Mostrando las entradas con la etiqueta Política Perú. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Política Perú. Mostrar todas las entradas

25 de mayo de 2011

Las Apuestas de Moisés Leimlij

El nuevo referente intelectual de los profujimoristas.
Perú 21
Recientemente, los promotores mediáticos del fujimorismo han querido poner de contrapeso intelectual de Mario Vargas Llosa, a este siquiatra local. Hace más o menos un año, el siquiatra decía esto en Perú 21:
Bayly ha logrado, en menos de un mes, plantear con gracia e ingenio temas de fondo que candidatos y electores debíamos haber tomado en serio hace tiempo. ¿Cuánto más podría conseguir a lo largo de un año de campaña? Si a esto se suma lo divertidos que serían los debates frente a cualquiera de sus oponentes y su promesa de no ensuciar el entorno con carteles y banderolas, no tendría dudas en saludar entusiastamente su candidatura.

22 de mayo de 2011

Ollanta Humala Tasso

Y porqué sí.
Humala.
La primera vez que oí una referencia sobre "Los hermanos Humala", curiosamente no fue, aún no se conocía de Ollanta o antauro, sino, fue sobre el par de músicos ayacuchanos cuya música, de El Dúo Arguedas, siempre me gustó y me gusta. Fue a partir de la insurgencia aquella de Locumba que tuve conocimiento del Humala que ahora compite con la opción fujimorista por acceder a la conducción del país. Se le ha achacado una serie de defectos, limitaciones y debilidades al personaje, que de todas maneras resulta complicado formular alguna opinión que no evite la defensa, o la sacada de cuerpo respecto del candidato de gana Perú.
En realidad no tengo, no tenemos forma de poner la mano al fuego por el candidato Ollanta Humala, como no es posible poner la mano al fuego por nadie que no se conozca directamente. Solo diré que hay un par de cosas que destaco de su performance desde el 2006 hasta la fecha.
Primero, haber sido el único cuya propuesta, la de su partido, ha cuestionado frontalmente los vacíos y debilidades del modelo económico actual. No ha tenido pudor ni mostrado tibiezas a la hora de señalar la necesidad de enderezar un modelo que evidentemente no cubre las expectativas del conjunto de los peruanos. Al margen de los detalles o consideraciones que incluyan su propuesta o crítica, para mí, el hecho de decir en voz alta que algo no corre, algo no funciona en el modelo y que se precisa rectificar, reformular, o directamente mejorar, es para mí, un ingrediente interesante.
Claro, de allí a ejecutar esas reformulaciones o mejoras, es un tema que habrá que verse directamente en el campo, en el terreno. Porque, una cosa, por ejemplo, es buscar que potenciar el nivel educativo peruano, grabando con nuevos impuestos a los ciudadanos, y otra cosa es ahcerlo, racionalizando los gastos de defensa, los gastos suntuosos por lo menos.
Otra cuestión que me resulta estimulante, contra toda afirmación de que Humala se acomoda a las exigencias de la coyuntura electoral, es una cierta consistencia desde sus propuestas iniciales hasta el presente. Su actitud el 2006, la primera vez que postulaba, era de cuestionamiento al modelo económico, y en eso no ha cambiado. Que ahora busque replantear o afinar detalles a nivel técnicos, es más bien, un elemento de real politik, y nada más. A diferencia, por ejemplo, entre el toledo del año 95, con el Toledo del 2001, y el Toledo ya presidente, en cuyo proceso sí se aprecia un permanente esfuerzo de amoldamiento al formato presidenciable, en Humala dicho formateo es menor, es menos ostencible. Prueba de ello, es el temor que le tienen los grupos de poder y sus respectivos medios de prensa.
Ahora bien, de cualquier forma, nos encontramos en medio de un proceso electoral, y nada puede garantizar una performance inamovible en un candidato. Basta recordar que uno de los rollos fuertes de alan garcía el año 2006, fue la crítica a los TLC, que luego, auspició con entusiasmo. Por tanto, es también razonable albergar un cierto resquemor o inquietud sobre cuál ha de ser el desempeño democrático del candidato Humala, sobre todo, para quienes gustan de guardar las formas más que el fondo democrático.
