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13 de octubre de 2011

Me encanta, ... pero me jode

Hoy
Me encanta Chile. Me encanta chile, cuando protesta y exige una mejor educación, o cuando le pone todo el empeño en rescatar a sus mineros. Pero me jode, cuando le pone tanto empeño en ganar un partido de futbol, sobrepasando los límites de la cortesía con el visitante.
Me encanta Cuba. Me encanta Cuba, con toda esa música increíble y genial. Me fascina Silvio y Pablo. Pero, me jode toda esa burocracia estatal que le cierra tantas puertas a la creatividad actual. Me jode que las nuevas generaciones, los jóvenes cubanos tengan tantas limitaciones para acceder a las redes.
Me encanta México. Me encanta México con toda esa cultura tan propia y característica, con todos esos fantásticos creadores en literatura, cine, música, y hasta televisión, exeptuando por supuesto, a Televisa. Pero, me jode toda esa desidia, toda esa perplejidad con la tragedia de hoy. Me jode constatar cómo han dejado que el narcotráfico y los cárteles de la droga, se les haya metido hasta por las narices. No concibo como los mexicanos pueden, durante el mundial andar tan pegados y extasiados con su sselección, mientras en Tijuana, en ciudad Juárez, o en sinaloa, a cada tanto mueran así como así, tantos otros mexicanos.
Me encanta Brasil. Me encanta brasil, sus playas, su alegría, y sus chicas. Sobre todo, me encanta, sus chicas, en las playas, y con toda esa alegría. Pero, me jode que últimamente estén perdiendo esa alegría, en manos de la criminalidad gansteril. Las nuevas generaciones, sobre todo de los estratos populares, viven la vida como si fuera un videojuego. Un videojuego, en el que la onda está en matar con la mayor eficiencia, a policías, rivales, o gente común. Me jode que las nuevas generaciones se anden acostumbrando a convivir con la violencia, y abandonen así nomás, esa característica alegría de vivir.
Me encanta Argentina. Me encantan todos esos geniales escritores como Sábato, borges, Cortazar o Bomarzo. Me encanta su música, Piazola, Atahualpa, Cacho Tirao. Y, como no, Calamaro, Charly, Miguel Abuelo, el viejo fito. pero, me jode. Me jode que con tanta facilidad hayan decaído, de ánimo y de vocación o exigencia cultural. La cumbia, no está mal. Pero, la cumbia, la bailanta no puede sustituir su tradicional vocación por lo culto.
Me encanta el Perú. Sí, faltaba más, me encanta el Perú. Me hace renegar a menudo, pero, me encanta este país, qué le hacemos. Pero, me jode, hasta lo indecible, que se engañe tan fácilmente. Me jode que a pocos días del éxtasis gastronómico de "Mixtura", unos niños en Cajamarca, se mueran comiendo las dádivas alimenticias del estado. Me jode que los pudientes de este país, sean tan vulgares y lúmpenes como los menos pudientes. Los dueños de palcos en el estadio Monumental, se sentían, se sienten, cosa aparte, zona privada, distante de las tribunas populares; y por eso, por esa distintción, la policía no les pudo brindar seguridad ni protección. Simplemente, no tenían acceso, no podían invadir zona privada. Resultado: Jaleo total en los palcos, y al final, un chico termina lanzado al vacío. Hay perú, cuántas ganas de jodernos a cada día.
Muy bien, así están las cosas por estos lares, por este continente, ¿berraco!, como decía blades. Dale, es lo que nos toca, pero, ya sabes, país, región, continente, cada vez que podamos, te vamos a recordar todo eso que tanto nos jode, y que ojalá vayas abandonando sin penas y con algo de vergüenza, por tu bien, por tí mismo, y por el planeta.

18 de agosto de 2011

Ruidos ...

... de la Calle, casi de una provincia.
Morrissey
En días recientes, mientras viajaba en un bus público en Lima, (hoy circulan más que coasters, afortunadamente), tomé atención de la música que sonaba, pues en general llevo mi propia música en el móvil. El cambio ha sido de logística, no de gustos. El cambio va de coasters a buses, pero el ruido, la mala estridencia no cambia.
Desde hace ya buen rato, venimos levantando la cuestión de la música que impera hoy en el país. No solo en Lima, en todas las otras ciudades es lo mismo. Para empezar, hemos experimentado una suerte de congelamiento histórico en nuestros gustos musicales. Por lo menos, a nivel de emisiones radiales por señal abierta. Si no es la edulcorada música, llamada, del recuerdo, baladas tras baladas de los cuatro o cinco mismos baladistas de hace veinte o treinta años, son las mismas salsas, denominadas, románticas; Eddie Santiado, Frankie Ruiz, Niche, Jerry Rivera, etc. Y para el caso del rock, la cosa va en la misma línea. O sea, que los ochenta se han instalado y no están dejando surgir nueva música.
el hecho es que la oferta musical actual, virtualmente no existe. Merced a las radios, a los dos grupos radiales que imperan en el medio, se han propuesto imponernos una cierta propuesta musical, además ya superada, y de pasada, nos han, nos están privando de una vertiente actual, vigente, y más coherente con los tiempos que nos toca vivir.
Las radios tropicales, todas, casi todas tocan lo mismo. Las radios de salsa, salvo contadas excepciones, no terminan de despegarse de las viejas salsas de los ochenta y noventa. Las radios de rock, en algunos casos tocan hiphop o latin; y lo de rock, como el caso de radio Oasis o radio Oxígeno, se han encasillado en los ochenta Obviamente The Police, The cure, Midnight Oil, o Guns'n Roses, no están mal. Pero, escucharlos ya más de medio lustro, como que desgasta cualquier gusto por esos grupos, o esa época.
Es eso, mientras en el mundo el indie, el género mundo, pero sobre todo, las propuestas locales, propias llenan el catálogo musical, aquí, estamos adosados, pegados, anquilosados en una propuesta pasadista, menor, modesta, y poco fértil para el desarrollo musical peruano. Porque, y esa es mi mayor reparo contra esta onda inmovilista del gusto musical peruano, se han neutralizado hasta la esterilidad.
Sencillamente no se conocen nuevas propuestas musicales, intentos audaces o no, de estilos o géneros musicales. En el género que se elija, ya existe una batería de alternativas, todas ya obsoletas. Si se trata de salsa, tal como lo hemos indicado líneas arriba, ya no se admite cosa nueva. Si se trata del rock, lo mismo. Si de música local, los mismos valses de hace no sé cuantos. Lo realmente actual y vigente, desgraciadamente es toda esa vaina del vallenato, bachata y el consabido reageton. Sí, es cierto, no es mi música, no entra en mis gustos musicales, y por lo tanto, no tengo autoridad para criticar estos géneros. Vale, de acuerdo con eso. En todo caso, lo que desapruebo, es que solo y solo en esos géneros aludidos, bachata, vallenato y reageton, se produzcan las novedades, y no en tantas otras alternativas, opciones y géneros musicales. No conocemos de algún grupo o músico que esté sondeando o buscando nuevos sonidos, nuevos caminos en la música. Tenemos lo mismo hace ya más de veinte años, y esto parece no tener intenciones de cambiar.
Uno hoy día, igual puede encontrar la música que quiere por Internet y todas esas cosas. Pero mi reparo es que esta esterilidad creativa actual en nuestro medio, no es natural, no es consecuencia de algún fenómeno social o sociocultural, sino, básicamente comercial, de esquema empresarial o seudo empresarial. Pues, resulta que lo que a los administradores, los que programan las parrillas o vainas radiales de música en las estaciones peruanas, simplemente no creen, no les interesa la música como tal. No, a ellos les vale madre la música. A ellos, a esos empresarios del sonido, y del ruido, básicamente les interesa el negocio, su negocio, su busines. Y por dicha causa, nos han producido un gusto musical de provincia, de un gusto provinciano.
La cuestión reside en: ¿Y por qué diantres nosotros tenemos que pagar el pato, por causa de sus business?. o, ¿porqué sus fucking business tienen que perjudicar el sonido de estos lares y estos tiempos?.
En fin, me vuelvo a poner los audífonos para seguir escuchando a Morrissey, a The Radio deptd. o la guitarra de Mario Orozco, y qué rayos, que siga sonando la bulla del bus, de la coaster o de la fucking combi peruana.

