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16 de julio de 2011

Sobre un Post en el 'Gran combo club'

Comentario a un comentario de silvio Rendón en torno al horror de Tarata.
Silvio, talvez situar el contexto del horrendo atentado de Tarata, permita comprender su naturaleza.
Uno se pregunta, porqué antes, el 91, o el 90, no se produjo algo así. algo como un atentado urbano masivo. ¿Porqué fue el 92 y no antes o después??.
Los grupos insurgentes, venían de sufrir golpes serios en el conflicto. A fines de 1991, no solo se había producido la masacre de Barrios altos, en el que sí habrían asistido algunos activistas de Sendero, sino, que a fines de ese mismo mes, la Dincote le asestaba el llamado "Operativo Regalito", en el que se levantó a probablemente el mayor aparato de socorro Popular en Lima. El año siguiente, 92, se inicia para sendero, con su absurda acción criminal de ejecutar a una dirigente popular como Mariaelena Moyano, que ya en sí mismo era una extremación de la guerra. En abril, destruye por completo la comisaría de villa El salvador. solo esa acción, por su magnitud, era ya inédita en Lima.
A los pocos días Fujimori ordena traslados en Castro Castro, y se produce lo que para Sendero era la segunda versión del genocidio de los penales. Mueren más de 40 presos, y más de cien heridos. Creo que eso trae la irracionalidad extrema, en medio de una guerra irracional, de lo de Frecuencia 2 y luego, lo de tarata. Pero, lo de Tarata, tal como lo mostró el comercio de esos días, no fue dirigida a la población de Miraflores, sino, a su infraestructura financiera. En los planos militares de Sendero que se recojen, el objetivo militar eran la esquina donde se hallaban el Banco de Crédito y el continental, en Pleno Larco, si no mal recuerdo. su propósito era el daño físico, a la infraestructura. Fue un accidente de auto, lo que intercepta el auto cargado de explosivos, y lo hace detonar unas cuadras antes, en plena zona residencial.
Tarata nunca fue el objetivo como tal. Lo cuál, evidentemente, no le resta responsabilidad criminal ni ética a la acción de sendero.
Pero, no viene a ser lo mismo que dirigirse a un pueblo andino, con el deliberado propósito de desaparecer pobladores. Al final el daño humano es el mismo. Pero el matiz de sus concepciones, aportan o deberían hacerlo, una comprensión distinta del carácter de cada tipo de accionar.
Una estupidez adicional a la incompetencia criminal de Sendero, fue que a pesar de la info técnica que medios como el comercio publicaron, con datos técnicos de la Dincote, fue la reivindicación que a posteriori hizo El diario. Recordar que el Diario, era un grupo de periodistas filosenderistas, que no necesariamente tenían acceso a los documentos operativos de los destacamentos militares senderistas. La clandestinidad extrema era la mayor prioridad en ese contexto.
Mi impresión, es que adjudicarles así, sin un mínimo de análisis, una naturaleza tanática al accionar de los grupos insurgentes de esa guerra, no contribuye, o puede no contribuir con una verdadera valoración de eso, una insurgencia. Y este es el peligro que yo encuentro:
Decir así, simplistamente, Sendero quiso asesinar gente en Miraflores, y puso una bomba enorme, matando a decenas de peruanos, por un lado, convierte a la opinión peruana, en inocente, poco informada, y hasta manipulable hasta lo infantil. Pero de otro lado, no termina de perfilar la verdadera naturaleza de una insurgencia. Mañana, alguien, algunos, pueden repetir la perversión, esa sí, de sendero, que se puede expresar en este razonamiento:
"Ellos no eran insurgentes, ellos eran terroristas a secas, nosotros no somos terroristas, nosotros les vamos a enseñar como se hacen las cosas". Recordar que Sendero, a fines de los setenta, se sentía en la posición de descalificar a las guerrillas de los sesentas, y a la experiencia chilena. Creyó que poseía la línea correcta, y que por el solo hecho de descalificar el pasado, lo ponía en mejor disposición para desarrollar una insurgencia exitosa. Ya vemos los resultados.
Creo que para fines de prospectiva, es mejor ir más allá de la descalificación simplista de esos movimientos insurgentes de los ochenta y noventas, para definirlos y caracterizarlos más adecuadamente, y así poder conjurar de mejor forma, cualquier aventurerismo fratricida en este país. No me refiero a tu perspectiva en este post, me refiero a la percepción que se tiene generalizada en el país.
Dicho en simple, mejor que decir:
"Fueron unos bárbaros y satánicos"
es mejor decir:
"Probablemente, insurgieron para cambiar algo; sin embargo, la sola intención y voluntad, no basta para evitar cometer barbaridades y crímenes de ese nivel".
De ese modo, vacunas a las nuevas generaciones, contra idealismos inocentes y aventuras perversas.