En todo caso, no encontraría ningún problema en sancionar a alguna minera, por más extranjera que fuere, si lesionara el medio ambiente, exactamente como la sancionarían en Canadá, en Alemania, o en costa Rica. No tendría ningún problema en que controlen a cualquier empresa, incluidos los medios, si su conducta es dolosa como lo fue con el fujimontesinismo. No vería nada peligroso en tratar de fortalecer a las empresas peruanas, que dan empleo a peruanos, o protegerlas en escenarios lejanos, exactamente como otros países, protehjen a sus empresas que operan en el Perú. Vale decir, no encuentro ningún problema, no le tengo ningún temor, a alguno de sus intentos de modificar el modelo económico, en la medida que eso, esas correcciones o mejoras, desencadenen de una buena vez, el verdadero crecimiento y camino hacia el desarrollo. No importa que ese proceso nos tome medio siglo. Lo importante es empezarlo ya.
De modo que puestas las cosas así como están, creo que apoyaré la candidatura de Ollanta Humala. Pero, en la misma medida, si por alguna razón ya presidente, el hoy candidato Humala quisiera desdibujar todas las expectativas y esperanzas que él mismo ha forjado, entonces, habrá que suministrarle los correctivos que correspondan, y hasta donde sea necesario. Y, para empezar, estar claros desde ahhora mismo, que si hoy destrozara alguna confianza, dentro de diez o quince años, no se lo debería volver a elegir. Eso, ese muro contra la imppunidad, debería ser un mensaje, que el candidato Humala, debería tener claro hoy mismo, aquí y ahora.
Ollanta Humala, no me produce ningún temor. tampoco tanta ilusión. Simplemente creo que hay temas groseros, de desigualdad y de ética en el modelo actual, que requiere modificarse con toda frontalidad. Y, el único que ha mostrado intención de hacerlo, es este candidato.. No creo que las inversiones se vayan a retirar del país, como no creo que todo nuestro potencial camino al desarrollo, dependa exclusivamente de las inversiones. Y no lo creo, porque básicamente nadie va a realizar las tareas que nos toca a nosotros, los peruanos, llevar a cabo. Y justo hoy, que recién me entero de que el Dr. Javier Iguiñez forma parte del equipo económico de Humala, tanto mayor razón para votar por esta opción. es más, ahora, si alguna razón tendría para votar por Humala, es por su vocación de cambio, y por la presencia del Dr. Iguiñez.
Más aún, si entrado Humala a la presidencia, sacara o dejara de lado al Dr. Javier Iguiñez, entonces empezaría a lanzar catilinarias contra el régimen humalista, desde esta tribuna, que es casi nada.
Otra cosa, ya fuera de mi opinión, sugeriría al entorno de Humala un poco más de aplomo. Están bien los asesores extranjeros para la campaña. pero, creo que tenemos suficiente inteligencia local como para afrontar determinados retos. Tampoco atarantarse con las movidas de los grupos de poder locales, son histórica e intrínsecamente taimados y sinuosos, y, con solo aplicarles la ley, incluso con una constitución del 93 optimizada, será suficiente para acojonarlos y llamarlos al orden en materia económica y tributaria.

16 de mayo de 2011

"con tal de evitar el socialismo, que venga el fascismo"

Dichos de un Nóbel.
Vargas Llosa.

Quienes quieren semejante futuro para el Perú no son muchos, pero sí son poderosos y, como están asustados con la perspectiva de que Humala gane las elecciones y cometa los desafueros y horrores de Hugo Chávez en Venezuela, están dispuestos a cualquier cosa con tal de asegurar el triunfo de Keiko Fujimori. Extraordinaria paradoja: con tal de evitar el socialismo, que venga el fascismo. ¡Y todo eso, en nombre de la libertad, de la democracia y del mercado libre!

