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3 de junio de 2011

Abrir o cerrar las Puertas del sistema

Creo que Hildebranth, antes de la primera vuelta, dijo algo así:
"Si PPK gana, el primero en aplaudir será Abimael Guzmán".
Algo que la estolidez limeña no entiende, nunca lo ha entendido, es que determinado estado de cosas, engendran o facilitan la procreación de sentimientos radicales o extremistas. Si Humala entra, más allá del éxito sonante o no que pueda tener, permitirá mostrar que los radicalismos no tienen lugar. Si tiene éxito, será porque habrá asumido una cierta razonabilidad y sentido común en el manejo del aparato económico peruano. Pero si apuesta por la tozudez, y por lo tanto le va mal, entonces quedará claro que esos caminos, estas vocaciones extremistas e irreflexivas, no ofrecen posibilidades de éxito para nadie. Simplemente, habrá vacunado al Perú contra cualquier nueva posibilidad de exremismo o radicalismo.
Sin embargo, si llegara Keiko Fujimori a la presidencia, el radicalismo, los extremismos pueden seguir teniendo lugar. Con una derecha tan necia, o directamente cojuda como la que tenemos, pueden perfectamente llevar hasta el paroxismo, conflictos como los de Bagua, de Puno, etc. Y, de eso, no nos saca ni cuatro Fujimoris. Fujimori el 90, llegó a un virtual burdel de mala muerte que era el Perú, por tanto, cualquiera podía poner orden. Haga lo que se haga, implicaba ordenar.
Hoy, la situación no es esa, es enteramente distinta. Existe mas bien, la idea de que hoy, todos los negocios son posibles. Eso, esa sola noción, puede estupidizar a los grupos de poder económico en el Perú. Y, por extensión, puede retroalimentar conflictos realmente peligrosos para el Perú.
Vistas las cosas desde un cierto ecepticismo, es más fácil que Humala tenga un gobierno más o menos controlable como el de Toledo, a que llegado el fujimorismo, la derecha muestre un rapto de razonabilidad, y permita combatir realmente la pobreza y la corrupción. Recordar que a Toledo, el año 2000, le achacaron casi lo mismo que ahora le achacan a Humala. Que era extremista, que iba a alterar el modelo fujimorista, y toda la prensa hacía filas con el fujimorismo, sin ningún pudor. Luego, se vió claramente que Toledo fue más concesivo y hasta servil con la derecha, que casi casi es hoy un claro exponente de la estabilidad.
Nadie es tan radical en el Perú, sobre todo si su intención es de participar del sistema, como es el caso de Humala. Es obvio que Humala no quiere destruir ningún sistema, quiere más bien, participar de él, ser parte de, formar parte de este sistema. Mal hace la derecha en tratar de cerrarle las puertas. El problema es que si lo logra, si la derecha logra cerrarle la puerta a las posiciones y esperanzas que acompañan a Humala, entonces la voluntad y la actitud, de los que hoy no gozan del sistema, puede no ser ya el de entrar en el sistema, sino, el de tirárselo abajo.
Esa es la tamaña estupidez que puede estar perfectamente cometiendo los grupos conservadores y reaccionarios del país. Y es que son de una estupidez proverbial. Cada vez que el Perú ha tenido históricamente la oportunidad de encaminarse hacia una lógica de desarrollo y verdadero progreso, un puñado, el mismo puñado de vividores de este país, se ha encargado de frustrarlo todo. Desde los consignatarios, con lo del guano, pasando por los criminales del caucho, más recientemente con el pescado y el mar peruano. Hoy, justo cuando el manejo inteligente de la biodiversidad se ofrece como una oportunidad, como una palanca real de desarrollo genuino para el país, son las mineras y las inversiones en hidrocarburos, con el mismo puñado de vividores, los que salen a torcerle el rumbo al país.
En fin, claro, nos queda el consuelo de saber que si no nos ha matado la crisis brutal de los ochenta, o el régimen criminal de Fujimori, ni la barbarie senderista, entonces, ya nada nos va a matar. Pero, ese es un consuelo de miserable, de condenado al todo vale. Y, evidentemente, esa no es la idea, no es eso lo que se desea. Queremos algo más que el: "cómo sea", que el "con las justas". Precisamos saber que nuestros hijos, quienes nos sobrevivirán no tendrán las incertidumbres ni las paranoias que a nosotros nos tocó vivir. Pero con el puñado este de saboteadores de nuestra historia, de esa derecha rancia, de ese grupejo de familias que controlan este país, no tenemos verdaderas esperanzas.