16 de junio de 2011

El Cristo del Morro

Alan el tío pendeivis.
Alan Pendeivis.
Que la gente tenga o cultive su fe, que la religiosidad o el catolicismo es fuerte en el Perú, o que 'a caballo regalado no se le mira los dientes', es por supuesto, una obviedad. Y repetirlo, una redundancia. el problema es el contexto y la circunstancia en que sucede lo del regalo brasileño, el Cristo grande, alto, y llamativo desde toda la ciudad.
Tampoco es para mí, que el regalito este haya sido unregalo inducido por parte de alan garcía. Finalmente, si los recursos van a salir de otra parte, de una empresa privada brasileña, ¿cuál es el problema?.
Lo que nos perturba, nos escalda las pelotas, es que un vivo, como el vivo de alan, utilice la fe, la vulnerabilidad antropológica de pueblos como el peruano, para apuntarse a sí mismo, una nota aprobatoria que no se ha ganado lícitamente. Es el acto de buscar que sacar ventaja a partir de un tema como el de la religiosidad popular, lo que nos calienta a algunos.
Todo lo demás, que el regalo sea brasileño, que sea una imagen ajena, que se trate de privilegiar una y no otra religión, para el suscrito, es totalmente irrelevante. Incluso, el que no se haya pedido permiso, si se tratase de un beneficio por entero, puedo pasarlo por alto.
El problema, como venimos señalando, es que la forma, expresa un contenido, un fondo claramente contrahecho, contaminado. Y, contaminado por la pendenciera voluntad de gente como alan, o cualquiera que fuere, de utilizar, de calcular, de sacar ventaja, de usufructuar con ciertas vulnerabilidades de la población.
Probablemente una cosa como esta, hoy, pueda pasar, pueda digerirse como uno de esos hechos consumados que tanto le gusta a los prepotentes. La cuestión será mañana, cuando otro prepotente o vivato como alan, quiera beneficiarse del precedente, de esto que hoy se impone bajo la forma de altruismo religiosoide, y nos quieran clavar alguna otra adefeciera forma de imposición icónica, patriotera, dogmática o de imaginería populachera.
Es eso, la forma, la modalidad, y las implicancias lo que no hay que perder de vista de estos desaguizados oficialistas que de cuando en vez nos propinan los vivos, los pendeivis de siempre.

7 de junio de 2011

los grupos de poder detrás del eufemismo "el mercado"

Cuando unos simples agentes de Bolsa pretenden gobernarnos.
Empresaurios.