14 de mayo de 2011

Ni cheques en blanco, ni garantes bambas de la democracia

Por eduardo León zamora.
Perú 2011
Ni cheques en blanco, ni garantes bambas de la democracia
Eduardo León, ciudadano
A pocas semanas de las elecciones, muchos ciudadanos y ciudadanas que no se han beneficiado del crecimiento económico, ni se creen los dueños del Perú; y que se preocupan honestamente por la democracia y aspiran a un país donde más personas tengan una vida digna y ejerzan plenamente sus derechos, no han decidido aún su voto.
Mientras tanto los sectores A y B y los grupos de poder que los representan (banca, empresariado, medios de comunicación, partidos) ya se alinearon con el retorno del Fujimorismo porque ellos no tienen dudas en sus apuestas. Votan por ellos mismos, por su propio futuro.
Y no debe sorprendernos. El fujimorismo no representó en el pasado ninguna amenaza a sus intereses. No fueron los suyos las víctimas de las violaciones de los derechos humanos. La mayoría que fue asesinada y desapareció fueron indígenas y pobres del país. No fueron ellos quienes sufrieron el shock económico. Aprovecharon al máximo las condiciones que les facilitó el nuevo Estado, surgido del golpe del 1992, para incrementar sus ganancias. La corrupción no les afectó por ningún lado. Convivieron, en bonanza, con ella. Y se movieron, cómodos, en sus aguas. La ruptura del orden democrático no los tocó. Ellos no requieren de los derechos ciudadanos para hacerse escuchar y participar. Están en el centro del poder. Tienen sus propios mecanismos de intervención. Tampoco requieren de libertad de expresión. Se entregaron a los brazos poderosos del Estado corrupto y se prostituyeron con sus las líneas editoriales alquiladas de sus empresas de comunicación. Por eso, al Fujimorismo no le hacen ascos.
Les da lo mismo PPK, Castañeda, Toledo o Keiko porque la derecha es promiscua. No le importa con quien duerme mientras la preñen. Mientras siga procreando los privilegios, la riqueza, el poder y el orden en el que ha vivido desde siempre. Ahora que ve a Ollanta como su peor pesadilla, no le importa mentir, difamar, alquilarse o prostituirse para seguir viviendo en su lujuria. Todo es válido en su afán de perpetuarse y perpetuar su propio bienestar. Incluso el retorno del Fujimorismo es deseable porque es su última carta.
Y esa carta la juegan sucio. Nunca más cierto ese "Miente, miente, miente que algo queda" del nazista Goebbles. Todos los días nos martillan con sus dudas, con sus miedos, con sus falsedades, con sus fantasmas. Y de tanto mentir, aquellos que no tienen ninguna razón para confiar en esa derecha cavernaria, comienzan a compartir sus temores: ¿Y si nos quitan nuestros fondos de pensiones?; ¿Y si nos convertimos en Venezuela?; ¿Y si estatizan todas las empresas?; ¿Y si se tumban la democracia?; ¿Y si se impone la mordaza a los medios de comunicación?.