25 de mayo de 2011

Vargas Llosa y el Resentimiento

¿Dónde se encuentra el verdadero resentimiento?.
Lima, Ciudad de los Reyes.
Tras haber expuesto con toda libertad y convicción su opción para esta coyuntura electoral, y además haber fundamentado su opción, Mario Vargas Llossa ha sido objeto de la más inimaginable andanada de ataques, y gritos vociferantes por su actitud. Desde el cardenal cipriani, habituado a soltar desaguisados desde el púlpito, hasta sus más recientes adeptos que virtualmente se peleaban por lamerle los zapatos al escritor, todos, o virtualmente todos, han apelado al argumento del resentimiento, del rencor de Vargas Llosa.
Un presunto resentimiento del escritor contra alberto fujimori, por haberle ganado las elecciones de 1990, lo habrían movido a decir las cosas que ha dicho, a elegir o preferir la opción del candidato Ollanta Humala al de la hija del ex dictador. El propio Mario Vargas Llosa se ha encargado de explicar su posición, basados fundamentalmente en motivaciones éticas y morales.
Pero, incluso sin esa explicación, resulta meridianamente claras las razones y el fondo de su posición, como para pretender agregarle o inventarle motivos, retorciendo así la razón y los hechos.
Sin embargo, si de identificar dónde realmente está o de dónde proviene el verdadero resentimiento se trata, entonces, cabe suponer que quienes no le perdonan a Vargas Llosa, son en realidad, justamente aquellos quienes más disparan contra él. En el fondo, no le perdonan ser tan blanco, tan refinado, tan regio, y sin embargo, tan cholo de apoyar a un cholo como Humala.
Todo estaba bien, ya habíamos ganado el Nóbel, los cócteles y las recepciones en los salones tan limeños, nunca serían mejor que ahora. Todo encajaba, teníamos bonanza económica, teníamos un Nóbel, teníamos una prensa con clase, y otra para el pueblo. Revista cosas, Plus TV, los primeros, y toda la TV de señal abierta y los diarios de a sol cincuenta, los segundos. Qué lindo, qué regio y divino iban a estar todos esos agasajos tan UPC, tan revista somos, y sobre todo, todos tan blancos, tan de familia de apellido compuesto, tan limeñísimamente nice.
Pero, ¿horror!. ¿Que Marito va a votar por Humala?. ¿Qué cosa?. ¿Pero qué cholada!. ¿No, debe haber algún error!. Por favor, ¡llama a Patricia!, ¡llama a Fernando! y si es necesario, ¡llamen a León Rupp!.
Entonces, todas nuestras tías de té, todas las tías suscriptoras de la revista cosas, y que tan bien se las ve cuando aparecen en la sección sociales de El Comercio, junto con sus esposos, siempre pensando en los negocios inmovbiliarios y en las piernas de la asistente tal, a partes iguales, siempre respirando por la billetera, o la credit card, empiezan ese violento proceso de acumular bilis, resentimiento de rancio abolengo.
Es ese rencor, ese resentimiento rancio, con o sin abolengo, ese no perdonarle ser tan cholo, lo que muy probablemente esté detrás de este fenómeno tan ridículo como grasiento que ha venido a aparecer en estos días de previa electoral.
El resentimiento, el verdadero rencor, no está, es absolutamente evidente que no procede del autor de La Verdad de las Mentiras, sino, de la proverbial y resinosa huachafería limeña de demonizar a quien no le da en el gusto, además, en ese impertérrito y aristocrático mal gusto de la limeñada insufrible que ya fatiga.
Esa intolerancia, ese evidente resentimiento, es algo que claramente está supurando el establisment contra Vargas Llosa, por no optar, por no cantar, por no defender la indefendible posición que hoy, como siempre, ha asumido esa vieja y ya malholiente derecha peruana.
Lo que cabe extraer de todo esto, es suponer, imaginar, deducir qué no le dirán a cualquier hijo de vvecino que no encaje en los gustos o intereses de esta derecha peruana!. Si así tratan a su más preclaro representante de la finura y la nobleza intelectual peruana, tan blanco él, ¿qué no le dirán o harán al resto de peruanos, mayoritariamente mestizos, cuando desentone o directamente contraríe los anhelos y ansiedades limeñas?.
En fin, brindo desde esta tribuna, con los Vargas Llosa, por ese trago amargo de bilis rancia y avinagrada que hoy les toca tragar a las tías del Carmelitas, a las tías del "María Reina".

