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8 de marzo de 2011

De Culteranos y Conceptistas

La alegría de pontificar sobre la cultura.
Puente Aéreo.
Siempre me ha resultado sospechosa esa vocación por clamar o reclamar calidad a partir de disminuir o trivializar. Algunos, como Faverón, aún se creen la zarzuela esta de poner de modelo a Shakespeare o a Montaigne, a la hora de ningunear a Chávez o a Pérez. El crítico contumaz dice en su último post
Todo lo que Arévalo atina a decir es que leer debe ser una diversión y que hay que leer cosas que resulten entretenidas. En una entrevista, incluso, declara que leer libros de Paulo Coelho en las escuelas es más aconsejable que leer libros más complejos que puedan resultar "aburridos". Recordemos: hay niños peruanos cuya relación con los libros depende en enorme medida de la persona que afirma cosas como ésa.

Creo que a estas alturas no tiene ya mayor sentido usar a Coelho o a Allende para montar una crítica sobre la calidad o falta de ella, y la relevancia o irrelevancia de alguna estrategia lectora. Personalmente nunca pude pasar de un libro de Coelho y no llegué a medio libro de Isabel Allende. Pero, por ningún lado, eso puede autorizar o avalar una voluntad de descalificación cultural, como pretende y suele intentarlo el amigo de sus amigos, el crítico Favrón.
Curiosa esa moral, ¿no es cierto?. Critica a Arévalo por promover a algunos escritores que él conoce y valora, siendo que el propio Faverón todo el tiempo trata y sueña con posicionar a su pata Ampuero en el canon de la literatura latinoamericana.
Ha querido pasar de hacerle hurras a bolaño, y no ha encontrado aún como saltar de eso, a dedicarle un estudio completo de Ampuero.
Las posibilidades de la lectura, en tanto experiencia de decodificación y deconstrucción de mundos hechos de imaginación y palabra, son tan extensas como ingentes. Y, salvo vasofia comprobable, no tiene sentido pontificar y enarbolar culteranismos trasnochados, para reivindicar la calidad de la lectura. Ni góngora ni quevedo aseguran ninguna calidad en la experiencia lectora, si no termina detonando la significatividad en el lector, sobre todo, de los más jóvenes.

8 de febrero de 2011

El Síndrome de la Escalera

La proverbial necesidad de pisar o vilipendiar para ascender.
Puente Aéreo.
En el intrincado discurrir de la vida intelectual peruana, existe un tipo de rasgo, de temperamento que en el fondo es una más de las tantas manifestaciones del complejo de sentirse y ser peruano. Un rasgo que se expresa en la necesidad de disminuir lo que nos es ajeno, aún cuando se encuentre en nuestro entorno, directamente vinculado a nosotros. Es el síndrome de la escalera.
Consiste básicamente en pisar lo que es inferior o lo que se considera que es inferior a nosotros; pero, con una finalidad puntual, a saber: erigirse a costa del escalón de abajo. Pisar y por lo tanto, hundir, para elevarse. Hé ahí la lógica de nuestras mayores pasiones. Y esto, no escapa a prácticamente ningún estrato social o cultural de nuestra sociedad. El caporal latigueará al peón, pero este, apenas tenga la opción, pisoteará al indio, al de las punas. El dueño de la fábrica, blanco por lo general o por tradición, humillará al empleado, el criollo, y este, apenas pueda, pisoteará al nuevo, o al provinciano recién llegado. Este, el provinciano a su vez, cuando vuelve a sus pagos, tratará de mirar por encima a quienes aún no han salido de su terruño. Y así, en una espiral interminable de humillaciones y ninguneos contínuos e indefinidos.
Todos, en algún momento, han, hemos, sufrido el síndrome de la escalera, y, sin ninguna duda, lo han usado aplicadamente. Esto tampoco escapa, no tiene porqué, al mundo intelectual y cultural peruanas. Deben ser muy escasos los personajes e intelectuales que se han visto absueltos de este curioso y exótico lastre típica y tópicamente peruanos. Incluso hasta el propio Rivagüero, a pesar de su condición aristocrática, sufrió alguna vez los embates de este rasgo nuestro, en la universidad de San Marcos. El ejecutante de este síndrome, de esta lógica, puede ser un redomado papanatas o un taimado pendenciero. O puede, también, ser un competente o estilizado escribidor que suele poner su talento letrado, para ejercer y ostentar el mismo lastre que el caporal, que el criollo, (entiéndase costeño), o el mestizo andino que humilla al indígena de las punas.
Un caso paradigmático de este rasgo peruanísimo, de este complejo de ser peruano, es, por ejemplo, el del periodista Fernando Ampuero. Cito alguna de las cosas que recientemente ha soltado en el Blog Puente Aéreo:
Esta gente, los argolleros de Hora Zero, son seres oscuros, feos y sucios, ...

