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4 de enero de 2011

Mis Diez en el 2010

Infolector
Luego de arrancado el 2011, y reordenando algunos temas, consigno esta lista de los libros que leí el año que acaba de culminar. No son libros publicados el 2010 propiamente, pero, son los títulos que me absorvieron a lo largo del año, puntualmente en el género narrativo.
Los listo en el orden en el que fueron leídos.
1.- Meridiano de sangre
Cormac McCarthy.
Una de las novelas más crudas y brutales que haya leído en los últimos tiempos. Su tono épico, y la prosa casi mítica de McCarthy, le imprimen a la historia, un universo propio y si pudiéramos agregar, de color cepia.
2.- La Dama del Lago
Raymond Chandler.
Un policial más bien, de corte tradicional, casi holliwoodense diría yo, que atrapa, más por la prosa del autor, que por la historia misma. Lo cuál, es un acierto y virtud de Chandler. La fina sensibilidad sicológica con que construye sus personajes, y especialmente de Marlowe, el protagonista de la historia.
3.- Millenium
Stieg Larsson.
Debo confesar que tenía los libros desde el año anterior, pero que no me había animado a leerlos, salvo unas pocas páginas. Fue a raíz del artículo que publicara Mario Vargas Llosa en su columna habitual, "Toque de Piedra", que me decidí a sumergirme en esta saga, compuesta por tres libros independientes. Una historia dura y a menudo salvaje en el Estocolmo de hoy, con personajes de lo más entrañables como Lisbeth Salander y el propio Mikael Blomkvist. Un thriller en toda regla, pero, con una carga de información y datos que sostienen la historia, más allá del vértigo, y que alcanza para capturar la atención e interés de los lectores.
4.- El Complot
Irving Wallace.
Una trama que no es muy actual, una historia de la época de la guerra fría en los sesentas. Pero, que está bien construida por el autor. Al inicio uno supone que la trama va acerca del asesinato de John F. Kennedy, pero, luego termina bifurcándose en una serie de varias mini historias que todas confluyen en una cumbre internacional en el París de la década del sesenta.
5.- Memorias de una Dama
Santiago Roncagliolo.
Era la última novela de Roncagliolo, cuando empecé a leerla, una historia que no ha recibido buenas críticas, y que curiosamente, luego, fue sacada de librerías, con el consentimiento del autor. Una narración que va en doble registro, en primera y en tercera persona, con algo de "La tía Julia y el Escribidor" de Vargas Llosa, y talvez, un Jaime Bayly en sus inicios. Creo que la propuesta no es mala, y la pluma de roncagliolo tampoco. solo que por alguna razón, nos deja la sensación de que en efecto, tal como se ha rumorado, la historia está hecha por encargo, una historia que debe desarrollarse, llevarse a cabo, de una u otra forma.
6.- El Quinto día
Frank Schätzing.
Talvez, entre las mejores novelas que leí el 2010. En realidad la había comenzado el año anterior, pero fue durante casi todo el año que me mantuvo al pie de la historia. Un argumento de corte ecológico, ecologista diría yo, pero con abundante información científica que le confiere densidad a la historia. Personajes muy bien esculpidos, como el indio domador de delfines, o el propio Johanson, el científico noruego que desde el principio de la historia imprime su personalidad. Cabe destacarse la suprema imaginación y la capacidad para dar relieve y tangibilidad a esa imaginación, por parte de Schätzing.
7.- El Canalla Sentimental
Jaime Bayly.
Una novela, que talvez, es la que más me ha costado terminar de Bayly. Definitivamente no está entre sus mejores creaciones, que, discrepo de otras opiniones, sí las tiene. En este caso, creo también que se trata de esos libros que algunos escritores publican más por mantener el ritmo, que por sacar algo del espíritu. Una colección de anécdotas, sin mayor conexión entre ellas, excepto las impresiones a menudo arbitrarias del protagonista y narrador. Espero que la siguiente, venga mejor.
8.- El Poder del Perro
Don Winslow.
Probablemente entre lo más absorvente de lo leído en este 2010. Aunque no necesariamente un gran libro. Es lo primero que nos toca leer de winslow, y hay que reconocer que nos vimos atrapados más que por la historia misma, sí, por su estilo narrativo. Una voz en estilo libre indirecto, muy bien trabajada, con destacable densidad en los detalles y personajes. Un claro exponente de la novela contemporánea, por la voz que le imprime a su narrativa, y por la ingente información, casi de archivo periodístico que subyace a la historia.
9.- Sigfrido
Harry Mulisch.
Sin lugar a dudas, la mejor novela que leí en el 2010. Y, lamentablemente, en el año del deceso del escritor holandés. Una historia conmovedora, pero no sentimental. Cruda, pero no grotezca, y personal, aunque no egotista. Es la historia de un escritor holandés que en una visita breve a Viena, termina sumergiéndose en una historia rara pero con la verosimilitud indispensable para construir la trama, de un eventual hijo de Hitler. De un gran estilo narrativo, y una cuidadosa arquitectura del entorno y la vida de los personajes. Destacable los detalles de los últimos días de Hitler y su entorno, contados por boca de Eva Brown, en la pluma de Mulisch. Gran novela, y gran escritor que merece más traducciones de sus demás libros.
10.- La Voz
Arnaldur Indriðason.
Fue la del cierre, lo último que leímos en el año que terminó. Una cvuriosa y enrevesada historia policial. Un buen ejemplar de la "novela negra" europea, en toda regla. Una historia de buena factura, pero, desde nuestra percepción, desprovista del ecumenismo que caracteriza a sociedades provinciales, sorry por el exceso, como Islandia y otros tan aislados como ella. Pero, insistiremos con otra de Indriðason, por pura curiosidad y terquedad.
Esas fueron las del 2010, y, trataremos de que a partir de este año, los títulos sean de los publicados el 2011, por lo menos, los más.