22 de mayo de 2011

Comparar a Rospigliosi con Vargas Llosa

Nos pides demasiado, querido Pedro.
Capitán América Rospgliosi
En su último artículo, Pedro salinas esboza una posibilidad más que curiosa, acerca de las dos opciones electorales para este cinco de junio. Legítimamente confiesa que los dos candidatos le resultan impresentables, y que él no puede hacer otra cosa que marcar por ambas opciones, en una irónica manera de expresar su voto viciado.
Muy bien, vale. Pedro siente eso, y nadie le puede reprochar su duda. Pero, de allí a comparar dos perspectivas como las de Mario Vargas Llosa y del periodista Fernando Rospigliosi, creo que hay un salto un tanto exagerado.
Poner la opinión de Rospigliosi, el informante de la embajada norteamericana, según los cables de Wikileaks, al nivel de las opiniones y pensamiento de Vargas Llosa, es sencillamente una mala broma. Rospigliosi, casi en la misma línea de Cecilia Valenzuela, que no ha perdido ninguna oportunidad, ningún resquicio para ponerse al servicio de los intereses más desleales con el país y los más macartistas, no puede aparecer junto, o en el otro platillo de la balanza, con Mario vargas Llosa.
Creo que Pedro, desbarra al pretender justificar su postura más o menos traviesona, trayendo de los pelos esta figura contrahecha. Puedo entender que su amistad y cercanía con Rospigliosi, lo lleve a lanzarle flores de vez en cuando. Pero, si hay que guardar las proporciones, creo que el periodista Pedro salinas, tendría que ser un tanto más cuidadoso en sus referencias y ejemplificaciones.
No hay forma de comparar la postura más o menos mercenaria de Rospigliosi, con una genuina como la de Vargas Llosa. Aquí, en este blob, hemos criticado diversas posiciones del escritor premio Nóbel. Pero reconocemos que en estos tópicos, cuando de mpor medio están las libertades y las cuestiones morales, su posición ha mostrado una consistencia en un nivel claramente distinto al de casi cualquier periodista del medio, exceptuando por supuesto a Hildebranth, y en ningún caso comparable al de Rospigliosi, claramente sí impresentable en temas de opinión o de moral.
de modo que Pedrín, nos pides mucho, un poco demasiado tu comparación. No quieras que en tu remesa de tierna carne de liebre, nos traguemos el gato de Rospigliosi. No nos exijas tanto, no nos trates así, que tanto apreciamos tus coments en un diario local.

