Faverón y sus rumias éticas.
El crítico atraviliario Gustavo Faverón, en su último post, se pregunta: ¿Qué Pasa?, en el que, tras una somera y ligera revisión de algunos blogs, nos suelta una serie de quejas acerca del nivel de la blogósfera peruana, pero, en especial, una queja a grito pelado, sobre lo que para él es el bajo nivel al que habría llegado el Blog colectivo: Gran combo Club.
Sucede, sencillamente, que casi sin percatarnos, insurgió un blogger bastante ácido y puntilloso, tanto que ha dejado al propio Faverón, como una zapatilla made in Av. Argentina. Faverón no se acuerda, o, mejor dicho, olvida adrede, cuando le dijo "miserable" a Carlos Quiroz, cuando en un rapto homofóbico, insultó groseramente a Reaño, cuando a mí mismo me llamó troll, o sea, distorcionador de debates, porque simplemente mis coments disentían con los suyos, o cuando ha llamado ignorante a tantos y tantos, entre ellos a rodolfo Ibarra.
Este espíritu afligido y consternado, el de Faverón, hoy se desgarra internamente y repta por las paredes de su habitación, al leer las cosas ciertamente provocadoras y altisonantes que Ricardo Alvarado escribe en sus posts. Es capaz de clamar justicia e invocar el fuego del cielo, para castigar a otros, pero, él mismo, cuando innecesariamente violento, agredió y fustigó a quienes se animaban a disentir de él, pero, absolutamente incapaz de auscultarse a si mismo en aras de una postura de equilibrio y razonabilidad.
Judío-fascista le ha dicho Alvarado, y, sospechamos que eso debe haberle quemado hasta más allá de su próxima vida a Gustavo Faverón. Sucede pues, que tal es la lógica de la pluma fácil, el gatillo alegre, el teclado convulsivo.
Ya casi se ha parecido a bayly. Cuando jodo, cuando maltrato, la cosa es divertida y rica. Ha, pero cuando me cae a mí, cuando la jodienda me alcanza, no, eso no!. ¡Justicia!, ¡llamen a la policía!. O, en el peor de los casos, "taxi, ¡taxi!.
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18 de febrero de 2010
4 de diciembre de 2009
Festival para colaborar
Por un poco de Felicidad para Pequeños con Discapacidad.
Este sábado cinco de diciembre, mañana, nos invitan a un festival musical y bailable. Un tono en toda la regla, cuyo motivo básico es colaborar con el agasajo navideño que CIDESI, ONG liderada por amigos con discapacidad visual, brindarán a niños con discapacidad este doce de diciembre.
Mañana es la cita, es temprano, de cinco de la tarde a diez de la noche, y con música en vivo.
Aquí les dejo la invitación que se consigna en su página Web:
Nos encontramos allí, de todas maneras.
Este sábado cinco de diciembre, mañana, nos invitan a un festival musical y bailable. Un tono en toda la regla, cuyo motivo básico es colaborar con el agasajo navideño que CIDESI, ONG liderada por amigos con discapacidad visual, brindarán a niños con discapacidad este doce de diciembre.
Mañana es la cita, es temprano, de cinco de la tarde a diez de la noche, y con música en vivo.
Aquí les dejo la invitación que se consigna en su página Web:
Con motivo de colaborar con la 'Navidad del Niño con discapacidad', CIDESI ha organizado un festival pro-fondos el día 5 de diciembre. Queremos contar con tu generosa colaboración participando de esta actividad de solidaridad con la navidad de niños con discapacidad.
Día: 5 de diciembre del 2009
Hora: 5:00 pm.
Lugar: Calle Enrique Barrón 1120 Santa Beatriz (Alt. de la Cdra. 11 de la Av. Arequipa).
Nos encontramos allí, de todas maneras.
23 de mayo de 2008
El libro en Cuestión
Solo a efectos de compartir con el círculo de lectura, propuesto por gustavo Faverón en su Blog.
Consignamos aquí, un enlace para descargarse el libro de McCarthy.
Consignamos aquí, un enlace para descargarse el libro de McCarthy.
28 de enero de 2008
Asia es ...
"Nos fuimos a Asia, .....", suele ser la frasesita que nos confiere estilo en estos meses.
Asia, balneario levantado por gente de los sectores más acomodados de esta ciudad, tiene el signo de esta Lima. A decir de arquitectos como Augusto Ortiz de Zevallos o Guillermo Dulanto, Asia es perfectamente una invasión, un asentamiento humano, de la gente rica. Se hizo sin diseño previo, no tuvo plan, casi no tuvo permisos adecuados en el comienzo, etc.