31 de julio de 2011

El Nóbel Apocalíptico

Vargas Llosa sobre el conocimiento y la informacion.
Vargas Llosa
Gratificado de tener a Vargas Llosa, nada más ni nada menos, en mi terreno, en mi materia. En el blog no oficial del escritor premio Nóbel Vargas Llosa, se publica uno de sus últimos artículos, en el que aborda el tema del disloque entre información y conocimiento, a partir de su lectura del reciente libro de Nicholas Carr, Superficiales: Qué está haciendo Internet con nuestras mentes.
No es este post, un exámen riguroso, ni mucho menos, del artículo de nuestro escritor. Sería demasiada pretensión. Sí, una revisión genérica y aleatoria, para seguir el espíritu de su reflexión, de algunas de sus tesis formuladas en dicho artículo. Para empezar, el gran MVLL, parte del paradigma ya conocido en él, de que la cultura, y en este caso, la lectura puede ostentar un esquema, un paradigma estricto y oficial. Se aferra a la lectura retirada frente a los clásicos saltos de información en la Web. Prefiere la fuente, el texto mismo, a la referencia, como puede ser google o Wikipedia. Y por supuesto, en eso, lleva razón.
De otro lado, MVLL destaca las admoniciones que en su día hiciera el gurú de los Mass Media, McLuhan, que en alguna parte dijo algo así como
el medio es el contenido.
Para MVLL, a partir de las formulaciones de Carr, la experiencia de la Internet, por lo menos tal como la conocemos hoy, le está imprimiendo a nuestro modo de inteligir, ese halo fragmentoso que le es inherente a la navegación en las mega esferas de información. Es obvio que la inevitable retroalimentación en el modo de operar y dizcurrir en eso que llamamos Internet está reconfigurando nuestra manera de adquirir y procesar información, y por lo tanto, de construir o reconstruir conocimientos. Pero, el problema, no es eso en realidad, quiero decir, el hecho de que nuestros hábitos de recreación de conocimientos y pensamientos se vea signado por nuestro modo de interactuar con la información disponible. Sino, creemos aquí, en qué manera eso se adapta mejor a las condiciones que hoy nos ofrece la realidad.
Cuando uno lee al gran Mario Vargas Llosa inquietarse y alarmarse como hace en su artículo, nos trae, en cierto modo, la imagen aquella de Jorge, el bibliotecario ciego de El Nombre de la Rosa, de umberto Eco. Probablemente es excesiva la metáfora, pero, no deja de retrotraernos la impronta temerosa y desconfiada del cuidador de las grandes colecciones de la abadía aquella en la novela de Eco. Ciertamente, en parte es comprensible estos llamados a la conciencia que hacen algunas personalidades de la vieja escuela, como Vargas Llosa, Alberto Manguel, e incluso el propio Umberto Eco.
Lo que no hay que hacer, es olvidar que en el fondo, estos ingenios de la tecnología, como son la informática, la automatización, y la interactividad de la información, son intentos aún incompletos y fallidos, de emular el cerebro humano, su sinapsis, su jerarquización de información, y su reproducción de conocimientos. Los modelos que se han usado para generar los algoritmos que rigen los procesos de flujo y reconfiguración de la información, provienen de nuestra imagen previa del modo en que opera nuestra mente.
La cibernética y la posterior informática tienen ese sello, ese ADN constitutivo. Son serios intentos por remedar nuestras funciones cerebrales. Y, tal como se tiene sabido, aún son precarias y burdas. La lógica de linkear enlaces o íconos con hipervínculos, pretende en el fondo, reproducir nuestra forma innata de recordar, nuestro modo aleatorio de recuperar datos o información almacenados en nuestras memorias.
Si uno sigue el curso de la historia del conocimiento registrado, para eso y más nos sirvieron los estudios seguidos en san marcos, en realidad, el imprimir ideogramas y luego grafías sobre superficies visibles por el ojo humano, resulta más artificial, más contrahecho respecto de nuestro modo de inteligir y procesar información. La epopeya de gutemberg no hizo sino maximizar las posibilidades de la intelección, a partir de la visualización de impresos. Si imaginamos que podemos acumular y almacenar ingentes cantidades de folios, códices, libros y colecciones de colecciones de texto; luego sistematizarlos en materiales de referencias para poder navegar en dichas metacolecciones, para recuperarlos adecuadamente, y finalmente, procesar su contenido mediante la capacidad de intelección del usuario o lector, podríamos concluir que ese paradigma, ese esquema, ha sido bastante tosco, elemental, y poco inclusivo.
Creo que detrás de las aprehensiones de MVLL, está el preservar, conservar, ese paradigma. El del intelectual clásico, casi viviendo en medio de galerías interminables de colecciones de conocimientos y sabiduría humana. Un especialista del intelecto, en toda regla.
El problema, el punto, es que dados los saltos que se han producido en la técnica, y puntualmente en la automatización, ese paradigma puede perfectamente estar ingresando en su etapa terminal. Y eso es lo que hace saltar las alarmas de estos buenos y valiosos exponentes del saber y pensar clásicos. MVLL, qué duda cabe, es un clásico del pensar y crear. Por tanto, cuando el entorno, la realidad se enrarece a su alrededor, cuando las bases mismas de aquello que le permitió ser lo que es, un ilustrado a la manera clásica, a la europea, es natural que salten sus alarmas y nos prevenga de eso que para él, y para todo erudito moderno, como es, les resulte extraño y amenazante.
Tampoco es, creo, atendible la desconfianza que MVLL expresa respecto de esa presunta dependencia del usuario de Internet, o de la información digital en general. El fenómeno del uso y reproducción de material cognitivo por parte de los usuarios de la información digital es bastante más complejo que la sola pasividad del usuario ante el medio, tal como lo señala MVLL. La permanente interacción de un usuario de Internet, o de dispositivos móviles, por poner otro caso en la información digital, le permite al usuario, puede hacerlo, adquirir otras nuevas habilidades como la capacidad de jerarquización, la operatividad de factores distintos entre sí, la simultaneidad, etc. Sin duda McLuhan tenía razón, pero no, o no tanto, en el sentido negativo en que MVLL quiere traérnoslo. Los medios le imprimen su sello al contenido, y los procesos actuales de acceso y reproducción de contenidos, le imprimen su sello a nuestra forma de decodificar, inteligir y reproducir contenidos, sean estos, conocimientos o información.
La irremisible fragmentación de los contenidos que define a la Internet de hoy, se refleja inevitablemente en el modo de adquisición de contenidos en el usuario. Esto, por sí mismo, hace comprensible la afirmación del profesor Joe O'Shea de que:
Sentarse y leer un libro de cabo a rabo no tiene sentido,
y al que MVLL le tiene pavor. Una de las primeras víctimas de la interactividad y la simultaneidad de la información, ha sido sin lugar a dudas, la idea de linealidad. Hoy, un lector de literatura, por lo general, lee varios libros en paralelo. De hecho, en muchos casos, no necesariamente lo hacen en reposo, sino, viajando, transitando, volando de una ciudad a otra, incluso caminando cuando se trata de un audiolibro reproduciéndose en un iPod. Más aún, desde el punto de vista del creador, el escritor de novelas por poner un ejemplo, suele hoy escribir varias historias en paralelo, siendo que se publiquen como parte de una misma obra, o siendo que serán obras separadas.
Mi impresión es que detrás de estos llamados a la emergencia de MVLL, está lo que él entiende por aquello de:
... que es la única manera de leer, gozando, la gran literatura.
que definitivamente requiere más que un post, talvez un libro para fundamentarlo.
La cita que hace MVLL de Van Nimwegen, sobre:
confiar a los ordenadores la solución de todos los problemas cognitivos reduce "la capacidad de nuestros cerebros para construir estructuras estables de conocimientos".
puede ser, en un importante sentido, falso. Pues, a los ordenadores básicamente le confiamos ciertas actividades rutinarias y mecánicas. La parte creativa, constructiva y organizativa, sigue estando en manos del usuario. Constatar que hay unos usuarios de PC más ordenados que otros, es una muestra de esto que decimos.
Finalmente, con todo el respeto que nuestro Nóbel nos significa per ce, su referencia a la AI, inteligencia artificial, nos sugiere la incompletitud de su postura. La era del Internet, esta y más aún la que sobrevendrá, presumiblemente no se basará en la inteligencia artificial de marras, sino, tal como lo ha esbozado Vernor Vinge, en la INTELIGENCIA AMPLIFICADA. Vale decir, en una forma de capacidad intelectiva basada en la interminable sinapsis generada por los millones y millones de usuarios de la red. La interconexión de miriadas de usuarios es más relevante, lo será de seguro, que la autonomía cibernética, en la que se basa la AI. Esa sinapsis o macrosinapsis inminente, no necesariamente significa una degradación de nuestras habilidades para forjar estructuras de conocimiento. No tenemos que imaginar o suponer un apocalípsis para encarar esa noción, ese nuevo paradigma en el conocimiento humano.