16 de mayo de 2011

Sobre la Mentada Estabilidad

Un argumento dudoso.
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En el tráfago de argumentos y contraargumentos acerca de la opción ofrecida por el candidato Humala, el tema de la estabilidad ha sido y sigue siendo una muletilla intelectual. Supuestamente, lo primero que se pondría en riesgo de salir el candidato Ollanta Humala, sería un bien preciado, un bien que habríamos ganado con esfuerzo, y que merece, o merecería, ser preservado a toda costa, cueste lo que cueste.
Ese bien es, sería, la estabilidad. En simple, dicha noción, la de la estabilidad, consistiría en el dinamismo económico constatable a partir de la proliferación de indicadores como el alto consumo de productos importados, la aparición de supermercados por toda la ciudad, y en las principales capitales de departamento, el crecimiento de los servicios de telecomunicaciones, la recurrencia de consumo de tarjetas de crédito, la creciente oferta de servicios bancarios, la casi omnipresencia de los Starbucks, casinos, hoteles, y otros comercios exclusivos.
Más o menos, la lógica es la de un mercado bastante intensivo de consumo y de transacciones. Y, además, la sensación de que ahora, a diferencia de hace unos veinte años, puede encontrarse en Lima, casi todo lo que puede encontrarse en cualquier "shop center" del mundo.
Muy bien, hé allí, grosso modo, la estabilidad de marras, que tanto inquieta o perturba perderse, si llegara un régimen del candidato Humala.
Sin embargo, parte de la fotografía, no está completa, si dejamos de referir elementos conexos a la serie de características arriba mencionadas. No se menciona, o no nos agrada hacerlo, mencionar el incremento histérico de la criminalidad que viene aparejada con ese dinamismo económico, más bien comercial, que ha sobrevenido al crecimiento económico peruano.
Hoy tienes más acceso a servicios y al consumo en el Perú, pero, junto con eso, tienes por contraparte, más posibilidades de que te encañonen y te despojen de los objetos de ese consumo, en el mejor de los casos. Y, de que te descerrajen un tiro por nada, por una portátil o un retiro bancario, en el peor de ellos.
Curiosamente, ha sido en esta época reciente, la que está definida como la del crecimiento y la estabilidad, la que ha registrado la mayor cantidad de conflictos sociales, protestas masivas, tomas de carreteras, enfrentamientos de poblaciones con las fuerzas del orden, crecimiento del narcotráfico en regiones nuevas, proliferación de los llamados burriers en Perú, (revisar la cantidad de jóvenes extranjeros presos por tráfico de drogas), generalización de las pandillas urbanas, proliferación de mafias extorsionadoras, etc.
Una estabilidad, una situación de supuesta estabilidad, donde no puedo sacar a mi hija a jugar al parque por el temor de ser agredidos por pandilleros, donde no puedo subirme a un bus, sin riesgo de ser maltratado, asaltado,, despojado de mis pertenencias, donde no puedo salir en familia los domingos, sin riesgo de volver y encontrarla vacía, donde no sé cuando podrían secuestrar a algún ser querido simplemente para vaciarle la tarjeta de crédito, donde no puedo viajar a alguna región del interior del país sin riesgo de que alguna carretera sea tomada, no me resulta tan estabilidad como quieren o quisieran hacerme creer los adeptos de esta estabilidad.
El sábado último, ha sido asaltada una pollería en una céntrica avenida del Callao, atestada de comensales. Desvalijaron a todos, intimidados por armas de guerra. Sí, no armas cortas, pistolas comunes, sino, armas de largo alcance. Ese mismo día, fue asaltado casi con la misma modalidad, un café de Miraflores, en la avenida Benavides. Todos encañonados, y despojados de celulares, portátiles, carteras, y todo lo despojable.
No diré nada sobre el tipo de empleo, la calidad del mismo, que un joven puede encontrar en el Perú de hoy. Esa es otra historia, que parece no entrar en eso que se denomina estabilidad.
Es todo esto, todo este racimo de milagros que nos llaman a preservar, a mantener, a no tocar. Se la cuida, se la proteje, como la mayor de las riquezas adquiridas por el Perú de las últimas décadas. Cerca de la mitad de los peruanos andan descontentos, frustrados, desalentados, pero, eso no es significativo para los defensores de la fucking estabilidad. Una estabilidad que ya costó más de treinta muertos en Bagua, y cuatro en tía María, hace oco más de un mes. Estabilidad que asentada y profundizada por los Fujimori, podríamos perfectamente suponerla duplicada o triplicada sin problemas.
La peligrosa e increíble paradoja es esa necedad, essa estolidez, de no comprender que antes, ya una vez este tipo de situaciones nos produjo a Sendero Luminoso, y, que nada descarta que no pueda volver a producirnos algo igual, o talvez peor, si acaso eso fuera posible.
No, la consigna, la de todos, virtualmente todos los medios, es el de conservar, preservar, defender esta, y no otra estabilidad. Así, tal cual. El modelo es bueno, solo hay que afinarlo, todo va bien, no debe cambiarse nada, es la consigna, el santo y seña de los optimistas y celebrantes de la estabildiad de marras.
Así las cosas, cabe preguntarse: ¿cuanto se demorará la historia, el decurso de los hechos, para mostrarnos que algo no encaja, y que esa incompatibilidad entre el discurso y la realidad solo puede resolverse, por acumulación, con un quiebre, un colapso de los pilares que aún sostienen dicha estabilidad?. Y, ¿a quién le hecharemos la culpa cuando eso suceda?. Digo, si no podemos evitar que continúe y persista este simulacro de estabilidad, ¿cómo se redistribuirán las culpas, mañana cuando nos llegue la factura?.
Evidentemente, yo tengo una respuesta, y tengo claro más o menos, porqué o cómo así, se implanta gradualmente esta desazón, este descreimiento en la viabilidad de un país tan profundamente torcido en sus aspiraciones. Lo que no tengo seguro, es si luego de muertos y heridos, la confusión seguirá siendo la misma que la de ahora. Espero que no, espero que aunque sea a fuerza de golpes y de dolor, vayamos madurando, y haciéndonos algo ma´s sensatos y responsables, con nuestra memoria y nuestro futuro.