Un poco de vergüenza produce la prensa local, y los tecnócratas adefecieros peruanos, que o se confunden, o sencillamente aspiran a confundir a la población peruana. Sobre todo, cuando con un cierto sentido común, diarios como Página 12 de Argentina, se dan perfecta cuenta de la jugada esta de bajar y especular en la bolsa, con tal de forzar al ganador de las recientes elecciones peruanas. La nota dice en Página 12:
Presiones empresarias
Más que reacción histérica, la caída del 12,5 por ciento en la Bolsa expresa la presión de los grupos económicos al futuro gobierno. Inmediatamente exigieron definiciones "que tranquilicen al mercado".
[el Mundo.
Por Raúl Dellatorre
Apenas horas después de confirmada la victoria de Ollanta Humala en las elecciones presidenciales, los grupos económicos que operan en la Bolsa de Valores de Lima comenzaron a jugar su propio partido. Tras la abrupta caída en las cotizaciones que obligó a detener las operaciones en dos oportunidades, voceros y lobbistas de estos grupos -que se presentan a sí mismo como "analistas" o "medios especializados"- salieron a reclamar una "urgente definición" del candidato electo sobre quiénes serán sus elegidos para conducir la administración económica del Estado, "para llevar tranquilidad al mercado". Un eufemismo que tapa la amenaza de hacer explotar todo si no se designan candidatos digeribles para los grandes grupos que dominan la economía peruana.
No hay nada nuevo en este tipo de presiones a través de la Bolsa. El mercado de valores de Lima es casi intrascendente desde su significación económica, al igual que la gran mayoría de centros bursátiles de toda Sudamérica. No es un mercado de capitalización, las empresas no encuentran allí los fondos para financiar sus inversiones, las familias no apuntan a la Bolsa para canalizar sus ahorros y proteger su valor en el mediano y largo plazo. Como en otras plazas de la región (Buenos Aires, entre ellas), son operaciones especulativas de muy corto plazo las que allí se realizan, por escaso monto global y generalmente en un circuito cerrado donde intervienen siempre los mismos jugadores.
En los circuitos de poder, el triunfo de Humala se presumía desde la semana pasada. Si se hubiera tratado de preservar el valor de las acciones, la venta de posiciones podría haber ocurrido en las ruedas anteriores. Pero "la venta masiva", que hizo descender el índice promedio en 12,5 por ciento en pocas horas, ocurrió ayer: era el día para enviar el mensaje al futuro gobierno.
"La victoria de Humala preocupa a los inversionistas. La reacción de los mercados ha sido sumamente dura. Hay especuladores a la baja", sostuvo un agente de la Bolsa de Lima. Señaló además que "es necesaria una urgente reunión entre Humala y el presidente Alan García para que hagan un pronunciamiento que genere confianza en el mercado", y consideró que "es fundamental conocer a las personas que liderarán el equipo económico en su eventual gobierno".
Si un simple agente de Bolsa se permite decir qué debe hacer un presidente electo para asumir de inmediato su rol de estadista -y los medios lo difunden- es porque se da por aceptado que no habla por sí mismo, sino que es la expresión de los grupos de poder detrás del eufemismo "el mercado".

3 de junio de 2011

Abrir o cerrar las Puertas del sistema

Creo que Hildebranth, antes de la primera vuelta, dijo algo así:
"Si PPK gana, el primero en aplaudir será Abimael Guzmán".
Algo que la estolidez limeña no entiende, nunca lo ha entendido, es que determinado estado de cosas, engendran o facilitan la procreación de sentimientos radicales o extremistas. Si Humala entra, más allá del éxito sonante o no que pueda tener, permitirá mostrar que los radicalismos no tienen lugar. Si tiene éxito, será porque habrá asumido una cierta razonabilidad y sentido común en el manejo del aparato económico peruano. Pero si apuesta por la tozudez, y por lo tanto le va mal, entonces quedará claro que esos caminos, estas vocaciones extremistas e irreflexivas, no ofrecen posibilidades de éxito para nadie. Simplemente, habrá vacunado al Perú contra cualquier nueva posibilidad de exremismo o radicalismo.