A partir de estas constataciones, uno, limeño implantado, ya sabe porqué esta ciudad nuestra, Lima, no cuenta con un servicio de transportes de ciudad moderna. O, porqué no hay una racionalidad urbanística, una filosofía de metrópoli, que oriente el crecimiento urbano.
Asia crece y cuenta con servicios modernos, recibe mucha plata, muchos visitantes, y suena a cosmopolita. Pero, también conserva lastres como la discriminación a sus trabajadores, (o sea, conserva rasgos del siglo XIX), contiene componentes de informalidad, y parece importarle poco el entorno en que se asienta.
Eso es. Asia es lo más peruano que podamos imaginar. Es peruanísima en el peor de los sentidos.
Asia, balneario levantado por gente de los sectores más acomodados de esta ciudad, tiene el signo de esta Lima. A decir de arquitectos como Augusto Ortiz de Zevallos o Guillermo Dulanto, Asia es perfectamente una invasión, un asentamiento humano, de la gente rica. Se hizo sin diseño previo, no tuvo plan, casi no tuvo permisos adecuados en el comienzo, etc.
A partir de estas constataciones, uno, limeño implantado, ya sabe porqué esta ciudad nuestra, Lima, no cuenta con un servicio de transportes de ciudad moderna. O, porqué no hay una racionalidad urbanística, una filosofía de metrópoli, que oriente el crecimiento urbano.
Asia crece y cuenta con servicios modernos, recibe mucha plata, muchos visitantes, y suena a cosmopolita. Pero, también conserva lastres como la discriminación a sus trabajadores, (o sea, conserva rasgos del siglo XIX), contiene componentes de informalidad, y parece importarle poco el entorno en que se asienta.
Eso es. Asia es lo más peruano que podamos imaginar. Es peruanísima en el peor de los sentidos.
17 de diciembre de 2007
Signos, Totales!
Sobre los conciertos del grupo Soda Stereo el fin de semana último, en Lima, me interesaba consignar un par de temas, o signos.
De un lado, la extraordinaria maquinaria de márketing que se movió al rededor de estos eventos. El mensaje que se propalaron desde las radios, una en especial, era de tal calibre que quien no pudiera asistir, simplemente no tenía más alternativa que deprimirse. Desde el lanzamiento del regreso del grupo, la transmisión de las conferencias, los periódicos reportes desde cada punto de la gira, etc.
Todos ganando. Los auspiciadores, las grandes operadoras telefónicas, las emisoras de radio, los centros de venta de entradas y souvenir, etc. No sé si será mi percepción, o es que el grupo mismo, Soda Stereo, siempre irradió una atmósfera a Márketing, a spot publicitario. Mucha imagen, mucho estilo puesto en venta, pero, menos energía o mística en su construcción musical.
No se conoce tanto de la predilección musical de cada miembro del grupo. ¿Qué música escucha el señor Alberti o el señor Zerati?. ¿Qué honda con su evolución espiritual expresada en la música que hacen?. No los imagino, como por ejemplo, a los Led Zéppelin en una velada nocturna sentados ante una fogata, y tocando unas guitarras para robarle algo del misterio a la noche.
No. Nada de eso. Los imagino más bien, juntos, hombro a hombro, con sus ejecutivos de ventas y márketing, decidiendo los slogans comerciales, discutiendo al ritmo de sus móviles o portátiles, los costos y las barras de flujo en una hoja de Excel, los detalles de la estrategia y los potenciales ingresos.
Ese es el signo. Los alucino más diseñando estrategias, que explorando nuevas pulsiones musicales. En fin, que podríamos alegar si el contrargumento es: "Bueno, Soda mueve millones de dólares y cualquier poeta o artista romántico puede virtualmente morirse de hambre". Esa parece ser la actual lógica del arte. El signo de la música contemporánea.
El otro tema, era el del maltrato a alguno de los artistas peruanos que debían aparecer como teloneros Revisar noticia aquí:
De un lado, la extraordinaria maquinaria de márketing que se movió al rededor de estos eventos. El mensaje que se propalaron desde las radios, una en especial, era de tal calibre que quien no pudiera asistir, simplemente no tenía más alternativa que deprimirse. Desde el lanzamiento del regreso del grupo, la transmisión de las conferencias, los periódicos reportes desde cada punto de la gira, etc.
Todos ganando. Los auspiciadores, las grandes operadoras telefónicas, las emisoras de radio, los centros de venta de entradas y souvenir, etc. No sé si será mi percepción, o es que el grupo mismo, Soda Stereo, siempre irradió una atmósfera a Márketing, a spot publicitario. Mucha imagen, mucho estilo puesto en venta, pero, menos energía o mística en su construcción musical.