"con tal de evitar el socialismo, que venga el fascismo"

Dichos de un Nóbel.
Vargas Llosa.

Quienes quieren semejante futuro para el Perú no son muchos, pero sí son poderosos y, como están asustados con la perspectiva de que Humala gane las elecciones y cometa los desafueros y horrores de Hugo Chávez en Venezuela, están dispuestos a cualquier cosa con tal de asegurar el triunfo de Keiko Fujimori. Extraordinaria paradoja: con tal de evitar el socialismo, que venga el fascismo. ¡Y todo eso, en nombre de la libertad, de la democracia y del mercado libre!

14 de mayo de 2011

Ni cheques en blanco, ni garantes bambas de la democracia

Por eduardo León zamora.
Perú 2011
Ni cheques en blanco, ni garantes bambas de la democracia
Eduardo León, ciudadano
A pocas semanas de las elecciones, muchos ciudadanos y ciudadanas que no se han beneficiado del crecimiento económico, ni se creen los dueños del Perú; y que se preocupan honestamente por la democracia y aspiran a un país donde más personas tengan una vida digna y ejerzan plenamente sus derechos, no han decidido aún su voto.
Mientras tanto los sectores A y B y los grupos de poder que los representan (banca, empresariado, medios de comunicación, partidos) ya se alinearon con el retorno del Fujimorismo porque ellos no tienen dudas en sus apuestas. Votan por ellos mismos, por su propio futuro.
Y no debe sorprendernos. El fujimorismo no representó en el pasado ninguna amenaza a sus intereses. No fueron los suyos las víctimas de las violaciones de los derechos humanos. La mayoría que fue asesinada y desapareció fueron indígenas y pobres del país. No fueron ellos quienes sufrieron el shock económico. Aprovecharon al máximo las condiciones que les facilitó el nuevo Estado, surgido del golpe del 1992, para incrementar sus ganancias. La corrupción no les afectó por ningún lado. Convivieron, en bonanza, con ella. Y se movieron, cómodos, en sus aguas. La ruptura del orden democrático no los tocó. Ellos no requieren de los derechos ciudadanos para hacerse escuchar y participar. Están en el centro del poder. Tienen sus propios mecanismos de intervención. Tampoco requieren de libertad de expresión. Se entregaron a los brazos poderosos del Estado corrupto y se prostituyeron con sus las líneas editoriales alquiladas de sus empresas de comunicación. Por eso, al Fujimorismo no le hacen ascos.
Les da lo mismo PPK, Castañeda, Toledo o Keiko porque la derecha es promiscua. No le importa con quien duerme mientras la preñen. Mientras siga procreando los privilegios, la riqueza, el poder y el orden en el que ha vivido desde siempre. Ahora que ve a Ollanta como su peor pesadilla, no le importa mentir, difamar, alquilarse o prostituirse para seguir viviendo en su lujuria. Todo es válido en su afán de perpetuarse y perpetuar su propio bienestar. Incluso el retorno del Fujimorismo es deseable porque es su última carta.
Y esa carta la juegan sucio. Nunca más cierto ese "Miente, miente, miente que algo queda" del nazista Goebbles. Todos los días nos martillan con sus dudas, con sus miedos, con sus falsedades, con sus fantasmas. Y de tanto mentir, aquellos que no tienen ninguna razón para confiar en esa derecha cavernaria, comienzan a compartir sus temores: ¿Y si nos quitan nuestros fondos de pensiones?; ¿Y si nos convertimos en Venezuela?; ¿Y si estatizan todas las empresas?; ¿Y si se tumban la democracia?; ¿Y si se impone la mordaza a los medios de comunicación?.