29 de julio de 2011

Marta

Una Oda a la cultura de la doctora.
Power Dog
Estremecedora la convicción, eurocéntrica la performance de la doctora. Ella es todo acrimonia, todo dicterio para con el común.
Nunca puede dejar de comparar, compararse, con el socialmente inferior, el socioeconómicamente menor.
"Un especialista científico no puede discutir con un alfabeto"
dice. Su encono, no es contra el mal, contra lo perverso, su encono e intolerancia es con los analfabetos, los poco afortunados en el acceso a la educación. No tiene modales, el adocenamiento no le es ajeno. Pero, se reputa de nivel, de altura cultural. Se reivindica superior, se reconoce más que la mayoría. sin embargo, tiene una debilidad: El Poder.
El dinero no le es significativo, menos, la cultura. Lo es, El Poder. Solo reconoce lo occidental, como timbre de culto, respetable y digno. Desconfía de todo lo no occidental, excepto, si está vinculado al poder.
Se refugia en el cuento de la cultura, que en el fondo es resultado de lo que se cultiva. Sin embargo, exhuda moral de casta. Únicamente lo que tiene ranzio abolengo, lo que es de casta, de apellido compuesto, blanco y occidental, le merece consideración. Todo lo demás, incluso aunque ostente cultura, le resulta despreciabble o desconfiable.
Si es blanco, aunque sea fumón, o ladrón, lo acepta. Si es cholo, aunque sea culto, lo rechaza. Si es cholo, fumón o ladrón, es la escoria terminal. si es blanco y culto, mejor que mejor.
Ha, pero hay algo que puede salvar, ante la doctora, a alguien que no es blanco. Y, curiosamente, no es la cultura, la autoedificación personal. Sino, el poder. Alguien no blanco, un cholo, un mestizo, un criollo, puede alcanzar el estatus de blanco, sí y solo si, tiene PODER. Ni el dinero, ni la cultura logran eso, ante la doctora. Lo logra, el poder.
El chino Velazco, era, podía haberlo sido ante la doctora, un cholo, un
cachaco mediocre.,
como lo ha sido Humala. Pero, como era el general, el presidente, el mandamás político, no tuvo empacho, esta Marta de los cojones, en trabajar para él, para el cachaco mediocre. A Humala lo catalogó de lo mismo, y hoy, que ya es presidente, hoy que ya luce la banda presidencial, entonces, ya no le parece tan cachaco mediocre.
Esa es la ética y la estética de Marta, la doctora. Una ninguneadora, una choleadora típicamente limeña, genéticamente mazamorrera. Pontifica sobre el uso de la lengua, usa y abusa del mal uso de la lengua entre nosotros, para denostar, para vituperar, y sentenciar al peruano de hablar estándar, o sea, mal. Claro, ella no tiene rubor de usar el peruanísimo igualito en lugar de igual o lo mismo. Porque, como ella es la doctora, la gurú de la mayoría de nuestros escribientes, o, malescribientes periodistas, todos están, ¿estamos?, obligados a aplaudirle cada gazapo, incluso, lexical.
Desafortunadamente, desgraciadamente, alguien un buen día, decidió conferirle a esta venerable dama, patente de corso para instituirse como censora del bien hablar. Error, avisen a los compañeros, Marta, la Hildebrandt nuestra de cada día, no es garantía de ningún bien hablar, ni menos de algún bien pensar.
Sorry Marta, no eres tan, como tan quisieran tomarte en Lima. No eres iconoclasta ni apóstata. Eres sí, disminuyente del común, y claramente hostil del que no pinta como aristocrático, o por lo menos, occidental.
Tu rollo, en el fondo, Marta, no es la cultura, sino, el poder. Le puedes perdonar, incluso maquillar, a un mal hablante como Fujimori. Pero lo haces, por aquello, por lo del poder.
Tampoco es que seas un dechado de algún bien hablar. No no no no. tu
igualito
te delata. Sorry Marta, las cosas como son. ¿Te gusta lo crudo y el desparpajo?. Toma mientras, estimada Marta.

22 de julio de 2011

OBLITAS: una vez más, reír para no llorar

Sobre el comercial de Oblitas.
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Poco que decir, mucho que abominar, tras conocer el spot que el ex futbolista, y ex entrenador de futbol Juan Carlos Oblitas, les ha propinado a toda la teleaudiencia peruana. un virtual intrascendente, (perdedor según propia confesión), como futbolista, un perfecto y completo perdedor como DT, pero, para qué vamos a negarlo, un exitoso businessman, el Oblitas este, pretende dirigir, orientar, o, peor aún, torcer la opinión pública respecto de las mineras.
El personaje en mención, pretende traernos, o retrotraernos la sensiblería futbolera para meternos de contrabando un tema tan delicado y de tanta sensibilidad actual, como es el papel que han venido desempeñando las mineras, las más importantes por lo menos.
Querer inducirle o transferirle seudosubliminalmente que no se les cobre, o que se les cobre menos a la minera, porque sino, los inversionistas se van a ir a chile, es casi como querer regalarles butifarras al populacho, para que piense o sienta en determinado sentido.
mal jugado, por enésima vez en este ex pateador de pelotas, recontra mal jugado, y como era de esperarse, ni siquiera los futboleros han terminado creyéndose o tragándose el mamotreto de este arequipeño de pocas luces y peor cuajo.
En realidad, lo que sí me entristece es el rumor aquel de que sería Gustavo Rodríguez, el publicista de Toronja,, y además escritor, uno de los que estaría detrás de este mal sonante spot.
Eso sí que sería una desgraciada constatación. Lo de Oblitas, pregúntenle a los fanáticos del futbol, los desbarres consuetudinarios que ha acumulado este llenador de combis, con el debido respeto por los a menudo, poco respetables llenadores de combi, no es mayor sorpresa, como sí, molestia de muladar.

14 de julio de 2011

Decía blades: ¡SOMOS UN CONTINENTE BERRACO!

Morir cantando a la vida.
Facundo muerto.
en una crónica pasada, del mes de noviembre, describíamos vagamente el carácter violento y peligroso que había adquirido Centroamérica y específicamente Guatemala. El último fin de semana nos agarró con la infausta noticia de la muerte violenta e injustificada del gran Facundo Cabral en guatemala, a manos de unos sicarios, que encima de rufianes, incompetentes, pues lo mataron por error.
Desde hace ya buen rato, en este blog venimos sosteniendo que ese tradicional feeling latino, latinoamericano, dado a la fiesta y a la cumbiamba, al son y al ron, ha venido a transformarse en una impronta violenta y pistolera. curiosamente, alguno de los países que muestran o mostraron su carácter más violento, venían de una historia previa de guerrillas o revoluciones izquierdistas fallidas.
Así ocurrió con la Colombia de los ochenta, El Salvador de los noventa, la Guatemala de inicios de este siglo, o el Perú de ahora. Lo cierto es que luego de una historia quebrada social y culturalmente durante todo el siglo XX, muchas de estas realidades latinoamericanas no han podido ni sabido superar el trauma, han dejado heridas mal cerradas o directamente abiertas, y han dejado que todo ese malestar e inercia de pólvora y dinamita como se diría en el Perú, se transmute en criminalidad pura y dura, en feeling gansteril del más procaz e insalubre. Revisar los informes los informes de la procuraduría de los Derechos Humanos en la guatemala de hoy, mediados del 2011.
más allá de lamentar la partida tan absurdamente brutal del trovador Cabral, de quien pudimos gozar sus versos y coplas, o entrevistas como aquella de fines de los noventa que tan brillantemente le hiciera el periodista césar Hildebranth, cabe indagar ya no tanto, cómo es que llegamos a este punto, o cuál es la real génesis de esta situación. Para el caso, basta con reconocer que estamos en ese punto, nos hallamos hasta el cuello en dicha situación.
Hay que estar dispuestos a reconocer que ese temperamento nuestro, latino y sabrosón de hoy, se ha llevado a uno de los grandes trovadores latinoamericanos. Esa vocación y performance que ya se ha instalado en el alma latina, empieza a jodernos, y creo, por segunda vez. Ya antes, la alegría latina, ese temperamento bailador y gozozo nuestro nos impidió arribar al tren de la modernización. Muy bien, hoy, ya casi no tenemos ese temperamento, o, en ttodo caso ha pasado a un segundo plano para ceder su posición al fusil automático, al lanzagranada viril, y como venía diciendo, una vez más, este temperamento latino, empieza a destruirnos. Y, no cabe eludir esa situación, no cabe voltear la cara, frente a la imagen de Facundo tirado allí, en el auto que lo llevaba, sin vida, con los plomos metidos injustamente en el cuerpo.
si nosotros mismos no nos hacemos cargo de esta figura, de estas señales, y dejamos que vengan investigadores o académicos europeos o anglosajones para explicarnos el giro sociocultural que hemos experimentado, no mereceremos superar esta infausta etapa de nuestra historia. Y, eso vale para cualquier país de la región. Para carioca brasileño, que ha hecho insufrible la vida en las fabelas de Río, para el comerciante de Sinaloa que convive con los cárteles fronterizos con EEUU, para el amante del vallenato colombiano, que no le hace ascos a los pistoleros del Magdalena, al cumbiero de buenos aires que quiere vivir su propia fantasía holywoodense, o al chichero peruano, que no tiene escrúpulos en ir a tocar en el cumpleaños del narco de moda, en algún lugar del Perú.
¡Somos un continente berraco!
, decía Rubén Blades en un concierto en la Colombia de fines de los ochenta. Sí, eso hemos sido y desgraciadamente seguimos siéndolo. Pero, papi, tú, pana, hey, brother, por favor, ayudando a cambiar eso, ¿sí?. Nadie te agradece el mal gusto de ir ensuciando el barrio con sangre y pólvora. Excepto tus jefes o taitas, nadie más te lo agradece. Y, si me lo permites, con todo cariño, te informo que apestas, tienes mal aliento, el mal aliento del hijo de puta que nos va a ser insufrible vivir en estos varrios de la América Latina del siglo XXI.
Sí pues, eso, somos un continente berraco. Pero, no nos gusta, y no nos interesa seguir siendo eso. en todo caso, tal como lo señalaba Blades, somos berracos en la pista de baile, en el vacilón sano del bailador y gozante sano. Pero no en el otro sentido. Nuestra religión es la fiesta, y bien que sea así. Lo que hay que hacer, es no demorar en expectorar a los aguafiestas, a la ralea insalubre que nos arruina la fiesta una y otra vez.