No se conoce tanto de la predilección musical de cada miembro del grupo. ¿Qué música escucha el señor Alberti o el señor Zerati?. ¿Qué honda con su evolución espiritual expresada en la música que hacen?. No los imagino, como por ejemplo, a los Led Zéppelin en una velada nocturna sentados ante una fogata, y tocando unas guitarras para robarle algo del misterio a la noche.
No. Nada de eso. Los imagino más bien, juntos, hombro a hombro, con sus ejecutivos de ventas y márketing, decidiendo los slogans comerciales, discutiendo al ritmo de sus móviles o portátiles, los costos y las barras de flujo en una hoja de Excel, los detalles de la estrategia y los potenciales ingresos.
Ese es el signo. Los alucino más diseñando estrategias, que explorando nuevas pulsiones musicales. En fin, que podríamos alegar si el contrargumento es: "Bueno, Soda mueve millones de dólares y cualquier poeta o artista romántico puede virtualmente morirse de hambre". Esa parece ser la actual lógica del arte. El signo de la música contemporánea.
El otro tema, era el del maltrato a alguno de los artistas peruanos que debían aparecer como teloneros Revisar noticia aquí:
En un post anterior, me referí al temperamento peruano y alguno de sus rasgos característicos. Y, lamentablemente, es una cuestión constatable en todo ámvito de nuestra realidad. La ironía que yo encuentro, es que el artista peruano, Max Castro, cuando se entera que sería el telonero en el concierto de Soda Stereo, se declara fan de dicho grupo. Al cual, con toda seguridad, trata de emular. Pero, luego, el equipo que rodea al grupo, trata al artista peruano como a un ciudadano de segunda categoría, en su propio país.
Probablemente para muchos artistas con poca personalidad, puede quedarles el mensaje de que la condición del ídolo contemporáneo, es que la sobervia y el atropello son signos característicos del éxito. Son estos los signos que se instalan en la atmósfera seudocultural, en el imaginario colectivo.
19 de noviembre de 2007
Dos semanas y Media
Cuando se adquiere algún hábito fuerte y de pronto éste se ausenta, resentimos el cambio con algo de sorpresa.
Pero, cuando ese hábito tiene que ver con el trabajo y el día a día, la cosa puede tomar proporciones de angustia y hasta de desesperación.
Hace ya más de tres semanas sufrí el colapso de mi computadora. El disco duro, la zona donde se aloja toda la información que contiene el sistema, dejó de funcionar de un momento a otro. Todos los esfuerzos fueron realizados. Desde llamar al amigo, luego al especialista, hasta la consabida visita a Wilson Valley. Pero finalmente, nada se pudo hacer.
No quiero entrar en detalles sobre las cosas valiosas que perdí en este naufragio informático; pues podría deprimirme nuevamente. Tampoco quiero desgastarme en las reiterativas recomendaciones de precaución con la información electrónica y los respaldos de distinta índole.
Simplemente pensaba en que aún en la era de la información y los repositorios virtuales, el riesgo de perder documentación valiosa sigue vigente.
Evidentemente, es un escándalo que lo diga un bibliotecólogo de esta época como el suscrito. Nosotros que recibimos, en la universidad, cursos sobre conservación y protección de documentos en distintos soportes.
Así es. A menudo se piensa que tales medidas son para las instituciones, para el trabajo, y que a uno nunca le va a pasar.
Sin embargo, fueron dos semanas y media. Dos semanas y media sin poder trabajar con la amiga que me ha acompañado por cerca de tres años sin quejarse, sin reclamar nada, y con toda fidelidad por mis propósitos.
Había adquirido el hábito de trabajar al amanecer. Era una especie de conspiración en medio de una ciudad durmiente. Todo lo que leía y más recientemente, todo lo que estaba escribiendo, había sido básicamente realizado en las madrugadas. Hasta que en el momento menos esperado, zaz. No hubo más madrugadas, más lecturas, más ejercicio escritural.
Dos semanas y media usando computadoras de prestado y totalmente ajenas a mi ritmo. En fin. No hay duda, los tiempos nos han hecho unos “PC workers”; o, como se dice ahora, unos “networkers”, totalmente sujetos y atados a la impronta informática. Nos hemos hecho unos infodependientes. El teléfono ya no nos llena. Necesitamos más. Pareciera que la simple conversación no basta. Necesitamos sentir que estamos en la red, que algo de nosotros discurre en este nuevo oráculo que es la red de redes.
Pero, cuando ese hábito tiene que ver con el trabajo y el día a día, la cosa puede tomar proporciones de angustia y hasta de desesperación.