Todos los días leemos y escuchamos que nuestro país está en peligro, que hay que defender la democracia, que no podemos retroceder. ¿Y quién lo dice? ¡La derecha! Aquella derecha que no cree en el bien común, que no cree en una democracia inclusiva ni en una libertad de expresión que no exprese otros intereses que los suyos. Una derecha, que hoy más ideologizada que nunca, proclamaba hasta hace muy poco el fin de las ideologías. Y que nunca se ha fajado ni por la democracia, ni por la libertad de expresión, ni por los derechos humanos ni por la inclusión social y que sólo ha apelado al discurso de la defensa de las libertades y los derechos cuando siente que la ampliación de las libertades y los derechos para todos los puede "perjudicar". ¿No derrocó al demócrata Bustamante y Rivero en 1948?; ¿No proclamaba al Belaunde de los sesenta como el candidato del comunismo?; ¿No pedían en el 2000, a pesar de los Vladivideos, que Fujimori se quedara un poco más para evitar la inestabilidad?
Por supuesto que los indecisos tienen derecho y encuentran sus razones para dudar de Ollanta. Todos hemos dudado de todos los candidatos en todos los tiempos. ¿No son varios los que elegidos como presidentes, como García, han incumplido sus promesas? Las dudas son comprensibles. Pero las dudas no pueden ser inducidas por las campañas retorcidas de la prensa. Deben ser fruto del análisis, el debate, la reflexión. Tienen derecho a dudar, a votar en blanco o viciado. Incluso, tienen derecho a votar por Keiko, pero no podrán apelar a razones éticas o políticas para ello. Tampoco funciona la lógica del mal menor en este caso porque el fujimorismo fue el mal mayor de nuestra historia.
Ahora el empresariado, los grandes medios que vivieron, sin vergüenza, a costa y a favor del fujimorismo corrupto; los políticos, perdedores de estas elecciones, que sacaron provecho de las privatizaciones de los noventa, pretenden erigirse como los voceros del Perú democrático. Quieren garantizar la continuidad democrática, dicen, aquellos que aplaudieron al Ingeniero Dictador. Quieren garantizar la estabilidad económica para seguir creciendo aquellos que sólo piensan en sus propios bolsillos. Quieren garantizar la libertad de expresión aquellos para quienes la objetividad, la verdad y ética periodística se compran y se venden. Con tales garantes, poco tenemos que ganar las ciudadanas y los ciudadanos de este país.
Quienes creemos en la democracia y, además, votamos por GANA PERÚ, no estamos entregando un cheque en blanco. No votamos por un nuevo caudillo. Votamos con la conciencia de que tenemos intacta nuestra capacidad ciudadana de participar, vigilar, exigir y protestar frente a un gobierno que cumple o no sus promesas. Así lo estuvimos en los noventa. Y ahora votamos por mayor justicia, por ejercicio pleno de derechos, por mayor desarrollo, por más democracia. Podemos equivocarnos. Pero hoy confiamos. Es preferible confiar en lo posible, tener esperanza. Creemos en una casa amplia, con puertas y ventanas abiertas de par en par. Y nosotros, mujeres y hombres de este país, debemos ser los garantes de esa ilusión.
A Keiko Fujimori la derecha sí le entrega un cheque en blanco. Le entrega en bandeja las condiciones que el fujimorismo ansía para volver a hacer de las suyas. La suya es la promesa de un Perú convertido nuevamente en una casa tapiada, de sombras y muerte. Y hoy sus garantes agitan la guadaña y abren sus billeteras.
Lima, a 28 días de la segunda vuela (Día de la Madre)

30 de abril de 2011

¿De Francotirador a Mercenario?