2 de junio de 2011

Lugares comunes que me Agrian el Día

En momentos de agitación preelectoral como estos días suele escucharse todo tipo de alegatos y esfuerzos de argumentación por partidarios y facciosos de las partes en juego.
Independientemente del signo o color político, hay algo que suele joderme el día como no más. A continuación una selección de ellos:
# "Quiero ser enfático en ...."
Ser enfático, ser enfática, parece ser una suerte de virtuosa forma de subrayar alguna afirmación. Pues, pamplinas y nada más. El énfasis, está dado por la naturaleza de lo que se dice, no por anunciarlo previamente. Más aún, lo que en el fondo interesa, es que lo dicho, pueda ser referendado con hechos. Que tú, político o política quieras aparecer como enfático, es un sunto tuyo, a mí me vale madre tus énfasis.
# "Tiene que tener ...."
Tiene que tener, cuenta que contar, precisa de precisar, etc. Naturalmente, de un político no esperamos que ostente un dominio fino de la sintaxis, o que posea un notable léxico. Pero, ¡por dios!, no puede cometerse una cacofonía tan grosera como ésta, y además, con tanta recurrencia. Precisa tener, tiene que mostrar, requiere tener, tiene que contar con, etc. Tan sencillo y fácil que es el castellano.
# "Estoy convencido de ...."
Ésta es otra expresión que no necesita decirse, y que por el contrario, mientras más se dice, tanto menos creíble. Uno, no dice que está convencido, sino, lo demuestra, lo da a notar, lo evidencia con los actos. Lo que sucede es que estas expresiones como "quiero ser enfático", o "estoy convencido de..", tienen ante todo, un propósito efectista, marketero, y comportan una naturaleza impostada. En el fondo, quien lo repita o utiliza mecánicamente, está tratando de convencerse a sí mismo, de creérselo, porque su postura no es genuina.
# "Esto es algo fundamental, ..."
Todo es fundamental. De una colección de puntos, a todos los referirán como eso, como fundamentales. Estos usuarios simplones del castellano, creen que por considerar fundamental cada cosa que se aborde, su intervención, su alocución, adquirirá esa índole. O sea, su rollo, terminará siendo "fundamental". No es necesario catalogarlo todo de fundamental, precisamente, definir algo como fundamental, presupone la capacidad de discernir, de discriminar entre lo relevante, y lo que no lo es.
# "No quiero entrar en ese tema, pero ..."
Nunca son capaces de ir directamente al punto, nunca pueden dejar de subestimar al oyente, al público. Siempre creen que son, que somos o tenemos minoría de edad. Es obvio que quieres, que te mueres por hablar, te desgarras por aparecer, por salir en la TV, en la foto, etc. Tranquilo, estimado político, suelta tus apetitos mediáticos, sin pudor, sin falsas modestias. Igual nos terminarás malogrando la existencia. Eso no va a cambiar porque tu desbarajuste lo vistas de celofán.

16 de mayo de 2011

Sobre la Mentada Estabilidad

Un argumento dudoso.
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En el tráfago de argumentos y contraargumentos acerca de la opción ofrecida por el candidato Humala, el tema de la estabilidad ha sido y sigue siendo una muletilla intelectual. Supuestamente, lo primero que se pondría en riesgo de salir el candidato Ollanta Humala, sería un bien preciado, un bien que habríamos ganado con esfuerzo, y que merece, o merecería, ser preservado a toda costa, cueste lo que cueste.
Ese bien es, sería, la estabilidad. En simple, dicha noción, la de la estabilidad, consistiría en el dinamismo económico constatable a partir de la proliferación de indicadores como el alto consumo de productos importados, la aparición de supermercados por toda la ciudad, y en las principales capitales de departamento, el crecimiento de los servicios de telecomunicaciones, la recurrencia de consumo de tarjetas de crédito, la creciente oferta de servicios bancarios, la casi omnipresencia de los Starbucks, casinos, hoteles, y otros comercios exclusivos.
Más o menos, la lógica es la de un mercado bastante intensivo de consumo y de transacciones. Y, además, la sensación de que ahora, a diferencia de hace unos veinte años, puede encontrarse en Lima, casi todo lo que puede encontrarse en cualquier "shop center" del mundo.
Muy bien, hé allí, grosso modo, la estabilidad de marras, que tanto inquieta o perturba perderse, si llegara un régimen del candidato Humala.
Sin embargo, parte de la fotografía, no está completa, si dejamos de referir elementos conexos a la serie de características arriba mencionadas. No se menciona, o no nos agrada hacerlo, mencionar el incremento histérico de la criminalidad que viene aparejada con ese dinamismo económico, más bien comercial, que ha sobrevenido al crecimiento económico peruano.
Hoy tienes más acceso a servicios y al consumo en el Perú, pero, junto con eso, tienes por contraparte, más posibilidades de que te encañonen y te despojen de los objetos de ese consumo, en el mejor de los casos. Y, de que te descerrajen un tiro por nada, por una portátil o un retiro bancario, en el peor de ellos.
Curiosamente, ha sido en esta época reciente, la que está definida como la del crecimiento y la estabilidad, la que ha registrado la mayor cantidad de conflictos sociales, protestas masivas, tomas de carreteras, enfrentamientos de poblaciones con las fuerzas del orden, crecimiento del narcotráfico en regiones nuevas, proliferación de los llamados burriers en Perú, (revisar la cantidad de jóvenes extranjeros presos por tráfico de drogas), generalización de las pandillas urbanas, proliferación de mafias extorsionadoras, etc.
Una estabilidad, una situación de supuesta estabilidad, donde no puedo sacar a mi hija a jugar al parque por el temor de ser agredidos por pandilleros, donde no puedo subirme a un bus, sin riesgo de ser maltratado, asaltado,, despojado de mis pertenencias, donde no puedo salir en familia los domingos, sin riesgo de volver y encontrarla vacía, donde no sé cuando podrían secuestrar a algún ser querido simplemente para vaciarle la tarjeta de crédito, donde no puedo viajar a alguna región del interior del país sin riesgo de que alguna carretera sea tomada, no me resulta tan estabilidad como quieren o quisieran hacerme creer los adeptos de esta estabilidad.
El sábado último, ha sido asaltada una pollería en una céntrica avenida del Callao, atestada de comensales. Desvalijaron a todos, intimidados por armas de guerra. Sí, no armas cortas, pistolas comunes, sino, armas de largo alcance. Ese mismo día, fue asaltado casi con la misma modalidad, un café de Miraflores, en la avenida Benavides. Todos encañonados, y despojados de celulares, portátiles, carteras, y todo lo despojable.
No diré nada sobre el tipo de empleo, la calidad del mismo, que un joven puede encontrar en el Perú de hoy. Esa es otra historia, que parece no entrar en eso que se denomina estabilidad.
Es todo esto, todo este racimo de milagros que nos llaman a preservar, a mantener, a no tocar. Se la cuida, se la proteje, como la mayor de las riquezas adquiridas por el Perú de las últimas décadas. Cerca de la mitad de los peruanos andan descontentos, frustrados, desalentados, pero, eso no es significativo para los defensores de la fucking estabilidad. Una estabilidad que ya costó más de treinta muertos en Bagua, y cuatro en tía María, hace oco más de un mes. Estabilidad que asentada y profundizada por los Fujimori, podríamos perfectamente suponerla duplicada o triplicada sin problemas.
La peligrosa e increíble paradoja es esa necedad, essa estolidez, de no comprender que antes, ya una vez este tipo de situaciones nos produjo a Sendero Luminoso, y, que nada descarta que no pueda volver a producirnos algo igual, o talvez peor, si acaso eso fuera posible.
No, la consigna, la de todos, virtualmente todos los medios, es el de conservar, preservar, defender esta, y no otra estabilidad. Así, tal cual. El modelo es bueno, solo hay que afinarlo, todo va bien, no debe cambiarse nada, es la consigna, el santo y seña de los optimistas y celebrantes de la estabildiad de marras.
Así las cosas, cabe preguntarse: ¿cuanto se demorará la historia, el decurso de los hechos, para mostrarnos que algo no encaja, y que esa incompatibilidad entre el discurso y la realidad solo puede resolverse, por acumulación, con un quiebre, un colapso de los pilares que aún sostienen dicha estabilidad?. Y, ¿a quién le hecharemos la culpa cuando eso suceda?. Digo, si no podemos evitar que continúe y persista este simulacro de estabilidad, ¿cómo se redistribuirán las culpas, mañana cuando nos llegue la factura?.
Evidentemente, yo tengo una respuesta, y tengo claro más o menos, porqué o cómo así, se implanta gradualmente esta desazón, este descreimiento en la viabilidad de un país tan profundamente torcido en sus aspiraciones. Lo que no tengo seguro, es si luego de muertos y heridos, la confusión seguirá siendo la misma que la de ahora. Espero que no, espero que aunque sea a fuerza de golpes y de dolor, vayamos madurando, y haciéndonos algo ma´s sensatos y responsables, con nuestra memoria y nuestro futuro.

