Respuesta a una Pregunta Relevante.
A propósito de
un intercambio de coments en uno de los últimos posts en el Puente Aéreo de Gustavo Faverón, esbozé una hipótesis personal sobre el origen no ideológico de la crueldad exhibida en la vorágine de la guerra interna.
El contexto es el siguiente:
Se identifica a SL, y la CVr lo hace con claridad, como un grupo despiadado, cruel y sanguinario. Punto que no está en discusión. Pero, se atribuye tal carácter de su práctica, a la naturaleza de su ideología. Una ideología de muerte, y de crueldad intríseca.
Mi tesis, es la siguiente:
Siendo rigurosamente verdad que el accionar de SL estuvo marcado por sucesivos episodios de sangre y muerte, rasgo execrable por completo, probablemente no tenga vinculación u origen genético en la ideología maoista, o ideología comunista. Por supuesto, es de suponerse la excepcional conveniencia de los anticomunistas y reaccionarios genéticos, en tratar de ligar una cosa con la otra, así nomás, sin mayor reflexión o análisis.
Para desarrollar brevemente esta tesis, tomaremos como cita, alguno de los pasajes relatados en el Informe Final de la CVR,
puntualmente del capítulo 2.3. Los casos de Chungui y de la Oreja de Perro..
* Para el caso de Oreja de Perro, de acuerdo un testimonio, «el inicio del terrorismo es cuando por primera vez en 1982 llegaron los subversivos a la comunidad de Chapi, allí quemaron la fábrica de cañazo y organizaron a la gente para que les siga y apoye». "Entonces vino los militares de Mollebamba junto con los civiles y ahí empezó todo. Quemaron casas y todos los pueblos los quemaron. De ahí empezaron a traerse los animales". (CVR.BDI-I-P638. Entrevista en profundidad, Huallhua (Amco).
Esto de llegar a los pueblos con acciones militares o seudomilitares, formaba parte de la táctica y estrategia senderista, establecida por su CC y consignada en el ILA 80. Por supuesto, dicho accionar incluía ejecuciones, o castigos a autoridades. Práctica criminal sin ninguna duda. Pero, la esencia de crueldad, y arbitrariedad que luego se instalaría como característica principal, no es identificable a partir de su ideología o línea política. por lo menos, no al inicio.
* De acuerdo a los testimonios, la violencia provenía tanto de militares como de ronderos.«La gente de Mollebamba decía «mátenlos. Maten al ratero, al terruco que nuestra comida se llevó, que hicieron masacre» así decían los de Mollebamba.» (CVR.BDI-I-P619. Entrevista en profundidad,
Yerbabuena (Chungui).
Una vez instalada la violencia como pauta del accionar subversivo, se desencadena un descontrol, y una arbitrariedad en el ejercicio de la violencia, por parte de los comuneros miembros de las Rondas de Autodefensa. La acción violenta por cálculo político ejercida por los subversivos, desataría una vena violenta y de inimaginada crueldad entre los propios comuneros, que evidentemente no comportaba ni cálculo político, ni móviles estratégicos de ninguna índole.
* "Según los testimonios, en las siguientes incursiones que realizaron el EP y la defensa civil de Mollebamba, a toda persona que encontraban en el campo lo mataban, pero antes eran torturados, mutilados; a las mujeres .incluyendo a las niñas. las violaban desde el oficial de mayor rango hasta el último miembro de defensa civil. Le teníamos más miedo a los ronderos y a los militares , especialmente a los ronderos porque mataban así nomás. Sus ojos de las mujeres sacaban, sus senos los cortaban, sus dedos le sacaban, sus orejas cortaban, entonces de eso tenía miedo. Así aniquilaban". (CVR.BDI-I-P633. Entrevista en profundidad, Huallhua (Anco).
Estos testimonios brindados por algunos pobladores sobrevivientes de las comunidades que estuvieron bajo el control de SL, describen y grafican con conmovedora precisión, hacia dónde se orientaban sus temores. Si por defecto no existe ninguna ideología posible que pueda atribuirse a los militares del Ejercito Peruano, con mayor razón impresiona que comunidades o miembros de comunidades, andinas, sin ningún asomo de ideología o doctrina, hayan mostrado tal performance de crueldad a menudo gratuita.