Sin embargo, si llegara Keiko Fujimori a la presidencia, el radicalismo, los extremismos pueden seguir teniendo lugar. Con una derecha tan necia, o directamente cojuda como la que tenemos, pueden perfectamente llevar hasta el paroxismo, conflictos como los de Bagua, de Puno, etc. Y, de eso, no nos saca ni cuatro Fujimoris. Fujimori el 90, llegó a un virtual burdel de mala muerte que era el Perú, por tanto, cualquiera podía poner orden. Haga lo que se haga, implicaba ordenar.
Hoy, la situación no es esa, es enteramente distinta. Existe mas bien, la idea de que hoy, todos los negocios son posibles. Eso, esa sola noción, puede estupidizar a los grupos de poder económico en el Perú. Y, por extensión, puede retroalimentar conflictos realmente peligrosos para el Perú.
Vistas las cosas desde un cierto ecepticismo, es más fácil que Humala tenga un gobierno más o menos controlable como el de Toledo, a que llegado el fujimorismo, la derecha muestre un rapto de razonabilidad, y permita combatir realmente la pobreza y la corrupción. Recordar que a Toledo, el año 2000, le achacaron casi lo mismo que ahora le achacan a Humala. Que era extremista, que iba a alterar el modelo fujimorista, y toda la prensa hacía filas con el fujimorismo, sin ningún pudor. Luego, se vió claramente que Toledo fue más concesivo y hasta servil con la derecha, que casi casi es hoy un claro exponente de la estabilidad.
Nadie es tan radical en el Perú, sobre todo si su intención es de participar del sistema, como es el caso de Humala. Es obvio que Humala no quiere destruir ningún sistema, quiere más bien, participar de él, ser parte de, formar parte de este sistema. Mal hace la derecha en tratar de cerrarle las puertas. El problema es que si lo logra, si la derecha logra cerrarle la puerta a las posiciones y esperanzas que acompañan a Humala, entonces la voluntad y la actitud, de los que hoy no gozan del sistema, puede no ser ya el de entrar en el sistema, sino, el de tirárselo abajo.
Esa es la tamaña estupidez que puede estar perfectamente cometiendo los grupos conservadores y reaccionarios del país. Y es que son de una estupidez proverbial. Cada vez que el Perú ha tenido históricamente la oportunidad de encaminarse hacia una lógica de desarrollo y verdadero progreso, un puñado, el mismo puñado de vividores de este país, se ha encargado de frustrarlo todo. Desde los consignatarios, con lo del guano, pasando por los criminales del caucho, más recientemente con el pescado y el mar peruano. Hoy, justo cuando el manejo inteligente de la biodiversidad se ofrece como una oportunidad, como una palanca real de desarrollo genuino para el país, son las mineras y las inversiones en hidrocarburos, con el mismo puñado de vividores, los que salen a torcerle el rumbo al país.
En fin, claro, nos queda el consuelo de saber que si no nos ha matado la crisis brutal de los ochenta, o el régimen criminal de Fujimori, ni la barbarie senderista, entonces, ya nada nos va a matar. Pero, ese es un consuelo de miserable, de condenado al todo vale. Y, evidentemente, esa no es la idea, no es eso lo que se desea. Queremos algo más que el: "cómo sea", que el "con las justas". Precisamos saber que nuestros hijos, quienes nos sobrevivirán no tendrán las incertidumbres ni las paranoias que a nosotros nos tocó vivir. Pero con el puñado este de saboteadores de nuestra historia, de esa derecha rancia, de ese grupejo de familias que controlan este país, no tenemos verdaderas esperanzas.