22 de abril de 2011

10 COSAS QUE DEBERÍAMOS APRENDER DE JAPÓN

Desde la tragedia y el dolor.
Catástrofe en Japón.
No sé si es del todo cierto, pero esta colección de enseñanzas resultan tan edificantes, sobre todo para un país como el Perú, que no podemos evitar consignarlo aquí.
Se supone que esta es parte de una carta que envía un técnico vietnamita a su familia, al ser testigo presencial del drama humano que vive hoy el Japón.
Si el Perú, alguna vez, dejara de hablar tanto de su pasado y de sus supuestas riquezas, y más bien se empeñara en cultivar e incorporar en su conducta colectiva uno solo de estos preceptos, valdría la pena cantar ese viejo vals que dice: "Tengo el orgullo de ser peruano y soy feliz,
de haber nacido en esta hermosa tierra del sol
donde el indómito ....

Consignamos estas diez lecciones que Japón y su pueblo pueden perfectamente dejarnos en medio de la tragedia que hoy se ha ensañado con ellos:
10 COSAS QUE DEBERÍAMOS APRENDER DE JAPÓN
1. LA CALMA
Ni una sola imagen de golpearse el pecho o de dolor. La muestra de dolor en sí ha sido dignamente llevada.
2. LA DIGNIDAD
La disciplina en las colas para el agua y los alimentos. Ni una palabra áspera o un gesto de crudo.
3. LA CAPACIDAD
De los arquitectos, increíble, los edificios se balanceaban, pero no caían.
4. LA GRACIA
La gente compraba sólo lo que necesitaba para el momento, por lo que todo el mundo podía conseguir algo.
5. EL ORDEN
No hay saqueos en las tiendas. No tocan la bocina y no adelantan en las carreteras. Sólo comprensión.
6. EL SACRIFICIO
Cincuenta trabajadores quedaron atrás para bombear agua de mar en los N-reactores, sin pensar en cómo es que alguna vez los recompensarán.
7. LA TERNURA
Los restaurantes redujeron los precios. El fuerte cuida a los débiles.
8. LA FORMACIÓN
La gente de edad y los niños, todo el mundo sabía exactamente qué hacer. E hicieron precisamente eso.
9. LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN
Ellos mostraron moderación magnífica en los boletines. Ningún periodista publicó tonterías. Sólo reportajes para difundir la calma.
10. LA CONCIENCIA
¡Cuando se cortó la luz en una tienda, la gente volvió a poner las cosas en los estantes y se marchó en silencio!

19 de abril de 2011

Sobre el Racismo electoral

Ni la comida nos ayuda.
comida-peruana
Justo cuando empezábamos a creernos el rollo este de que el símbolo nuestro, y de sus rasgos más genéticos, antropológicamente genéticos, era la comida, la tan bandereada y aplaudida comida peruana, viene el proceso electoral, para recordarnos que en el fondo, era un puro castillo de naipes.
Para nadie medianamente informado, es ajeno que el factor característico de nuestra comida, y por tanto de su calidad, es la mixtura, el mestizaje. Este factor es un reflejo más del mestizaje racial, cultural, y genético de la gente peruana.
Por esto, resulta extraño, aunque en el fondo no tendría porqué, cómo es que casi casi podría decirse, que la misma gente que va y ace su cola en esa cumbre de la gula peruana que es Mixtura, es la misma que un instante después, después de eruptar, puede salir con arranques de racismo e intolerancia a la voluntad electoral ajena. Mas o menos, en eso consiste nuestra peruanidad, y nuestra mixtura. En aplaudirla y gozarla, tal mixtura, tal mestizaje, solo y solo, cuando está de por medio el gordo bueno ese de Acurio. Pero, aborrecerla e insultarla, si se trata de un verdadero o, en todo caso, un más notorio mestizo. Viva la mixtura, viva nuestro sabor, si se trata de hacerlo frente a cámaras, en los impúdicos reportajes sobre Mixtura, o sobre esos festivales de comida peruana en el extranjero. Pero, !¡uera serrano de mierda!, o¡Sal de acá negro conch....!, .
Muy bien, así de esquizofrénicos podemos ser, así de patéticos se nos ve, cuando se nos mira tal como somos. Pero, la cuestión es: y ¿a qué viene esto del racismo?, ¿porqué se nos sale tan rápido?, ¿porqué lo exteriorizamos tan pronto?.
Obviamente no es posible siquiera aproximar una respuesta en un blog, ni mucho menos. Sin embargo, como ya ha sido dicho en este mismo sitio, no es difícil reconocer que detrás de la mayoría de manifestaciones de racismo, se encuentra una carga emocional, acaso peor, a saber: la baja autoestima.
Para empezar, el racismo no es una tara privativa de chicos bien, de pituquillos mediocres clasemedieros. Sino, mas bien, es un rasgo de casi todos los peruanos. Mi sensación es que en la selva, el grado es un tanto menor, es más morigerado. Pero, sería tema de otra discusión. Lo cierto es que, aunque parezca un exotismo, una curiosidad antropológica, en el Perú es casi concenso absoluto que ser o parecer blanco es timbre de orgullo, o por lo menos, de seguridad propia.. Y por lo tanto, para quien no posea ese rasgo, resulta de una cierta envidia e inseguridad propia.
entonces, tenemos desde el peruano originario, el indígena, que es sumiso y "sobreatiende" al blanco, o al extranjero, pasando por el mestizo andino que, por un lado denigra o aborrece al de origen indígena, (¡indio! suele ser un trato común para el indígena), pero que por otro lado, en contextos más citadinos, puede enarbolar rollos pro-andinos, y hasta levantar discursos antihegemónicos. Tenemos al mestizo costeño, que cholea por igual a todo andino, sea indígena o mestizo, para él es lo mismo, le da igual. Pero, que si no es del todo blanco, si no lo parece tanto, suele cultivar algún cierto rencorcillo contra los blancos, que en suvida, de todas maneras lo habrán maltratado más de una vez. Tenemos también al mestizo blanco, al que en los círculos del viejo criollismo llamaban el gringopobre, que muy probablemente sea el que más cholea, el típico racista peruano. Es el que enarbola sin pudor alguno, el racismo más idiosincrásico entre nosotros. Es el que pone las chapas, el ninguneador, el trepador, el que maneja doble registro. Es barrio, o sea, maneja los códigos de la calle, pero, al mismo tiempo, puede fungir de blanco marginador, de pituco, cuando está con el barrio.
Llegando así, al típicamente aristócrata o blanco, sin orígenes andinos identificables que por lo general no ostenta racismo como los demás, pues en rigor no tiene el problema, es decir, no suele tener el problema de la baja autoestima. En todo caso, no en el sentido que lo ostenta el resto de peruanos. Su roce con el resto de tipos peruanos, de mestizos o andinos, suele ser de tipo jerárquico, una relación vertical, de arriba hacia abajo., pues, en términos generales, esos mestizos son subordinados suyos, chofer, jardinero, portapliegos, o en el mejor de los casos, asistente. Para el aristócrata blanco, excepto el gringo, el extranjero rico, no hay nadie más por encima de ellos. Y, por tanto, no tienen la necesidad de andar recordándoselo a sí mismos, no tienen necesidad de andar blandiendo su racismo a cada rato. Sí aflora, si se nota, cuando sucede que algún mestizo, o mestiza accede a sus círculos sociales o familiares. Cuando el tío tal, o primo cuál, se une con alguna que es claramente mestiza, o por lo menos, no blanca. Este suele ser el arquetipo del racismo. El de los blancos ricos, despreciando a alguien no blanco o blanca. Sobre este caso, casi exclusivamente, suele novelizarse, televisarse. Sobre los otros casos, del andino contra el indio, del negro contra el andino, o viceversa, o del blanco contra el no blanco, o viceversa, y todas las demás formas intermedias, no se muestra, o por lo menos no se los grafica tanto.
Pero yendo al punto de este post, sucede que todo iba bien, ya la comida nos estaba, de alguna manera, igualando, o por lo menos, juntando a todos. Qué lindo era vernos, ¿cierto?, en esos reportajes hechos en San Francisco, en Madrid, o en roma, todos, comiendo ese Arroz con pollo, ese Cebiche de cojinova, o ese Lomo saltado. Todos mirando a la cámara, enarbolando el tenedor de plástico, con la sonrisa en la cara, y con el gusto del sabor nacional, siendo, o apareciendo, más peruanos que nunca. Pero, oops, llegaron las elecciones, y, tuvimos que despertar.
¡Serranos de mierda!, ¡pitucos concha de su ...!, ¡ignorantes del carajo!, ¡chinos malditos!. Así es, encima de bajos de autoestima, algo lentitos para leer la realidad que nos toca vivir. Eso somos, no otra cosa.
Intolerante y bastante pelotudo, el que creyó que porque PPK tenía perfil en Facebook o twitter, podía tenerla segura. Y, como no salió, entonces malditos los que no eligieron a PPK. Igualmente, intolerantes y claramente desubicados quienes esperan que si la gente no vota por determinado candidato en la segunda vuelta, es un voto de resentimiento, de joda. Aldo m., el de Correo, figura entre este último tipo de racista y marginador, cojudamente marginador, como puede comprobarse en sus diarios dislates.
Y, sin lugar a dudas, sería de una gran intolerancia y supina pelotudez, que quien accediera al mandato presidencial, enarbolara banderas o reivindicaciones de tipo étnicas o raciales. Flaco favor le haría a la causa anti-racista, quien adoptara a la raza como indicador o motivo reivindicacionista.
Creo que a estas alturas, hay tres cosas que deberíamos ya tener más o menos claro, sobre este tema. Primero, que cada grito o exabrupto racista, encierra, comporta, contiene un fuerte rasgo de baja autoestima, de inseguridad. Segundo, y en consecuencia, que un racista, o un pata con talante racista, es alguien claramente mediocre, o que no puede escapar a la mediocridad de valorar las cosas tan superficialmente como la raza o el color. Y tercero, que el primer racismo que debemos advertir, es el propio. Creo que más antiestético que el propio racismo, es la incoherencia de denunciarlo, o de valorar la mixtura en la comida, pero que a la primera, salimos con un arrebato racista y cojudo.
No nos muestra bien, no nos presenta nada halagador, con cada rapto racista, cagamos toda posible edificación de cualquier imagen edificante que podamos tener o hacer. Evitemos cagarla, evitemos, y evitémonos caer en ese papelón, y cualquier diferencia o discrepancia, dirimámosla en el plano que corresponde. Sea el político, el ideológico, o el de las simples opiniones. Pero, no le demos pábulo, no le demos alas a la cojudez de salir con taras tan atábicas, tan arcaicas, y tan mediocres como el infame racismo.