Todos los días leemos y escuchamos que nuestro país está en peligro, que hay que defender la democracia, que no podemos retroceder. ¿Y quién lo dice? ¡La derecha! Aquella derecha que no cree en el bien común, que no cree en una democracia inclusiva ni en una libertad de expresión que no exprese otros intereses que los suyos. Una derecha, que hoy más ideologizada que nunca, proclamaba hasta hace muy poco el fin de las ideologías. Y que nunca se ha fajado ni por la democracia, ni por la libertad de expresión, ni por los derechos humanos ni por la inclusión social y que sólo ha apelado al discurso de la defensa de las libertades y los derechos cuando siente que la ampliación de las libertades y los derechos para todos los puede "perjudicar". ¿No derrocó al demócrata Bustamante y Rivero en 1948?; ¿No proclamaba al Belaunde de los sesenta como el candidato del comunismo?; ¿No pedían en el 2000, a pesar de los Vladivideos, que Fujimori se quedara un poco más para evitar la inestabilidad?
Por supuesto que los indecisos tienen derecho y encuentran sus razones para dudar de Ollanta. Todos hemos dudado de todos los candidatos en todos los tiempos. ¿No son varios los que elegidos como presidentes, como García, han incumplido sus promesas? Las dudas son comprensibles. Pero las dudas no pueden ser inducidas por las campañas retorcidas de la prensa. Deben ser fruto del análisis, el debate, la reflexión. Tienen derecho a dudar, a votar en blanco o viciado. Incluso, tienen derecho a votar por Keiko, pero no podrán apelar a razones éticas o políticas para ello. Tampoco funciona la lógica del mal menor en este caso porque el fujimorismo fue el mal mayor de nuestra historia.
Ahora el empresariado, los grandes medios que vivieron, sin vergüenza, a costa y a favor del fujimorismo corrupto; los políticos, perdedores de estas elecciones, que sacaron provecho de las privatizaciones de los noventa, pretenden erigirse como los voceros del Perú democrático. Quieren garantizar la continuidad democrática, dicen, aquellos que aplaudieron al Ingeniero Dictador. Quieren garantizar la estabilidad económica para seguir creciendo aquellos que sólo piensan en sus propios bolsillos. Quieren garantizar la libertad de expresión aquellos para quienes la objetividad, la verdad y ética periodística se compran y se venden. Con tales garantes, poco tenemos que ganar las ciudadanas y los ciudadanos de este país.
Quienes creemos en la democracia y, además, votamos por GANA PERÚ, no estamos entregando un cheque en blanco. No votamos por un nuevo caudillo. Votamos con la conciencia de que tenemos intacta nuestra capacidad ciudadana de participar, vigilar, exigir y protestar frente a un gobierno que cumple o no sus promesas. Así lo estuvimos en los noventa. Y ahora votamos por mayor justicia, por ejercicio pleno de derechos, por mayor desarrollo, por más democracia. Podemos equivocarnos. Pero hoy confiamos. Es preferible confiar en lo posible, tener esperanza. Creemos en una casa amplia, con puertas y ventanas abiertas de par en par. Y nosotros, mujeres y hombres de este país, debemos ser los garantes de esa ilusión.
A Keiko Fujimori la derecha sí le entrega un cheque en blanco. Le entrega en bandeja las condiciones que el fujimorismo ansía para volver a hacer de las suyas. La suya es la promesa de un Perú convertido nuevamente en una casa tapiada, de sombras y muerte. Y hoy sus garantes agitan la guadaña y abren sus billeteras.
Lima, a 28 días de la segunda vuela (Día de la Madre)