25 de mayo de 2011

Las Apuestas de Moisés Leimlij

El nuevo referente intelectual de los profujimoristas.
Perú 21
Recientemente, los promotores mediáticos del fujimorismo han querido poner de contrapeso intelectual de Mario Vargas Llosa, a este siquiatra local. Hace más o menos un año, el siquiatra decía esto en Perú 21:
Bayly ha logrado, en menos de un mes, plantear con gracia e ingenio temas de fondo que candidatos y electores debíamos haber tomado en serio hace tiempo. ¿Cuánto más podría conseguir a lo largo de un año de campaña? Si a esto se suma lo divertidos que serían los debates frente a cualquiera de sus oponentes y su promesa de no ensuciar el entorno con carteles y banderolas, no tendría dudas en saludar entusiastamente su candidatura.

16 de mayo de 2011

Sobre la Mentada Estabilidad

Un argumento dudoso.
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En el tráfago de argumentos y contraargumentos acerca de la opción ofrecida por el candidato Humala, el tema de la estabilidad ha sido y sigue siendo una muletilla intelectual. Supuestamente, lo primero que se pondría en riesgo de salir el candidato Ollanta Humala, sería un bien preciado, un bien que habríamos ganado con esfuerzo, y que merece, o merecería, ser preservado a toda costa, cueste lo que cueste.
Ese bien es, sería, la estabilidad. En simple, dicha noción, la de la estabilidad, consistiría en el dinamismo económico constatable a partir de la proliferación de indicadores como el alto consumo de productos importados, la aparición de supermercados por toda la ciudad, y en las principales capitales de departamento, el crecimiento de los servicios de telecomunicaciones, la recurrencia de consumo de tarjetas de crédito, la creciente oferta de servicios bancarios, la casi omnipresencia de los Starbucks, casinos, hoteles, y otros comercios exclusivos.
Más o menos, la lógica es la de un mercado bastante intensivo de consumo y de transacciones. Y, además, la sensación de que ahora, a diferencia de hace unos veinte años, puede encontrarse en Lima, casi todo lo que puede encontrarse en cualquier "shop center" del mundo.
Muy bien, hé allí, grosso modo, la estabilidad de marras, que tanto inquieta o perturba perderse, si llegara un régimen del candidato Humala.
Sin embargo, parte de la fotografía, no está completa, si dejamos de referir elementos conexos a la serie de características arriba mencionadas. No se menciona, o no nos agrada hacerlo, mencionar el incremento histérico de la criminalidad que viene aparejada con ese dinamismo económico, más bien comercial, que ha sobrevenido al crecimiento económico peruano.
Hoy tienes más acceso a servicios y al consumo en el Perú, pero, junto con eso, tienes por contraparte, más posibilidades de que te encañonen y te despojen de los objetos de ese consumo, en el mejor de los casos. Y, de que te descerrajen un tiro por nada, por una portátil o un retiro bancario, en el peor de ellos.
Curiosamente, ha sido en esta época reciente, la que está definida como la del crecimiento y la estabilidad, la que ha registrado la mayor cantidad de conflictos sociales, protestas masivas, tomas de carreteras, enfrentamientos de poblaciones con las fuerzas del orden, crecimiento del narcotráfico en regiones nuevas, proliferación de los llamados burriers en Perú, (revisar la cantidad de jóvenes extranjeros presos por tráfico de drogas), generalización de las pandillas urbanas, proliferación de mafias extorsionadoras, etc.