13 de abril de 2011

Que gane premios, pero que no hable, y si puede, que no escriba!

Sobre las opiniones del escritor.
Mario Vargas Llosa.
Ha, país surrealista hasta no más, gente peruana que ostenta un estado anímico, tan irregular e inconstante como su geografía.
Lo que más me inquieta y me divierte de alguna de las repercuciones de las últimas elecciones, no es tanto su resultado o el talante democrático de sus dos finalistas. Lo que realmente me perturba y conmueve, es esa bolubilidad del peruano, que un instante puede celebrar, brindar, y casi llorar por el éxito de acaso, su más grande escritor, Mario Vargas Llosa. Y un instante después, puede salirle con un desplante como:
que no hable, que no opine, que se calle, ...
Vargas Llosa anuncia que jamás votaría por los Fujimori, yo coincido perfectamente con eso, y entonces, sale toda la derecha cavernaria que una noce antes le celebraba todo, para pedirle que mejor no opine, que se calle, que se dedique solo a escribir, y si es posible, que no escriba, sus opiniones.
Qué deliciosa cultura, que sabrosa la sociedad nuestra, que no es más esquizofrénica porque no le dan motivos suficientes, aún. Sencillamente increíble. Si opina que Humala es un camino directo al chavismo, esa derecha premoderna, le hace el coro. Pero, si luego, unos días después, Vargas Llosa, señala que no votaría de ninguna manera por Keiko, entonces, esos corifeos, se razgan las vestiduras, les sale urticaria por todo el cuerpo.
Ha Perú. Por eso te queremos, por tu cebiche, por tu Pisco, por tu ritmo, y por tu total impredecibilidad.

16 de marzo de 2011

No estaba muerta, ... estaba de parranda ...

Sobre la literatura política.
El boomerang.
Aunque son muchos los escritores que nunca han dejado de perfilar sus filiaciones políticas, la novela política como tal, ha padecido de una suerte de proscripción tácita desde la caída del bloque socialista a inicios de los noventa.
Autores como Vargas Llosa, José Saramago, Amos Oz, e incluso el propio Stephen King en su última novela, han incurrido en la performance de la novela política. solo que hoy, Patricio Pron lo reivindica y airea sin pudor, en su blog personal, en respuesta a algunas preguntas de Riaño :
me gustaría preguntarle si entiende la literatura como un arma de intervención política.
Bueno, pienso en la literatura como un modo de intervención en el marco de las mentalidades de una sociedad y de una época y, por lo tanto, de una forma tal vez indirecta (y, naturalmente, bastante poco específica), como una tarea política, sí.
¿Una novela política o social es también ideológica?
Una novela política o social es todo aquel texto de envergadura que sus lectores lean como tal.
¿Cree que se le está prestando la suficiente atención a las injusticias del momento? ¿Echa en falta propuestas en el panorama nacional narrativo con acento en estos problemas?
No necesariamente; sin embargo, sí echo en falta que los escritores que no tienen intenciones de ser revolucionarios al menos no sean contrarrevolucionarios, que es (desafortunadamente) el caso más frecuente.
¿Está la novela política en crisis?
Quizás, pero en ese caso su crisis está supeditada a la pérdida de interés social en la literatura y su incorporación a la industria del entretenimiento, una incorporación a menudo deseada y fomentada por los propios autores. En mi opinión, esa crisis es, sin embargo, una oportunidad, ya que devuelve a la literatura a unos márgenes que son su sitio natural y el mejor lugar desde el cual articular su crítica.
¿Es un problema de márgenes: cuánto tiempo necesita la narrativa para reaccionar ante la actualidad? ¿Es un problema de temas: la narrativa debe interesarse por la actualidad?
No creo que se trate de un problema de plazos, aunque, desde luego, el tiempo que requiere la producción de narrativa hace que ésta no pueda reaccionar de forma directa e inmediata a los acontecimientos de actualidad, lo cual tampoco me parece necesario; la literatura que realmente me interesa opera de forma subterránea y sus temas no son necesariamente los acontecimientos de mayor actualidad sino las líneas de fuerza y las mentalidades que se articulan en una sociedad en un período histórico determinado y tienen su expresión en algunos acontecimientos, pero no necesariamente esos acontecimientos específicos.
¿Hay motivos para rebelarse, para darle a un texto interés y tinte político?
Naturalmente; no creo que nadie que tenga los ojos abiertos pueda contemplar lo que sucede sin indignación y rabia.

8 de marzo de 2011

De Culteranos y Conceptistas

La alegría de pontificar sobre la cultura.
Puente Aéreo.
Siempre me ha resultado sospechosa esa vocación por clamar o reclamar calidad a partir de disminuir o trivializar. Algunos, como Faverón, aún se creen la zarzuela esta de poner de modelo a Shakespeare o a Montaigne, a la hora de ningunear a Chávez o a Pérez. El crítico contumaz dice en su último post
Todo lo que Arévalo atina a decir es que leer debe ser una diversión y que hay que leer cosas que resulten entretenidas. En una entrevista, incluso, declara que leer libros de Paulo Coelho en las escuelas es más aconsejable que leer libros más complejos que puedan resultar "aburridos". Recordemos: hay niños peruanos cuya relación con los libros depende en enorme medida de la persona que afirma cosas como ésa.

Creo que a estas alturas no tiene ya mayor sentido usar a Coelho o a Allende para montar una crítica sobre la calidad o falta de ella, y la relevancia o irrelevancia de alguna estrategia lectora. Personalmente nunca pude pasar de un libro de Coelho y no llegué a medio libro de Isabel Allende. Pero, por ningún lado, eso puede autorizar o avalar una voluntad de descalificación cultural, como pretende y suele intentarlo el amigo de sus amigos, el crítico Favrón.
Curiosa esa moral, ¿no es cierto?. Critica a Arévalo por promover a algunos escritores que él conoce y valora, siendo que el propio Faverón todo el tiempo trata y sueña con posicionar a su pata Ampuero en el canon de la literatura latinoamericana.
Ha querido pasar de hacerle hurras a bolaño, y no ha encontrado aún como saltar de eso, a dedicarle un estudio completo de Ampuero.
Las posibilidades de la lectura, en tanto experiencia de decodificación y deconstrucción de mundos hechos de imaginación y palabra, son tan extensas como ingentes. Y, salvo vasofia comprobable, no tiene sentido pontificar y enarbolar culteranismos trasnochados, para reivindicar la calidad de la lectura. Ni góngora ni quevedo aseguran ninguna calidad en la experiencia lectora, si no termina detonando la significatividad en el lector, sobre todo, de los más jóvenes.