El periodista Fernando Ampuero, también es escritor. Un escritor que está allí, pero que es más conocido por su actividad de periodista. Para los detallosos: "es esta una muestra mía de ese síndrome de la escalera?. Probablemente sí. Aunque, es obvio que ni me interesa, ni podría ascender al mundillo NICE de Ampuero. Lo cierto es que frente a ciertas críticas que además vienen de diversos frentes, acerca de las barreras y candados en el establishment cultural peruano, lo único que Ampuero ha sabido, o podido hacer, es hechar mano de esta "lógica de la escalera". Claro, en este caso, no con quienes son inferiores a él, sino, con quienes él, Ampuero, cree o sueña que son inferiores a él. Ampuero, en sus consabidos alegatos, suele reivindicar una curiosa "dignidad de lo nice". En el sentido de lo bello, de lo perfumado, de lo fashion. Recordar esa alusión a los libros que Bryce vendía en Wong.
Pârte de esto, se percibió, pues para percibir esto, los peruanos parecemos tener una antena super entrenada, en el libro "el Pez en el Agua" de Vargas Llosa. Por ello la cierta antipatía que se granjeó el escritor, luego de aquella publicación.
Otro ejemplo, puede ser claramente la decisión de García, de congraciarse con la universidad de Yale, a costa de maltratar la valía del centenario del nacimiento de Arguedas. Nuevamente, "pisar lo que se considera como inferior o menor, para ascender otro escalón. Una práctica menos evidente pero no por ello menos notoria, es la de consagrarse o premiarse en cofradía, entre los intelectuales y artistas, pero, y es el indicador que lo define, omitiendo o ignorando a quienes se asume como inferiores, o ajenos a la cofradía.
El síndrome de la escalera obliga a sus usuarios, a adiestrarse en el manejo de la franela o del plumero, a la vez que ejercitarse en la zancadilla o directo pisotón contra los del escalón inferior, o, en su caso, contra aquellos a quienes quiere mandarse a ese escalón inferior de la escala social, cultural, económica o política.
Un caso que se va ahciendo consuetudinario es la del crítico Faverón, del blog Puente Aéreo. Poner en juego toda su habilidad retórica y pirotécnia verbal para aparentemente convencer y convencerse a sí mismo de alguna idea ingeniosa, todo para al final, terminar revelándose como consumado usuario de ese síndrome de la escalera.
Desplegar enrevesadas sentencias y fórmulas explicatorias sobre tópicos en muchos casos relevantes, se diluyen en la ineludible vocación de ningunear, vilipendiar, disminuir, y en no pocos casos, injuriar a sus víctimas de escalón.
No se trata de disminuir o ningunear a estos exponentes del ninguneo consuetudinario entre nosotros. No cabe mezquinarles calidades en lo suyo a cada cuál. Ampuero, no es un mal escritor. Tampoco es trascendental o, como gusta decir Faverón, "crucial". Faverón, suele ser muy interesante para opinar y discurrir, aunque barrocamente, acerca de temas de su especialidad, la narrativa. García es un político eficaz y exitoso. No, no se trata de ningunearlos, solo de destacar y sacar a luz, un rasgo típicamente nuestro, del que probablemente no estemos excentos del todo. Es un lastre que cargan tanto quienes son de derecha, o quienes se saben de izquierda. Por eso, no es baladí, no es un tópico menor en la tarea de cartografiar el panorama intelectual y cultural que nos alberga.