Hace ya más de tres semanas sufrí el colapso de mi computadora. El disco duro, la zona donde se aloja toda la información que contiene el sistema, dejó de funcionar de un momento a otro. Todos los esfuerzos fueron realizados. Desde llamar al amigo, luego al especialista, hasta la consabida visita a Wilson Valley. Pero finalmente, nada se pudo hacer.
No quiero entrar en detalles sobre las cosas valiosas que perdí en este naufragio informático; pues podría deprimirme nuevamente. Tampoco quiero desgastarme en las reiterativas recomendaciones de precaución con la información electrónica y los respaldos de distinta índole.
Simplemente pensaba en que aún en la era de la información y los repositorios virtuales, el riesgo de perder documentación valiosa sigue vigente.
Evidentemente, es un escándalo que lo diga un bibliotecólogo de esta época como el suscrito. Nosotros que recibimos, en la universidad, cursos sobre conservación y protección de documentos en distintos soportes.
Así es. A menudo se piensa que tales medidas son para las instituciones, para el trabajo, y que a uno nunca le va a pasar.
Sin embargo, fueron dos semanas y media. Dos semanas y media sin poder trabajar con la amiga que me ha acompañado por cerca de tres años sin quejarse, sin reclamar nada, y con toda fidelidad por mis propósitos.
Había adquirido el hábito de trabajar al amanecer. Era una especie de conspiración en medio de una ciudad durmiente. Todo lo que leía y más recientemente, todo lo que estaba escribiendo, había sido básicamente realizado en las madrugadas. Hasta que en el momento menos esperado, zaz. No hubo más madrugadas, más lecturas, más ejercicio escritural.
Dos semanas y media usando computadoras de prestado y totalmente ajenas a mi ritmo. En fin. No hay duda, los tiempos nos han hecho unos “PC workers”; o, como se dice ahora, unos “networkers”, totalmente sujetos y atados a la impronta informática. Nos hemos hecho unos infodependientes. El teléfono ya no nos llena. Necesitamos más. Pareciera que la simple conversación no basta. Necesitamos sentir que estamos en la red, que algo de nosotros discurre en este nuevo oráculo que es la red de redes.
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21 de octubre de 2006
CHOMSKY EN LIMA
En esta semana ha habido una de las conferencias más interesantes de los últimos tiempos. Noham Chomski ha venido a compartir parte de su sabiduría y dió una conferencia magistral en la Universidad Católica.
En la semana que viene, según se ha anunciado, dará dos conferencias en la universidad de San Marcos. De acuerdo con esta información, pareciera que la vida cultural en Lima ha adquirido cierta intensidad y, por su puesto, renombre con la presencia de Chomski.
Sin embargo, al margen de la valía del intelectual norteamericano, esta ocasión ha servido para mostrar como es que aún con eventos de esta envergadura, nuestra institucionalidad cultural asentada en nuestras universidades, mantiene esa perspectiva provinciana y absolutamente huachafísima de autocomplacencia culterana. ES interesante observar como es que casi, podría decirse, estas instituciones se han cuidado de mantener la noticia de la visita del gran Chomski en la mayor clandestinidad. Para qué?. Para guardarse a un grupo reducido de amigos y cercanos esta que sin duda será una extraordinaria experiencia. Porque, pudiendo haber organizado una gran recepción y difusión de estas conferencias, han dejado a tantos jóvenes y personas muy interesadas en oír a este pensador de la hora actual sin poder participar de una oportunidad poco frecuente como ésta.
Si se pudiera cuantificar la cantidad de gente que podría asistir a escuchar lo que Chomski podría decirnos sobre el encuentro de Europa con América, en su conferencia en San Marcos, podríamos llenar todos los auditorios de San Marcos.Pero no. No va a ser así. Lo que va a suceder es que un grupo de personas afortunadas, sin duda, cual cofradía involuntaria se juntará en dos salas interesantes de la universidad y luego tendrán qué contarles a sus nietos.
Ahí, en esta mi universidad donde se han realizado masivos encuentros de Reguetón y de vocaciones evangélicas, ahí, en San Marcos, no se les va a poder brindar acceso a una gran cantidad de estudiantes, diletantes y comprometidos usuarios de la cultura en nuestro país.
Algo no está cambiando del todo en nuestro país. En este país donde a cada rato se menciona que nuestros escolares y estudiantes no entienden lo que leen. En este país, donde a menudo se implementan campañas en favor de la educación y la lectura, revisar la información sobre los desembolsos que ha hecho en las últimas décadas el Banco Mundial en el tema de la educación.
Ojalá que el viejo Chomski no se de cuenta de estas cosas, pues me da la impresión que podría empezar a hablar cosas que le gustaría poco al auditorio que va a asistir a sus conferencias.
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