Una estabilidad, una situación de supuesta estabilidad, donde no puedo sacar a mi hija a jugar al parque por el temor de ser agredidos por pandilleros, donde no puedo subirme a un bus, sin riesgo de ser maltratado, asaltado,, despojado de mis pertenencias, donde no puedo salir en familia los domingos, sin riesgo de volver y encontrarla vacía, donde no sé cuando podrían secuestrar a algún ser querido simplemente para vaciarle la tarjeta de crédito, donde no puedo viajar a alguna región del interior del país sin riesgo de que alguna carretera sea tomada, no me resulta tan estabilidad como quieren o quisieran hacerme creer los adeptos de esta estabilidad.
El sábado último, ha sido asaltada una pollería en una céntrica avenida del Callao, atestada de comensales. Desvalijaron a todos, intimidados por armas de guerra. Sí, no armas cortas, pistolas comunes, sino, armas de largo alcance. Ese mismo día, fue asaltado casi con la misma modalidad, un café de Miraflores, en la avenida Benavides. Todos encañonados, y despojados de celulares, portátiles, carteras, y todo lo despojable.
No diré nada sobre el tipo de empleo, la calidad del mismo, que un joven puede encontrar en el Perú de hoy. Esa es otra historia, que parece no entrar en eso que se denomina estabilidad.
Es todo esto, todo este racimo de milagros que nos llaman a preservar, a mantener, a no tocar. Se la cuida, se la proteje, como la mayor de las riquezas adquiridas por el Perú de las últimas décadas. Cerca de la mitad de los peruanos andan descontentos, frustrados, desalentados, pero, eso no es significativo para los defensores de la fucking estabilidad. Una estabilidad que ya costó más de treinta muertos en Bagua, y cuatro en tía María, hace oco más de un mes. Estabilidad que asentada y profundizada por los Fujimori, podríamos perfectamente suponerla duplicada o triplicada sin problemas.
La peligrosa e increíble paradoja es esa necedad, essa estolidez, de no comprender que antes, ya una vez este tipo de situaciones nos produjo a Sendero Luminoso, y, que nada descarta que no pueda volver a producirnos algo igual, o talvez peor, si acaso eso fuera posible.
No, la consigna, la de todos, virtualmente todos los medios, es el de conservar, preservar, defender esta, y no otra estabilidad. Así, tal cual. El modelo es bueno, solo hay que afinarlo, todo va bien, no debe cambiarse nada, es la consigna, el santo y seña de los optimistas y celebrantes de la estabildiad de marras.
Así las cosas, cabe preguntarse: ¿cuanto se demorará la historia, el decurso de los hechos, para mostrarnos que algo no encaja, y que esa incompatibilidad entre el discurso y la realidad solo puede resolverse, por acumulación, con un quiebre, un colapso de los pilares que aún sostienen dicha estabilidad?. Y, ¿a quién le hecharemos la culpa cuando eso suceda?. Digo, si no podemos evitar que continúe y persista este simulacro de estabilidad, ¿cómo se redistribuirán las culpas, mañana cuando nos llegue la factura?.
Evidentemente, yo tengo una respuesta, y tengo claro más o menos, porqué o cómo así, se implanta gradualmente esta desazón, este descreimiento en la viabilidad de un país tan profundamente torcido en sus aspiraciones. Lo que no tengo seguro, es si luego de muertos y heridos, la confusión seguirá siendo la misma que la de ahora. Espero que no, espero que aunque sea a fuerza de golpes y de dolor, vayamos madurando, y haciéndonos algo ma´s sensatos y responsables, con nuestra memoria y nuestro futuro.