30 de abril de 2011

¿De Francotirador a Mercenario?

2011 en américa.
Bayly
Recuerdo que en plena campaña del 90, salió, en realidad fue una reaparición del joven conductor Jaime bayly. El programa fue lanzado con el nombre de 1990 en américa, y luego por confesión del propio bayly, se sabría que fue diseñado expresamente para trabajar en favor de la campaña del Fredemo, de la candidatura de Mario Vargas Llosa.
En realidad, fue a partir de esa performance que Jaime Bayly se haría conocido e impondría su fama de niño terrible. Curiosamente, y lo que son las cosas de la vida, para aquella segunda vuelta, Bayly trabajaría intensamente tanto en pro de la candidatura de Vargas Llosa, como en contra de la de Alberto Fujimori. Hoy, casi exactamente veintiun años después, Jaime Bayly es convocado por aquella derecha tradicional peruana, para trabajar en el mismo canal, américa Televisión, ya no en contra, sino en pro de la campaña de Fujimori. Claro, esta vez de la hija de Alberto Fujimori, pero se trata de la misma maquinaria que sostuvo el régimen de los noventa y, a sabiendas de lo que significó dicho gobierno.
Parece ser que el ex 'niño terrible', más recientemente conocido por El Francotirador, hoy despliega su condición de Mercenario. Pues, es obvio que el periodista y escritor no viene a introducir una dosis de investigación o de imparcialidad a la campaña electoral de este 2011; más bien, es para todos evidente que viene con un claro y exclusivo propósito. El de derribarse las posibilidades electorales del candidato opuesto al de Keiko Fujimori. Podemos reconocer que el año 90 Bayly era adepto de las posiciones del Fredemo y sobre todo de Mario Vargas Llosa. Hoy, sin embargo, y más aún conociendo todo lo que ya se conoce de lo que fue la dictadura de Fujimori y Montesinos, de todos modos sorprende la opción del autor de "El Huracán lleva tu nombre".
En conversaciones intrafamiliares, había soltado la idea de que ahora, justo al término de la primera vuelta, la derecha peruana iba a necesitar al único que podría disparar con cierta contundencia contra Ollanta Humala. Lo que no tenía como certeza era que Bayly, después de lo maltrecho que lo dejaron, al ser desaforado y luego no aceptado en varios canales peruanos, estuviera dispuesto a retornar a la televisión peruana.
Muy bien, así están las cosas. Las posiciones se van delineando, y en ese proceso, el virtual mercenario de Bayly, ha puesto sus servicios a disposición del peor retorno que podría experimentar el Perú. sí, es cierto, Bayly ha tenido y tiene muchos detractores y también es cierto que a mí el liberalismo me tiene sin cuidado. Solo que se suponía que Bayly como los Vargas Llosa y otros, adscriben al liberalismo, o por lo menos un tipo de liberalismo rescatable. Uno que respeta las libertades sexuales, uno que no transige con la jerarquía eclesiástica, o que cuestiona cualquier tipo de militarismo.
Se suponía, digo; no obstante, va quedando claro que para gentes como Bayly es más importante, resulta más relevante esa estabilidad de plástico, esa hegemonía del poder económico, por encima incluso de sus presuntas convicciones democráticas.
Finalmente, lo de bayly, nos lo pasamos por el zapato, sin problemas. Su mercenarismo nos importa cuatro porotos. La cuestión que queda por definir es si en el Perú, siempre el liberalismo estará supeditado al poder económico, por encima de las libertades fundamentales, la libertad del individuo y las convicciones íntimas. Porque si es así, entonces, hay que empezar a despedirse de algunos modales, de algunos espejismos éticos o más bien, antiéticos. Pues, va quedando más o menos claro que la lógica de el fin justifica los medios resulta más o menos aceptable para un gran sector de los peruanos.
Entonces, hay que saber que si esa lógica, la de no importa que robe o que mate, lo importane es que me traiga estabilidad, vale para ciertos casos, también vale o puede valer para otros. Esa lógica fue uno de los soportes éticos del violentismo de sendero Luminoso, por ejemplo. Del mismo modo, si puede discernirse un tipo de fujimorismo de otro, entonces, también pudiera discernirse, separarse un senderismo de otro. Y, creemos que eso es sencillamente contradictorio. Es un contrasentido lógico. Pero el echo de que hoy tengamos a periodistas y representantes del mainstream, y al mismo tiempo a parte importante de la población, dispuesta a aceptar esa lógica, revela una franca corrupción moral, una putrición cultural. Es esa rajadura, esa rotura en nuestra base ética colectiva, lo que hay que advertir, definir y sacar a luz. He allí lo más delicado y peligroso que tenemos cara al futuro. No el que alguien, algún régimenn, altere el modelo económico actual, sino, el que se entronice y se haga endémica esta enfermedad moral.