2 de febrero de 2011

Bautismo del Mayordomo Faverón

Un Título de antología.
Blogger.
Sobre la proverbial debilidad del crítico Faverón por salir con arranques de púber, con malditismo de clasemediero limeño, estábamos absolutamente claros. Lo que no sabíamos era de su condición de mayordomo de la institucionalidad literaria peruana. No sabíamos que el poeta Jorge Pimentel ya le había adjudicado el título.
Bueno, en estos días, a raíz del debate sobre la Antología de la de Lima, acaba de recibir el bautismo como tal. cito este párrafo tomado de aquí, que me resulta de antología:
Señor Faverón: otra vez se lo digo, relájese. Yo ya di por finalizada mi intervención desde que usted demostró no tener competencia en este tema. No se trataba aquí de quién tenía la última palabra porque usted siempre querrá tenerla (dispone de un blog para más ventajas). Sea prudente citando con propiedad aquello en que puede ser autoridad y cállese la boca en lo que no sabe o no entiende y sobre todo no recurra, como un estudiante de primer ciclo de Estudios Generales, a Wikipedia para "apantallarme" (otra vez recurro a mis muletillas mexicanas). El protagonismo lo traiciona y no me pida el mismo gesto alevoso y de mal gusto de solicitarme, sumándose a la Banda de los 4, los nombres de los descalificados de esa lista de la encuesta consultada. Basta con decirle que usted forma parte de la misma. Allí hay decenas, por si acaso, yo apenas cité unos cuantos ejemplos, pero también hay gente muy respetable, incluso cuando marcan diferencias con HZ. Esa es su carencia mayor: no honrar éticamente su academicismo. Aprenda de Alberto Escobar, autor de la única antología memorable que se ha elaborado en el Perú, sin pontificar ni escudarse en la inexistente "institución literaria". El otro autor ejemplar es Estuardo Núñez. Lea sus libros con atención y haga una buena obra, si es eso lo que quiere para beneficio de la literatura peruana. ¿Le molestó que Pimentel le dijera alguna vez "mayordomo"? OK. Yo le di la oportunidad de limpiarse de ese motejo. Y ya fue bastante de mi parte. Que tenga buena suerte en su vida académica. Aquí me despido para siempre.

Tulio Mora.

31 de enero de 2011

Majaderías del Majadero consuetudinario

Censurar cuando no se puede o no se sabe debatir.
Coments en blogger.
Para quienes alguna vez han querido debatir o replicar al crítico Faverón, nos ha tocado conocer de su consabida majadería de censurar las opiniones discordantes. ahora le tocó al poeta tulio Mora. No podía esperarse otra cosa del Puente Aéreo más majadero del barrio:
[Blogger.]tulio mora [Suceso.] dijo...
Señor Faverón, ya había previsto que censuraría mi réplica a su piconería. Y por eso me anticipé a escribir una respuesta más larga que se encuentra en mi página de Facebook. Así que será inevitable que de todos modos se leerá. Una recomendación: lea a Birger Angvik para que se ubique. Parece ser además que ni siquiera cuenta con la antología de Hora Zero, ¿cómo diablos entonces se pone a polemizar sobre temas que no conoce?
1/30/2011

13 de diciembre de 2010

Sobre Algunas Respuestas al Crítico de las Rabietas

Para el pueril crítico Faaverón.
Puente de Rabietas.
Dado que el poco leal pero malgeniado crítico Faverón suele sensurar los coments incómodos, consignamos aquí algunas respuestas a su última rabieta en su blog:
Una sola contrariedad, y mil rabietas del infantil crítico de Maine.
GF:
1. Antihegemónico e izquierdista no significan lo mismo.

Y?. Cuál es la novedad?. En qué sentido avanzas con eso?.
GF:
2. Reivindicar cualquier pataleta infantil no es igual a realizar una lucha social.

OK, te vamos comprendiendo mejor.
GF:
3. Describir ideológicamente la tradición más común de los cómics de superheroes es absolutamente distinto de juzgar a todos los cómics como si fueran la misma cosa.

Bueno, por eso mismo tu crítica resulta pueril y simplista respecto de la relevancia de lo de Wikileaks. eliges agarrártelas con el lado más anecdótico, y, por ejemplo, eludes reconocer repercusiones como estas que aparecen en el País.
GF:
4. Blackbird no tiene "metamensajes"; tiene un tema del que habla de manera bastante transparente y sobre eso han escrito muchos críticos y también el autor de la canción.

Vale, viva Paul. Lo mismo miquerido rabietas. Assange no es un protohéroe, ni un inductor de traiciones, como pretendes ponerlo en tu post pasado. Es probablemente, un stalker, o un francotirador informático, o lo que quieras. Lo interesante es que su mira no está puesta hacia el débil, o el despistado. ino, con el que tiene el poder, o como el mismo Assange lo ha denominado, "los bastardos". Pero, te incomoda su vanidad?. Tú que eres amigazo y escudero de Thais?. ja. No jodas pues.
GF:
5. No hay manera de criticar como mal izquierdista a quien hace notar la banalidad de las ideas de quienes interpretan V for Vendetta como si fuera un manual de lucha social.