* La gente de Mollebamba nos agarró primero. Entonces nos dijeron «¡los vamos a cortar como a perros, como a corderos! Nosotros los vamos a matar de una vez» Entonces pensábamos ya estamos en sus manos y seguro íbamos a morir, pero después aparecieron los soldados y nos rescataron (CVR.BDI-I-P19. Entrevista en profundidad, Yerbabuena
(Chungui).
La violencia, no fue el rasgo exclusivo en sí mismo, sinó, sobre todo, la crueldad con que se ejerció dicha violencia por parte de los actores de la guerra. Incorporados de alguna forma en la dinámica de la guerra, el campesino andino, el comunero más sencillo, podía desenvolver faenas y verdaderas orgías de sangre. pero, no exclusivamente del lado habitualmente previsible y constatable, sinó también y a menudo, en la misma proporción, del lado supuestamente "correcto", del lado civil, del que luego, ya solo se le vió como víctivma.
* "Capturaban a los pobladores que encontraban en la selva y los propios militares, protegiéndolos incluso de las rondas, ya que, en muchos casos éstas reclamaban que se los ejecuten por ser terroristas". (Ibidem).
Es curioso, incluso para los más coherentes defensores de los derechos humanos, les es difícil enfrentarse con una verdad como esta. Una verdad, donde los militares, tenidos por violadores de esos derechos humanos, hubieran protegido a algunos peruanos, de otros peruanos, comuneros, civiles y ronderos, con ansias de sangre. Es la misma dificultad que se encuentra en el el observador, ciudadano o intelectual de hoy, en reconocer que en el lado senderista, hubiera habido mandos que tuvieran que contener el ímpetu insensatamente cruel de sus huestes, en medio de sus acciones violentas.
Notas adicionales:
Asumida la necesidad de comprender el proceso abrumador y desgarrador de la guerra interna en el país, y concluido el proceso de trabajo de la CVR, ocho meses después de leídas las conclusiones de la CVR por parte del Dr. Salomón Lerner, en abril del 2004, en Ilave, Puno, una comunidad mata cruelmente a un alcalde aborrecido, y amenazado. Justo cuando habíamos alcanzado la dolorosa conclusión de que este país no quería más violencia, y que estábamos dispuestos a superar los traumas de la guerra, en Ilave, comunidad altoandina del Perú, sin ninguna motivación ideológica, sin ningún maoísmo imaginable, pobladores humildes, ciudadanos peruanos sin ideología o doctrina aparente, despliegan una crueldad que conmovería a un país, aparentemente ya habituado a escenas de horror y violencia.
El año pasado, por otra parte, se produjo en Huánuco la cruel muerte de un empleado del Ministerio de educación, cuando fue confundido como un "pishtaco", mientras realizaba una excursión en uno de sus días de descanso. Al pasar por una pequeña comunidad, junto a otro colega, la población los tomaron por secuestradores de niños, "pishtacos" en la tradición andina, y fueron apresados, torturados, y cruelmente asesinados por una población aparentemente inofensiva.
Más recientemente, hace menos de un mes, en Juliaca,
una masa de pobladores lincha y quema vivo a un visitante, un hijo de fiscal que llegaba desde Rusia a visitar a su familia.
En ninguno de estos casos consignados, está, o ha estado presente ninguna ideología sanguinaria ni política. La tendencia sesgada a atribuir la crueldad conocida en el accionar de SL, a su ideología, a su maoísmo exótico, distrae de un fenómeno de índole antropológica, según creemos, cuya génesis y esencia, si pudiera definirse así, no ha sido aún encarada con valentía y coherencia.
La coment del blog Puente Aéreo, me preguntaba cuándo o qué antropólogos habían descubierto esta desconocida crueldad en el temperamento andino. Bueno, paso a responder brevemente.