14 de mayo de 2011

Ni cheques en blanco, ni garantes bambas de la democracia

Por eduardo León zamora.
Perú 2011
Ni cheques en blanco, ni garantes bambas de la democracia
Eduardo León, ciudadano
A pocas semanas de las elecciones, muchos ciudadanos y ciudadanas que no se han beneficiado del crecimiento económico, ni se creen los dueños del Perú; y que se preocupan honestamente por la democracia y aspiran a un país donde más personas tengan una vida digna y ejerzan plenamente sus derechos, no han decidido aún su voto.
Mientras tanto los sectores A y B y los grupos de poder que los representan (banca, empresariado, medios de comunicación, partidos) ya se alinearon con el retorno del Fujimorismo porque ellos no tienen dudas en sus apuestas. Votan por ellos mismos, por su propio futuro.
Y no debe sorprendernos. El fujimorismo no representó en el pasado ninguna amenaza a sus intereses. No fueron los suyos las víctimas de las violaciones de los derechos humanos. La mayoría que fue asesinada y desapareció fueron indígenas y pobres del país. No fueron ellos quienes sufrieron el shock económico. Aprovecharon al máximo las condiciones que les facilitó el nuevo Estado, surgido del golpe del 1992, para incrementar sus ganancias. La corrupción no les afectó por ningún lado. Convivieron, en bonanza, con ella. Y se movieron, cómodos, en sus aguas. La ruptura del orden democrático no los tocó. Ellos no requieren de los derechos ciudadanos para hacerse escuchar y participar. Están en el centro del poder. Tienen sus propios mecanismos de intervención. Tampoco requieren de libertad de expresión. Se entregaron a los brazos poderosos del Estado corrupto y se prostituyeron con sus las líneas editoriales alquiladas de sus empresas de comunicación. Por eso, al Fujimorismo no le hacen ascos.
Les da lo mismo PPK, Castañeda, Toledo o Keiko porque la derecha es promiscua. No le importa con quien duerme mientras la preñen. Mientras siga procreando los privilegios, la riqueza, el poder y el orden en el que ha vivido desde siempre. Ahora que ve a Ollanta como su peor pesadilla, no le importa mentir, difamar, alquilarse o prostituirse para seguir viviendo en su lujuria. Todo es válido en su afán de perpetuarse y perpetuar su propio bienestar. Incluso el retorno del Fujimorismo es deseable porque es su última carta.
Y esa carta la juegan sucio. Nunca más cierto ese "Miente, miente, miente que algo queda" del nazista Goebbles. Todos los días nos martillan con sus dudas, con sus miedos, con sus falsedades, con sus fantasmas. Y de tanto mentir, aquellos que no tienen ninguna razón para confiar en esa derecha cavernaria, comienzan a compartir sus temores: ¿Y si nos quitan nuestros fondos de pensiones?; ¿Y si nos convertimos en Venezuela?; ¿Y si estatizan todas las empresas?; ¿Y si se tumban la democracia?; ¿Y si se impone la mordaza a los medios de comunicación?.
Todos los días leemos y escuchamos que nuestro país está en peligro, que hay que defender la democracia, que no podemos retroceder. ¿Y quién lo dice? ¡La derecha! Aquella derecha que no cree en el bien común, que no cree en una democracia inclusiva ni en una libertad de expresión que no exprese otros intereses que los suyos. Una derecha, que hoy más ideologizada que nunca, proclamaba hasta hace muy poco el fin de las ideologías. Y que nunca se ha fajado ni por la democracia, ni por la libertad de expresión, ni por los derechos humanos ni por la inclusión social y que sólo ha apelado al discurso de la defensa de las libertades y los derechos cuando siente que la ampliación de las libertades y los derechos para todos los puede "perjudicar". ¿No derrocó al demócrata Bustamante y Rivero en 1948?; ¿No proclamaba al Belaunde de los sesenta como el candidato del comunismo?; ¿No pedían en el 2000, a pesar de los Vladivideos, que Fujimori se quedara un poco más para evitar la inestabilidad?
Por supuesto que los indecisos tienen derecho y encuentran sus razones para dudar de Ollanta. Todos hemos dudado de todos los candidatos en todos los tiempos. ¿No son varios los que elegidos como presidentes, como García, han incumplido sus promesas? Las dudas son comprensibles. Pero las dudas no pueden ser inducidas por las campañas retorcidas de la prensa. Deben ser fruto del análisis, el debate, la reflexión. Tienen derecho a dudar, a votar en blanco o viciado. Incluso, tienen derecho a votar por Keiko, pero no podrán apelar a razones éticas o políticas para ello. Tampoco funciona la lógica del mal menor en este caso porque el fujimorismo fue el mal mayor de nuestra historia.
Ahora el empresariado, los grandes medios que vivieron, sin vergüenza, a costa y a favor del fujimorismo corrupto; los políticos, perdedores de estas elecciones, que sacaron provecho de las privatizaciones de los noventa, pretenden erigirse como los voceros del Perú democrático. Quieren garantizar la continuidad democrática, dicen, aquellos que aplaudieron al Ingeniero Dictador. Quieren garantizar la estabilidad económica para seguir creciendo aquellos que sólo piensan en sus propios bolsillos. Quieren garantizar la libertad de expresión aquellos para quienes la objetividad, la verdad y ética periodística se compran y se venden. Con tales garantes, poco tenemos que ganar las ciudadanas y los ciudadanos de este país.
Quienes creemos en la democracia y, además, votamos por GANA PERÚ, no estamos entregando un cheque en blanco. No votamos por un nuevo caudillo. Votamos con la conciencia de que tenemos intacta nuestra capacidad ciudadana de participar, vigilar, exigir y protestar frente a un gobierno que cumple o no sus promesas. Así lo estuvimos en los noventa. Y ahora votamos por mayor justicia, por ejercicio pleno de derechos, por mayor desarrollo, por más democracia. Podemos equivocarnos. Pero hoy confiamos. Es preferible confiar en lo posible, tener esperanza. Creemos en una casa amplia, con puertas y ventanas abiertas de par en par. Y nosotros, mujeres y hombres de este país, debemos ser los garantes de esa ilusión.
A Keiko Fujimori la derecha sí le entrega un cheque en blanco. Le entrega en bandeja las condiciones que el fujimorismo ansía para volver a hacer de las suyas. La suya es la promesa de un Perú convertido nuevamente en una casa tapiada, de sombras y muerte. Y hoy sus garantes agitan la guadaña y abren sus billeteras.
Lima, a 28 días de la segunda vuela (Día de la Madre)