Tu problema no es ser un mal izquierdista. sino, aparte de tu tendencia a la rabieta pueril, es la incoherencia. Te escudas en la crítica, pero optas por la destrucción. claro, tus simulacros de disidencia o diferenciación como el post sobre el discurso de Vargas llosa, pueden hacerte pensar que vas por el margen. No Fave, no eres ni un border ni un stalker. ja. Creo que eso te duele de gente como assange, ¿verdad?.
GF:
6. Sigue escribiendo sobre mí, si eso te alegra, pero trata de pensar antes de hacerlo.

No, contigo no es necesario tanto esfuerzo, suficiente con leerte estimado gustavo. Y guarda con la vanidad, no te engañes tan puerilmente como con tus rabietas.

12 de diciembre de 2010

Faverón y su Maniqueísmo

Cuando ser de izquierda puede ser de comic.
Puente Aéreo.
Sucede que Faverón, en su último post, está interesado en definir, o redefinir, desde su peculiar perspectiva, qué es, y cómo es, o cómo debería ser la verdadera izquierda. En esa línea, nada que cuestione o incomode al status quo, al poder hegemónico actual, le resulta realmente interesante y digno de atención.
Faverón se reclama de izquierda, pero no es capaz de considerar alguna actitud francamente antihegemónica. Lo que dice de los chicos de Fuenteovejuna, es lo mismo que podría haberse dicho de los primeros fans de los Beatles.
Ha, pero si le preguntas sobre los Beatles a Faverón, entonces te saldrá con vainas como los metamensajes en el BlackBird de McCartney, o algo sobre los Derechos civiles de los 60s.
Faverón no solo no repara en las groseras ingerencias que el gobierno norteamericano ha tenido en Guatemala o en españa, tal como se lo recuerda el tal Cártago, sino sino, que necesita pasar a ensayar una gótica deconstrucción de la onda del Comic y casi casi, hasta de la novela gráfica, que en otros posts sí ha elogiado. Y todo ¿para qué?, para caricaturizar, para eso valen los comic, las protestas en favor de la liberación de Julian assange.
Faverón, cada vez que puede, o sea, cuando no está peleando con silvio rendón, tratará de reivindicar su condición de progresista, de intelectual de izquierda. pero, hay de aquel o aquellos que se atrevan a cuestionar o incordiar la tranquilidad gringa. En ese caso, a Faverón le saldrá el ultra republicano, el pro-hegemónico que lleva dentro, y no excatimará ímpetu para destilar mala leche contra aquello que no encaja con su postura, como hace ahora con el colectivo fuenteovejuna, y demás protestas en favor de Assange.
No sabemos de dónde saca arrestos el buen Faverón, para tratar de mostrar que toda la crítica contra Israel, es en el fondo, meras prolongaciones del viejo antisemitismo, o, que toda acción contra el poder global actual, son bbásica y exclusivamente exhabruptos de nerds y exaltados.

20 de noviembre de 2010

La Coherencia de Faverón y la Ética de Grupos

Acerca de las Críticas a las Críticas de las Críticas de Denegri.
Puente Aéreo.
Como consecuencia de un post del crítico Gustavo Faverón en el que criticaba ácidamente a uno de los programas de Marco Aurelio Denegri, sobrevino unas anotaciones por parte de Silvio Rendón del GCC.
Básicamente Rendón subraya la facilidad con que el crítico Faverón reacciona virulentamente contra MAD, cuando se trata de ciertos escritores, o cierto tipo de escritores. A lo que Faverón responde con ese acre estilo, tratando de descalificar no solo los apuntes de Rendón, sino, al propio Rendón. En una de sus últimas respuestas, Faverón se pregunta lo siguiente:
¿será que mi plan es hacer que nadie más que yo tenga derecho a hablar mal sobre esos autores? ¿O será que soy un esquizoide que los detesta un día y lo adora al día siguiente?

Según Faverón, como en su libro 'Toda la Sangre incluyó a escritores como Miguel Gutiérrez, Oswaldo reinoso, y Dante Castro, señala que:
no sólo me salva de la esquizofrenia, sino que me convierte en una persona regularmente coherente, creo yo.