20 de octubre de 2007

Literatura de la Oportunidad

Anoche estuve escuchando el programa 'Vano Oficio' por TV Nacional que, como saben, es un programa dedicado a la literatura. El tema de esta semana fue la obra: "La Hora Azul" de Alonso Cueto. Un libro del 2004.
Como saben también, La Hora azul, es una trama sobre los rezagos de la violencia política en el Perú. Un tema que merece abordarse desde todos los puntos de vista, sin duda.
La cuestión es que el conductor, Iván Thays, no puede despojarse de esa vocación de cenáculo, Esa tendencia a levantar y endilgar virtudes a quienes son de su entorno, digamos, de su preferencia. Un hábito que, por cierto, es muy peruano. Es muy peruano aunque a estos muchachones de la cultura, no les guste. A ellos les gusta respirar el aire de las campiñas francesas, perderse por las calles de roma, o de cuando en vez, les gusta contarnos lo increíble que son los atardeceres en el Mediterráneo. pero, con todo, no dejan de ser los peruanazos que tanto quisieran dejar de ser.
Un hombre de literatura como es Thays, quien tendría que lucir una actitud abierta, por lo menos de curiosidad intelectual, pero sobre todo de honestidad, suele reducir el ámbito de la literatura nacional, a un grupo de escritores allegados a él. En realidad, fue este el punto central de la crítica de Miguel Gutiérrez, y no, una disyuntiva entre escritores costeños o andinos, en que luego derivó gracias a la confusión y los prejuicios.
Fue precisamente en este debate, donde alguien como Alonso Alegría sostuvo, no sin una dosis de insolencia, que la aparición de “La Hora Azul” indicaba que ya era tiempo que un escritor de peso le entrara al tema de la violencia política que sacudió al país.
pero, creemos que Iván Thays, tendría que ser algo más coherente con su función de difusor de la cultura peruana y darle tribuna a todo lo que signifique escritura y creación literaria. No tiene que recular en sus posiciones en el debate sobre los escritores de Lima y los de provincia. Simplemente le toca ponerse por encima de ello y dar cuenta de lo que se ha escrito en este país.
Para empezar, la Hora Azul, al margen de sus cualidades literarias, (yo aún no la he leído), no es la primera obra que aborda el tema, ni Alonso cueto, el primer escritor que lo encara.
Hay escritores que escribieron y contaron este periodo difícil, durante los años en que el Perú ardía como nunca en su historia.
Dante Castro, tiene varios cuentos muy conmovedores al respecto. Pero varios otros más. Oscar Colchado, Carlos Eduardo Zavaleta, el propio Mario vargas Llosa, escribió por esos años, Historia de Mayta. Uno de los que habló claro y fuerte, fue Miguel Gutiérrez. Para muchos, El más importante escritor peruano vivo residente en el Perú.
Es esta tendencia nuestra a los cenáculos, a los grupitos o grupetes, lo que se manifiesta en casi todo. Ni la gentita de la cultura se salva. Iván Thays le dedicará minutos al color de la tapa del libro, o a las pequeñas anécdotas de la edición del mismo, etc. Pero, al parecer no dirá nada de la pluma de Dante Castro, además, premio del "Casa de las Américas", el año 87 u 88. Vale decir, cuando las papas quemaban.
Ahora, después que la Comisión de la Verdad se vio en la necesidad de hablar sin disimulos, y que tanto interés generó, tenemos a nuestros muchachones, sintiéndose la voz de los que no tuvieron voz.
Tenemos a Alonso Cueto con la Hora Azul, últimamente a Santiago Roncagliolo con Abril Rojo o su último libro "La Cuarta Espada", etc. Obviamente nunca es tarde para explorar la condición humana. Pero, pienso que explorar la condición humana en la literatura, no debe responder a cálculos de mercado.
Quiero decir, lo siguiente. A ver, veamos.
Imagino al escritor de oficio, ese que cuando las cosas dolían, él escribía sobre lo dulce de la juerga, sobre la profundidad de las orgías, sobre las noches de Barranco o sobre "Miraflores Melody", etc.
Pero, hoy, cuando encarar los conflictos políticos vividos, puede ser de gran interés, como lo ha demostrado Javier Cercas en su obra "Soldados de Salamina", entonces nuestro escritor de oficio, orienta la antena y resuelve que ya es hora de dejarse de vainas, y tengo que hablar de esto que tanto me interesa.
¡Me interesa?, Bueno, este, digo, interesa que la gente quiera comprar y leer.
Así es. Imagino al escritor de oficio, levantando el auricular. Timbra el teléfono. Del otro lado levanta el editor y dice: "Diga?". Hola estimado X. Dime, que tema está sonando o puede sonar?. “Heeee, bueno, déjame ver el cuadro”. Mmm, creo que lo de la violencia. Hablar de Sendero, de los desaparecidos, un poco de romance, una pizca de trama detectivesca, agitamos bien, y listo.
Perfecto mi querido X. Voy a prender la cocina y sale caliente.
Pero, de acuerdo. Dicho esto, y disparado algunos balines de chocolate, de todos modos invito a buscar éstos libros. La lectura en cualquier caso es sumamente edificante.