20 de noviembre de 2010

La Coherencia de Faverón y la Ética de Grupos

Acerca de las Críticas a las Críticas de las Críticas de Denegri.
Puente Aéreo.
Como consecuencia de un post del crítico Gustavo Faverón en el que criticaba ácidamente a uno de los programas de Marco Aurelio Denegri, sobrevino unas anotaciones por parte de Silvio Rendón del GCC.
Básicamente Rendón subraya la facilidad con que el crítico Faverón reacciona virulentamente contra MAD, cuando se trata de ciertos escritores, o cierto tipo de escritores. A lo que Faverón responde con ese acre estilo, tratando de descalificar no solo los apuntes de Rendón, sino, al propio Rendón. En una de sus últimas respuestas, Faverón se pregunta lo siguiente:
¿será que mi plan es hacer que nadie más que yo tenga derecho a hablar mal sobre esos autores? ¿O será que soy un esquizoide que los detesta un día y lo adora al día siguiente?

Según Faverón, como en su libro 'Toda la Sangre incluyó a escritores como Miguel Gutiérrez, Oswaldo reinoso, y Dante Castro, señala que:
no sólo me salva de la esquizofrenia, sino que me convierte en una persona regularmente coherente, creo yo.

En realidad, comprender la naturaleza de las relaciones literarias o paraliterarias en nuestro medio, no es intrascendente, como quisiera mostrarlo Ernesto Carlín aquí. Menos aún, lo son la lógica, la índole misma de esa relacionalidad perturbadora de alguna forma de entramado social coherente entre nosotros. Dichas relaciones, son reflejo de el tipo de relacionalidad humana y social que lastra al país.
Claro, tampoco puede ofrecerse pruebas empíricas de la lógica que mueve a Faverón, en su pedido de cerrar el programa de MAD. Pero, creo que no es difícil observar una tendencia. Uno revisa cosas como que en 1999 con motivo de la publicación del libro de Herbert Morote, 'Vargas Llosa tal cuál', Faverón larga con una crítica virulenta contra Morote. Luego, en su propio blog, Puente Aéreo, Ampuero insulta groseramente a Reinoso, y Faverón, casi solo se sonroja. Pero, cuando alguien hace lo propio con Thais o Ampuero, entonces, Faverón saca la metralleta.
En el fondo, lo verdaderamente significativo no está tanto en que para Faverón tales o tales escritores sean intocables, pues, por su calidad, sería casi imposible concebirlos como tales, sino el hecho de que en este crítico se advierte esa lógica de grupo, cuya consigna es: "Solo nosotros podemos tocarnos o criticarnos".
Entonces, por supuesto, cabe la posibilidad de que un miembro del grupo critique a otro, como es el caso de la relación de posts que Faverón enumera. Lo que de ninguna manera cabe es la posibilidad de que alguien de fuera del grupo , (alguien que no está "in"), pueda criticar a uno de sus miembros. El caso de Daniel Salas, es más reveladora de este carácter de las relacionalidades cuya perversión está en que distorsiona el curso normal de las percepciones y la crítica de la cultura o el arte en nuestro medio.
Lo otro interesante, es advertir que estas relacionalidades o, esto que también podría definirse como una "ética de grupo", se configura no por un proceso conciente o expreso; sino, que aparentemente se construye a través de un tráfico imperceptible y aleatorio de códigos y elementos en clave "statu quo". Vale decir, en el fondo, pareciera que no es tan consistente que Faverón recuse el tipo de crítica de MAD, sino, que la defensa o protección de Roncagliolo es más relevante, dentro de esta lógica de grupos, en virtud de su creciente acceso a medios y entornos editoriales de prestigio en España. Si Roncagliolo antes, en la época de su debut aparecía como un novato y "recién llegado", hoy casi ocho años después, ya forma parte del mainstream editorial español, entonces, su mensaje, su código, ya ha sido adecuadamente decodificado por los receptores de ese tipo de mensajes. Por lo cual, resulta más fácil y hasta sonoro, matar a MAD, defendiendo a Roncagliolo, que viceversa. En esa línea le encuentro sentido a LO QUE SEÑALA sILVIO rENDÓN:
Denegri le da duro a un statu quo que ya le va bien a Faverón.

La cuestión está en que, por su parte, determinados creadores o escritores, jamás, calificarán como statu quo. Ess el caso de Gutiérrez, Huaranca, Castro, Mazoti, etc. No basta con estar en alguna universidad americana o similares, sino, que aún sin siquiera conocer o mantener algúna relacionalidad con estos grupos, debe sí ostentar un perfil Claramente "estatu quo", una performance "mainstream". En parte, por eso, Mirko es casi un intocable. Uno, jamás lee a Aldo M. insultarlo como insulta a Lévano o a otros.
Otro ejemplo de ello, podría ser, digamos, el caso de Claudia Llosa. La cineasta no forma, no parecía formar parte de esos grupos. Pero, una vez alcanzada ciertas cotas de repercusión mediática, mejor aún, de lograr ciertos premios internacionales, ya estaba "in". Ya calificaba como "agrupable". Por tanto, rápidamente el mensaje es percibido, el código decodificado. Entonces gente como Faverón, a pesar de reconocer que no la conoce, que no es su amiga, sale y la defiende con virulencia en el ámbito de algunos debates. La idea no es, no parece ser, entre los tributarios de esta "ética de grupos", el defender ideas o perspectivas del arte, sino, la de establecer aquello que resulta siendo más eficaz, más rentable en términos de acceso y llegada al mainstream, vale decir, el ejercicio de la "ética de grupo".
Para Carlín, que no es del todo, pero que puede adivinarse, quisiera formar parte de, quisiera estar "in", hablar o puntualizar estos detalles, le parece o le suena, como diría Roncagliolo, básicamente intrascendente. No quiere que se personalice, no le agrada que el foco de la discusión se oriente hacia estos aspectos del ffenómeno. bueno, es comprensible esa aprensión, a la luz de la índole de esas relacionalidades.
No sé si este tema pudiera ser novelable. Sería delicioso comprobarlo. Lo que si tenemos por seguro, es que la posibilidad de deconstruir este fenómeno, este rasgo socio-cultural nuestro, es clave para desentrañar otros tantos rasgos de la naturaleza cultural y humana de los peruanos.