En realidad, comprender la naturaleza de las relaciones literarias o paraliterarias en nuestro medio, no es intrascendente, como quisiera mostrarlo Ernesto Carlín aquí. Menos aún, lo son la lógica, la índole misma de esa relacionalidad perturbadora de alguna forma de entramado social coherente entre nosotros. Dichas relaciones, son reflejo de el tipo de relacionalidad humana y social que lastra al país.
Claro, tampoco puede ofrecerse pruebas empíricas de la lógica que mueve a Faverón, en su pedido de cerrar el programa de MAD. Pero, creo que no es difícil observar una tendencia. Uno revisa cosas como que en 1999 con motivo de la publicación del libro de Herbert Morote, 'Vargas Llosa tal cuál', Faverón larga con una crítica virulenta contra Morote. Luego, en su propio blog, Puente Aéreo, Ampuero insulta groseramente a Reinoso, y Faverón, casi solo se sonroja. Pero, cuando alguien hace lo propio con Thais o Ampuero, entonces, Faverón saca la metralleta.
En el fondo, lo verdaderamente significativo no está tanto en que para Faverón tales o tales escritores sean intocables, pues, por su calidad, sería casi imposible concebirlos como tales, sino el hecho de que en este crítico se advierte esa lógica de grupo, cuya consigna es: "Solo nosotros podemos tocarnos o criticarnos".
Entonces, por supuesto, cabe la posibilidad de que un miembro del grupo critique a otro, como es el caso de la relación de posts que Faverón enumera. Lo que de ninguna manera cabe es la posibilidad de que alguien de fuera del grupo , (alguien que no está "in"), pueda criticar a uno de sus miembros. El caso de Daniel Salas, es más reveladora de este carácter de las relacionalidades cuya perversión está en que distorsiona el curso normal de las percepciones y la crítica de la cultura o el arte en nuestro medio.
Lo otro interesante, es advertir que estas relacionalidades o, esto que también podría definirse como una "ética de grupo", se configura no por un proceso conciente o expreso; sino, que aparentemente se construye a través de un tráfico imperceptible y aleatorio de códigos y elementos en clave "statu quo". Vale decir, en el fondo, pareciera que no es tan consistente que Faverón recuse el tipo de crítica de MAD, sino, que la defensa o protección de Roncagliolo es más relevante, dentro de esta lógica de grupos, en virtud de su creciente acceso a medios y entornos editoriales de prestigio en España. Si Roncagliolo antes, en la época de su debut aparecía como un novato y "recién llegado", hoy casi ocho años después, ya forma parte del mainstream editorial español, entonces, su mensaje, su código, ya ha sido adecuadamente decodificado por los receptores de ese tipo de mensajes. Por lo cual, resulta más fácil y hasta sonoro, matar a MAD, defendiendo a Roncagliolo, que viceversa. En esa línea le encuentro sentido a LO QUE SEÑALA sILVIO rENDÓN:
Denegri le da duro a un statu quo que ya le va bien a Faverón.

La cuestión está en que, por su parte, determinados creadores o escritores, jamás, calificarán como statu quo. Ess el caso de Gutiérrez, Huaranca, Castro, Mazoti, etc. No basta con estar en alguna universidad americana o similares, sino, que aún sin siquiera conocer o mantener algúna relacionalidad con estos grupos, debe sí ostentar un perfil Claramente "estatu quo", una performance "mainstream". En parte, por eso, Mirko es casi un intocable. Uno, jamás lee a Aldo M. insultarlo como insulta a Lévano o a otros.
Otro ejemplo de ello, podría ser, digamos, el caso de Claudia Llosa. La cineasta no forma, no parecía formar parte de esos grupos. Pero, una vez alcanzada ciertas cotas de repercusión mediática, mejor aún, de lograr ciertos premios internacionales, ya estaba "in". Ya calificaba como "agrupable". Por tanto, rápidamente el mensaje es percibido, el código decodificado. Entonces gente como Faverón, a pesar de reconocer que no la conoce, que no es su amiga, sale y la defiende con virulencia en el ámbito de algunos debates. La idea no es, no parece ser, entre los tributarios de esta "ética de grupos", el defender ideas o perspectivas del arte, sino, la de establecer aquello que resulta siendo más eficaz, más rentable en términos de acceso y llegada al mainstream, vale decir, el ejercicio de la "ética de grupo".
Para Carlín, que no es del todo, pero que puede adivinarse, quisiera formar parte de, quisiera estar "in", hablar o puntualizar estos detalles, le parece o le suena, como diría Roncagliolo, básicamente intrascendente. No quiere que se personalice, no le agrada que el foco de la discusión se oriente hacia estos aspectos del ffenómeno. bueno, es comprensible esa aprensión, a la luz de la índole de esas relacionalidades.
No sé si este tema pudiera ser novelable. Sería delicioso comprobarlo. Lo que si tenemos por seguro, es que la posibilidad de deconstruir este fenómeno, este rasgo socio-cultural nuestro, es clave para desentrañar otros tantos rasgos de la naturaleza cultural y humana de los peruanos.