1 de marzo de 2011

Un Libro Digital no es un Libro

Revista Ñ.
La diferencia más crucial, importante y notable entre un Libro y un libro electrónico es ésta: Cuando uno lee un libro está solo. Leer un libro es una acción solitaria, silenciosa (o no, si uno lee en voz alta), pero absolutamente personal y privada. Por lo contrario, cuando uno lee un libro electrónico hay siempre una empresa detrás que está leyendo lo que usted está leyendo. Cada "página" que da vuelta, sus tiempos de lectura, cada anotación que hace, la colección de libros que tiene (dentro de su tableta), las horas en cual lee, cuán rápido lee --- todo, todo, todo, vinculado con la lectura de ese texto, queda registrado en un servidor de una empresa privada.

Andrés Hax

23 de febrero de 2011

El "nuestro" en la cultura

Disfuerzos de nacionalidad o pertenencia.
elcomercio.pe
En su reciente artículo, ricardo Gonzáles vigil, el reconocido crítico literario y profesor de la universidad católica, consigna dos "nuestros" o, dos veces la palabra "nuestros", en un mismo artículo. Refiriéndose primero, a Alfredo Bryce, y segundo, a Vargas Llosa, el crítico apunta el pronombre de pertenencia casi casi, con unción patriótica.
No me imagino a un crítico argentino o español, hablando de "nuestro", cuando se refiere a Piglia o Gelman, o a Cercas, respectivamente. Y no es que no lo imagine, sino, que en realidad, no viene al cuento a la hora de valorar las calidades de ambos escritores peruanos.
No porque sean peruanos, son más valiosos, o sea más urgente hablar de ellos.
A lectores frecuentes, asiduos, de la literatura nacional, muy probablemente, no le sea relevante o significativo el pronombre de marras. Pero, para lectores nuevos, acaso jóvenes, la sensación del "nuestro" aquel, puede resultar condicionante y hasta embarazoso.
No porque tomemos el pronombre, o algún adjetivo específico, o gentilicio, le ofrecemos mayor o menor cariño a Alfredo Bryce o a cualquier escritor peruano. Bryce, por su parte, no necesita de un exceso de cariño, no, por lo menos, en lo que tiene que ver con la creación literaria.
Sí, el motivo de la nota de González vigil es celebratorio, y conmemorativo; pero no sé si la chochera culturosa por sí misma afianza o enriquece las potencialidades de la cultura que tanto necesitamos. Para el caso, je, basta con la chochera que los
regios
se, y le, profesan sin pudor. No sé,, sin embargo, si es que esa chochera, y esa obligatoriedad, nos alcanza a todos.
En cualquier caso, bien por los cuarenta años de la publicación de
Un mundo para Julius.
Y, mejor, si la industria editorial, abre sus puertas a la publicación de las nuevas generaciones de escritores peruanos.

16 de febrero de 2011

"Ahora es Ahora"

Una de Robert de Niro.
Radar- Página 12
Ahora es ahora. Entonces era entonces. Y el futuro será lo que el futuro sea. Así que disfrutá el momento mientras estás en él. Ahora es un gran momento.

Robert De Niro

8 de febrero de 2011

El Síndrome de la Escalera

La proverbial necesidad de pisar o vilipendiar para ascender.
Puente Aéreo.
En el intrincado discurrir de la vida intelectual peruana, existe un tipo de rasgo, de temperamento que en el fondo es una más de las tantas manifestaciones del complejo de sentirse y ser peruano. Un rasgo que se expresa en la necesidad de disminuir lo que nos es ajeno, aún cuando se encuentre en nuestro entorno, directamente vinculado a nosotros. Es el síndrome de la escalera.
Consiste básicamente en pisar lo que es inferior o lo que se considera que es inferior a nosotros; pero, con una finalidad puntual, a saber: erigirse a costa del escalón de abajo. Pisar y por lo tanto, hundir, para elevarse. Hé ahí la lógica de nuestras mayores pasiones. Y esto, no escapa a prácticamente ningún estrato social o cultural de nuestra sociedad. El caporal latigueará al peón, pero este, apenas tenga la opción, pisoteará al indio, al de las punas. El dueño de la fábrica, blanco por lo general o por tradición, humillará al empleado, el criollo, y este, apenas pueda, pisoteará al nuevo, o al provinciano recién llegado. Este, el provinciano a su vez, cuando vuelve a sus pagos, tratará de mirar por encima a quienes aún no han salido de su terruño. Y así, en una espiral interminable de humillaciones y ninguneos contínuos e indefinidos.
Todos, en algún momento, han, hemos, sufrido el síndrome de la escalera, y, sin ninguna duda, lo han usado aplicadamente. Esto tampoco escapa, no tiene porqué, al mundo intelectual y cultural peruanas. Deben ser muy escasos los personajes e intelectuales que se han visto absueltos de este curioso y exótico lastre típica y tópicamente peruanos. Incluso hasta el propio Rivagüero, a pesar de su condición aristocrática, sufrió alguna vez los embates de este rasgo nuestro, en la universidad de San Marcos. El ejecutante de este síndrome, de esta lógica, puede ser un redomado papanatas o un taimado pendenciero. O puede, también, ser un competente o estilizado escribidor que suele poner su talento letrado, para ejercer y ostentar el mismo lastre que el caporal, que el criollo, (entiéndase costeño), o el mestizo andino que humilla al indígena de las punas.
Un caso paradigmático de este rasgo peruanísimo, de este complejo de ser peruano, es, por ejemplo, el del periodista Fernando Ampuero. Cito alguna de las cosas que recientemente ha soltado en el Blog Puente Aéreo:
Esta gente, los argolleros de Hora Zero, son seres oscuros, feos y sucios, ...

El periodista Fernando Ampuero, también es escritor. Un escritor que está allí, pero que es más conocido por su actividad de periodista. Para los detallosos: "es esta una muestra mía de ese síndrome de la escalera?. Probablemente sí. Aunque, es obvio que ni me interesa, ni podría ascender al mundillo NICE de Ampuero. Lo cierto es que frente a ciertas críticas que además vienen de diversos frentes, acerca de las barreras y candados en el establishment cultural peruano, lo único que Ampuero ha sabido, o podido hacer, es hechar mano de esta "lógica de la escalera". Claro, en este caso, no con quienes son inferiores a él, sino, con quienes él, Ampuero, cree o sueña que son inferiores a él. Ampuero, en sus consabidos alegatos, suele reivindicar una curiosa "dignidad de lo nice". En el sentido de lo bello, de lo perfumado, de lo fashion. Recordar esa alusión a los libros que Bryce vendía en Wong.
Pârte de esto, se percibió, pues para percibir esto, los peruanos parecemos tener una antena super entrenada, en el libro "el Pez en el Agua" de Vargas Llosa. Por ello la cierta antipatía que se granjeó el escritor, luego de aquella publicación.
Otro ejemplo, puede ser claramente la decisión de García, de congraciarse con la universidad de Yale, a costa de maltratar la valía del centenario del nacimiento de Arguedas. Nuevamente, "pisar lo que se considera como inferior o menor, para ascender otro escalón. Una práctica menos evidente pero no por ello menos notoria, es la de consagrarse o premiarse en cofradía, entre los intelectuales y artistas, pero, y es el indicador que lo define, omitiendo o ignorando a quienes se asume como inferiores, o ajenos a la cofradía.
El síndrome de la escalera obliga a sus usuarios, a adiestrarse en el manejo de la franela o del plumero, a la vez que ejercitarse en la zancadilla o directo pisotón contra los del escalón inferior, o, en su caso, contra aquellos a quienes quiere mandarse a ese escalón inferior de la escala social, cultural, económica o política.
Un caso que se va ahciendo consuetudinario es la del crítico Faverón, del blog Puente Aéreo. Poner en juego toda su habilidad retórica y pirotécnia verbal para aparentemente convencer y convencerse a sí mismo de alguna idea ingeniosa, todo para al final, terminar revelándose como consumado usuario de ese síndrome de la escalera.
Desplegar enrevesadas sentencias y fórmulas explicatorias sobre tópicos en muchos casos relevantes, se diluyen en la ineludible vocación de ningunear, vilipendiar, disminuir, y en no pocos casos, injuriar a sus víctimas de escalón.
No se trata de disminuir o ningunear a estos exponentes del ninguneo consuetudinario entre nosotros. No cabe mezquinarles calidades en lo suyo a cada cuál. Ampuero, no es un mal escritor. Tampoco es trascendental o, como gusta decir Faverón, "crucial". Faverón, suele ser muy interesante para opinar y discurrir, aunque barrocamente, acerca de temas de su especialidad, la narrativa. García es un político eficaz y exitoso. No, no se trata de ningunearlos, solo de destacar y sacar a luz, un rasgo típicamente nuestro, del que probablemente no estemos excentos del todo. Es un lastre que cargan tanto quienes son de derecha, o quienes se saben de izquierda. Por eso, no es baladí, no es un tópico menor en la tarea de cartografiar el panorama intelectual y cultural que nos alberga.