En realidad, esto merecería un estudio exahustivo y riguroso, mucho más que una simple formulación de hipótesis, como se ha hecho aquí. Sin embargo, cabe precisar sobre esta tesis, lo siguiente:
Primero, esto de la crueldad constitutiva en el temperamento o espíritu andino, es solo un rasgo. Uno entre otros. Nisiquiera es el rasgo principal. De hecho, nuestra intuición principal sobre el temperamento andino está vinculada a la ternura como su rasgo característico y representativo.
Segundo, la explicación que subyace a esta tesis, es que un temperamento como el andino, en términos generales lastrado por una baja autoestima, pero sobre todo, con una ternura casi cultural, puesto en situaciones límites, sometidos a una dinámica abrumadora, puede liberar esta pulsión idiosincrásica, este rasgo antropológico que duerme en los intersticios de su espíritu.
Dicho en términos prácticos, un mando o activista senderista que hubiera sido enviado con la misión de desplegar tareas políticas y/o militares en alguna comunidad o población andina, iba, al margen de los designios de su ideología, a producir verdaderos aparatos de arbitrariedad militar y crueldad. El punto de esta tesis, es que esta arbitrariedad militar, esta crueldad con extremos de inhumanidad, podía, o puede aún, esto es lo peligroso de ignorarlo, ser desencadenada y liberada, por cualquier móvil que ponga al temperamento andino, en situaciones límites y extremos.
Vale decir, esta tesis sostiene que no existe una relación genética entre la ideología de sL y la crueldad desplegada en su accionar en el ámbito andino. Lo que existe, es una relación detonante, desencadenante de una pulsión subyacente en esto que llamamos temperamento andino. Pero, que tampoco es exclusivo del temperamento andino. La guerra civil española, o las increibles muestras de crueldad de las guerras africanas, y muchos otros casos, lo confirman.
Ahora bien, ¿ésta formulación explicatoria este intento de explicación del fenómeno de la crueldad registrada durante la guerra interna producida por SL eximiría a SL o a su ideología, de alguna responsabilidad concreta?. Consideramos que de ninguna manera. Creemos que la responsabilidad moral de SL es tan, o acaso peor que el atribuible a los rasgos culturales del espíritu andino que hemos descrito. La perversidad, la verdadera índole execrable de SL, más allá de haber posibilitado este fenómeno, es que al haber intuido o, más puntualmente, al haber tomado conocimiento de un fenómeno inesperado, un conjunto de hechos nuevos, como sería el inicial despliegue de crueldad en la aplicación de sus planes y tácticas militares, decidieron tomarlo como herramienta, como instrumento de guerra.
Nuestra tesis, a este respecto, es que cuando los altos mandos, los dirigentes del CC de sL empiezan a recibir sus primeros informes acerca de las proporciones de violencia y crueldad que mostraba su accionar militar, evitan la crítica desde su moral, desde su ideología. y, más bien, por el contrario, responden exactamente como el "homo politicus" moderno. Vale decir: con cálculo. Guzmán y los miembros de su CC, hacen cuentas, esbozan mediciones, y se entusiasman. El poder, parece llegar más rápido de lo imaginado, o por lo menos, más pronto que lo formulado en la tesis de la "guerra prolongada" de Mao.
he allí la verdadera perversidad de SL. pero, como puede notarse, posee una naturaleza nada extraña ni ajena a la noción y naturaleza de la política concebida desde los tiempos de Maquiavello.
Algunas preguntas que quedan serían: ¿porqué los expertos de la CVR no han podido decantar y ponerle el microscopio a este fenómeno de la génesis de la crueldad desplegada en las comunidades andinas durante la guerra interna?. ¿En este caso, la verdad nos liberaría efectivamente?, o la superstición que se creó a partir de los prejuicios y la ignorancia del fenómeno subversivo en el Perú, nos preserva de enfrentar verdades inimaginadas y dolorosas?.
A Cecilia, comentarista del blog de Faverón, quien me formuló la pregunta y originó este post, le comentaría finalmente, que uno de los problemas más serios y peligrosos sobre este proceso tan doloroso para el Perú, es no haber identificado por completo, los verdaderos resortes que hicieron posible los extremos de la violencia subversiva vivida en las últimas décadas.