9 de junio de 2010

Defender lo Indefendible

La Retórica como Instrumento de lo Indefendible.
Puente Aéreo.
En un reciente post que acaba de aparecer en el blog puente Aéreo, se sueltan algunas inconsistencias que fuerza a destacar algunas de esas perlas. No sín antes, señalar que al margen de las legítimas opciones religiosas o culturales del autor, no se puede tratar de teñir toda la crítica sobre la política externa de Israel, como antisemita o neonazi, tal como el crítico Gustavo Faverón, ha procurado hacer en su texto.
Primero, el autor se pregunta:
¿por qué casi todos los que opinan, opinan exactamente lo que su posición política hace esperable, ...?.

El autor arranca con una generalización maniquea. para empezar, no es cierto, ni mucho menos, que los críticos de los excesos israelíes, provengan de una misma tendencia ideológica. Gentes como Amos Oz, como Daniel Baremboin, o el propio Vargas Llosa, coinciden en lo inaceptable de las atrocidades cometidas por Israel. No hay nada esperable, no funciona la generalización de Faverón.

14 de abril de 2010

El Patético Incansable

Las Beleidades de un Crítico Puente Aéreo.
Una cosa más: firma, hijito, firma. Sé un poco menos cobarde. ¿Ok?

Ésta, es una de las últimas del crítico Gustavo Faverón, quien al margen de anónimos y los consabidos "malas leches" de la blogósfera, no desaprovecha la oportunidad, para descender al nivel que tanto insiste en criticar, el crítico.
Leer más, en la sección de comentarios de uno de sus últimos posts.

18 de febrero de 2010

La Vaca no se acuerda

Faverón y sus rumias éticas.
El crítico atraviliario Gustavo Faverón, en su último post, se pregunta: ¿Qué Pasa?, en el que, tras una somera y ligera revisión de algunos blogs, nos suelta una serie de quejas acerca del nivel de la blogósfera peruana, pero, en especial, una queja a grito pelado, sobre lo que para él es el bajo nivel al que habría llegado el Blog colectivo: Gran combo Club.
Sucede, sencillamente, que casi sin percatarnos, insurgió un blogger bastante ácido y puntilloso, tanto que ha dejado al propio Faverón, como una zapatilla made in Av. Argentina. Faverón no se acuerda, o, mejor dicho, olvida adrede, cuando le dijo "miserable" a Carlos Quiroz, cuando en un rapto homofóbico, insultó groseramente a Reaño, cuando a mí mismo me llamó troll, o sea, distorcionador de debates, porque simplemente mis coments disentían con los suyos, o cuando ha llamado ignorante a tantos y tantos, entre ellos a rodolfo Ibarra.
Este espíritu afligido y consternado, el de Faverón, hoy se desgarra internamente y repta por las paredes de su habitación, al leer las cosas ciertamente provocadoras y altisonantes que Ricardo Alvarado escribe en sus posts. Es capaz de clamar justicia e invocar el fuego del cielo, para castigar a otros, pero, él mismo, cuando innecesariamente violento, agredió y fustigó a quienes se animaban a disentir de él, pero, absolutamente incapaz de auscultarse a si mismo en aras de una postura de equilibrio y razonabilidad.
Judío-fascista le ha dicho Alvarado, y, sospechamos que eso debe haberle quemado hasta más allá de su próxima vida a Gustavo Faverón. Sucede pues, que tal es la lógica de la pluma fácil, el gatillo alegre, el teclado convulsivo.
Ya casi se ha parecido a bayly. Cuando jodo, cuando maltrato, la cosa es divertida y rica. Ha, pero cuando me cae a mí, cuando la jodienda me alcanza, no, eso no!. ¡Justicia!, ¡llamen a la policía!. O, en el peor de los casos, "taxi, ¡taxi!.