28 de enero de 2011

José María Arguedas y el Libro de 'Los Zorros'

José María Arguedas - Wikipedia.
A propósito de los cien años del nacimiento de José María Arguedas, y al mismo tiempo, de la mezquindad del gobierno aprista con la anuencia de Ossio Pastor, quise recuperar un pequeño trabajo de la época universitaria, que presentamos en uno de los cursos de generales. Es la parte inicial del mismo, y trataremos de ir posteando a lo largo del año, ppartes de este trabajo que versó sobre el último libro de Arguedas, EL ZORRO DE ARRIBA Y EL ZORRO DE ABAJO.
José María Arguedas y "El Zorro de Arriba y el Zorro de Abajo"

UNA PERSPECTIVA CONTEXTUAL Y Humana
...pero algo de triste y poderoso al mismo tiempo, debe tener el consuelo que los que sufren dan a los que sufren más.

José María Arguedas.
Para que pueda surgir lo posible, es preciso intentar una y otra vez lo imposible.

Hermann Hesse

Introducción<\H2>

Es notable el gran interés que ha despertado y sigue despertando, no solo la obra, sino también las grandes preocupaciones, ‘la utopía’, de José María Arguedas. Esto ha ido constatándose a lo largo de más de 25 años (desde su partida en 1969) en que intelectuales y estudiosos diversos han abordado como objeto de interés, tanto la obra, cuanto la compleja y agitada vida del autor de: "Agua" , "Los Rios Profundos", "Todas las Sangres", etc. Este enorme interés en Arguedas ha rebazado las fronteras del Perú y aún del continente.
Así el doctor John V. Murra decía en 1977: "La otra manera de suplir la deficiencia es la de fijar nuestra atención en José María Arguedas; y como no tenemos acceso a las decenas de personas que en todas partes del mundo están escribiendo tesis doctorales sobre Arguedas •••••• ". Desde entonces hasta hoy, al menos en los circulos académicos, literarios, etc., tal interés se ha venido incrementando cuantitativa y cualitativamente. En esta perspectiva, su última novela “El Zorro de Arriba y el Zorro de Abajo" resulta, no solo, un motivo de interés por la connotación humana, vivencial que Arguedas le imprimiera, sino que al mismo tiempo ésta lleva consigo la carga histórica, social,etc.,de su tiempo.
De aquí hay que tomar en cuenta, desde el punto de vista del contexto, que “El Zorro de Arriba y el Zorro de Abajo” se gesta y sale a la luz a finales de una década particularmente difícil y compleja; época de grandes conflictos y cambios en el ámbito nacional e internacional que sin duda influyeron hondamente a toda una generación; pero J.M. Arguedas que poseía una sensibilidad fuera de lo común (sumado a ello la dolencia anímica que padeció más intensamente en esos años), debió haber soportado con particular intensidad esta etapa previa a su muerte y el nacimiento de esta novela. De las cuestiones, que a nuestro entender, otorgan vigencia al tema ARGUEDAS pueden considerarse , no solo los asuntos de "El mestizaje", la integración de las "nacionalidades” dentro de nuestro país, o las consecuencias sociales y humanas que viene provocando la implementación y difusión de una economía e ideología neoliberal, sino que acaso un asunto más importante ó mas bien "un problema más grave" lo constituye aquella permanente preocupación que Arguedas manifestó a lo largo de toda su vida y obra, y que plasma con especial palpitación en su última novela, la de “Los Zorros”.
El amor inextinguible a la naturaleza; a ese factor que no solamente hace posible la vida del hombre en el plano de la subsistencia, sino como en los pueblos milenarios (que es el caso del mundo ANDINO, de donde se nutre Arguedas), hace posible también una riquísima vida espiritual llena de magia y mitos. La actualidad y vigencia que este tema cobra hoy, reside en el hecho de que se está poniendo en cuestión la resistencia del habitat nuestro, del planeta, es decir, de este espacio, este escenario en que se han realizado las más grandes proezas humanas y cometido los actos más bajos que ha podido conocer el alma humana. Que, en tal escenario, ya ni eso podría tener lugar, dado que como ha sido expresado por los conocedores y entendidos en este tema, se puede estar llegando a los límites de resistencia de "nuestra casa, de nuestra biósfera.
A este respecto resulta curioso e interesante recordar lo que un admirador y crítico agudo de J.M. Arguedas y a la vez difusor y defensor de una ideología que contempla un desarrollo desenfrenado, de un progreso basado en la

10 de enero de 2011

Arrimarse con los que Encarnan el Poder

Una pérfida tendencia más frecuente de lo deseable.
Perú 21.
Leo el el último artículo de Ricardo Vásquez cunce, y no puedo reprimir el ímpetu de soltar algunas percepciones al respecto. Puntualmente, Vásquez Cunce nos larga una suerte de apología, más que de Jorge del Castillo, de su derecho a mantenerse en la lista del partido aprista con miras a las próximas elecciones presidenciales.
El hecho, simple y trivial, es que Vásquez cunce, en lugar de alcanzar alguna argumentación o, fundamentación por argumentos, de su perspectiva, se limita a clamar: "¡hipocresía!".
Vale decir, no hay razones, no hay justificación, no hay fundamentos. Solo qué: a RVC le produce urticaria la hipocresía. No importa si el "tío george" esconde más de una presumible arruga ética o legal. No, eso no viene a cuento. Sencillamente que a RVC no le van las "hipocresías".
Esta rancia tendencia a desestimar consideraciones más "presentables", con tal de alinearse con quienes, como mayor virtud, ostentan el poder, empieza a fatigarnos. Lo mismo le pasa a Faverón, cuando se pone a defender a indefendibles, que son de su pacana. o incluso al propio Bayly, cuando justificaba el sopapo presidencial contra un voluntario imprudente.
Esto mismo encuentra uno incluso en gentes como el propio Vargas Llosa, que se va a Irak, para perpetrar unos malhadados "diarios". Esta tendencia, esta lógica de que, ante situaciones límites y dicotómicas, entre la razón y la conveniencia, siempre se inclinan hacia el lado del poder, es lo que corroe inexorablemente todo lo que podría defenderse como lo defendible de este cada vez menos defendible sistema.
Le pasó también a Maccera con Fujimori, a Thorndike con Fujimori, a Toledo con Shultz, a Marta Hildebranth con los peores dictadores de la reciente historia del perú, a Aldo M. sin atenuantes, a Raúl Vargas sin el menor asomo de duda.

9 de enero de 2011

En Suiza, no se veían mendigos ...

Los Rostros de la Inmigración.
Manifestación en Alemania - Wikipedia.
Algunos rasgos sobre el fenómeno de la inmigración, básicamente en europa, empiezan a significar el grado de transformaciones que le está imprimiendo a los tiempos.
Mi hermana Sandy,, que no hace mucho ha regresado luego de estar casi cinco años viviendo en Italia, me contaba acerca de las rumanas, - o "rumenas"- en las calles de roma y otras ciudades italianas. En el metro, solía escucharse la típica advertencia: "¿Guarda con la zíngara!". Zíngara o gitana, es como suele llamarse a las rumanas en la Italia de hoy.
Más recientemente, me contaba que una amiga suya residente en Suiza, que casi estuvo a punto de convencerla de irse por allá, le comentaba con no poca extrañeza: "Sandy, aquí en Zuiza no se veían mendigos. Ahora los ves por muchas partes". ¿Mendigos en Suiza?.
Bueno, para empezar, yo no sabía que en Suiza no existía ese paisaje típico de ciudades grandes. Y menos, que ahora empieza a proliferar con mayor notoriedad, la clásica figura del hombre o mujer desastrado, indigente, sobreviviendo de la caridad de otros seres humanos.
Pero, es curioso, mi hermana tiene una especial sensibilidad para percibir y disfrutar del habla, de la gente foránea. En Italia, según me contaba, le fascinaba escuchar el habla napolitano. Pero ya en Lima, hace poco, me comentaba de una dama de dejo caribeño, quien luego le confirmaría que era venezolana. Una mujer de edad mediana, que soltó un comentario curioso, acerca de la seguridad en su país:
"Si alguna vez piensan o pensaron en irse a Venezuela, les recomiendo que no lo hagan. allá la delincuencia es insoportable". Cosa rara, sobre todo en estos tiempos de un inusitado incremento de los índices de violencia y criminalidad en Lima y en todo el país.
Si pues, se notan más colombianos, mexicanos y hasta chinos en Lima. No tengo idea exacta si la cosa es estacionaria, o si todo ese rollo del crecimiento de la economía peruana, de que somos la vedette de Latinoamérica, que somos ya una economía emergente, y otras cosas más, están o van a empezar a traernos corrientes migratorias al Perú.
Francamente sería una paradoja brutal, que uno de los países con más tendencia al desarraigo, se convierta en destino de tantos migrantes que transitan por el mundo en busca de un lugar, una realidad donde asentarse y empezar una vida nueva.
No sé si tendremos que esperar a los típicos estudios sociológicos, en algunos años más, para hacernos una idea del tema. Probablemente nos baste con salir a la calle y observar un poco más de lo acostumbrado, para hacernos una idea de cómo va la cosa en la Lima de hoy.