2011 en américa.
Bayly
Recuerdo que en plena campaña del 90, salió, en realidad fue una reaparición del joven conductor Jaime bayly. El programa fue lanzado con el nombre de 1990 en américa, y luego por confesión del propio bayly, se sabría que fue diseñado expresamente para trabajar en favor de la campaña del Fredemo, de la candidatura de Mario Vargas Llosa.
En realidad, fue a partir de esa performance que Jaime Bayly se haría conocido e impondría su fama de niño terrible. Curiosamente, y lo que son las cosas de la vida, para aquella segunda vuelta, Bayly trabajaría intensamente tanto en pro de la candidatura de Vargas Llosa, como en contra de la de Alberto Fujimori. Hoy, casi exactamente veintiun años después, Jaime Bayly es convocado por aquella derecha tradicional peruana, para trabajar en el mismo canal, américa Televisión, ya no en contra, sino en pro de la campaña de Fujimori. Claro, esta vez de la hija de Alberto Fujimori, pero se trata de la misma maquinaria que sostuvo el régimen de los noventa y, a sabiendas de lo que significó dicho gobierno.
Parece ser que el ex 'niño terrible', más recientemente conocido por El Francotirador, hoy despliega su condición de Mercenario. Pues, es obvio que el periodista y escritor no viene a introducir una dosis de investigación o de imparcialidad a la campaña electoral de este 2011; más bien, es para todos evidente que viene con un claro y exclusivo propósito. El de derribarse las posibilidades electorales del candidato opuesto al de Keiko Fujimori. Podemos reconocer que el año 90 Bayly era adepto de las posiciones del Fredemo y sobre todo de Mario Vargas Llosa. Hoy, sin embargo, y más aún conociendo todo lo que ya se conoce de lo que fue la dictadura de Fujimori y Montesinos, de todos modos sorprende la opción del autor de "El Huracán lleva tu nombre".
En conversaciones intrafamiliares, había soltado la idea de que ahora, justo al término de la primera vuelta, la derecha peruana iba a necesitar al único que podría disparar con cierta contundencia contra Ollanta Humala. Lo que no tenía como certeza era que Bayly, después de lo maltrecho que lo dejaron, al ser desaforado y luego no aceptado en varios canales peruanos, estuviera dispuesto a retornar a la televisión peruana.
Muy bien, así están las cosas. Las posiciones se van delineando, y en ese proceso, el virtual mercenario de Bayly, ha puesto sus servicios a disposición del peor retorno que podría experimentar el Perú. sí, es cierto, Bayly ha tenido y tiene muchos detractores y también es cierto que a mí el liberalismo me tiene sin cuidado. Solo que se suponía que Bayly como los Vargas Llosa y otros, adscriben al liberalismo, o por lo menos un tipo de liberalismo rescatable. Uno que respeta las libertades sexuales, uno que no transige con la jerarquía eclesiástica, o que cuestiona cualquier tipo de militarismo.
Se suponía, digo; no obstante, va quedando claro que para gentes como Bayly es más importante, resulta más relevante esa estabilidad de plástico, esa hegemonía del poder económico, por encima incluso de sus presuntas convicciones democráticas.
Finalmente, lo de bayly, nos lo pasamos por el zapato, sin problemas. Su mercenarismo nos importa cuatro porotos. La cuestión que queda por definir es si en el Perú, siempre el liberalismo estará supeditado al poder económico, por encima de las libertades fundamentales, la libertad del individuo y las convicciones íntimas. Porque si es así, entonces, hay que empezar a despedirse de algunos modales, de algunos espejismos éticos o más bien, antiéticos. Pues, va quedando más o menos claro que la lógica de el fin justifica los medios resulta más o menos aceptable para un gran sector de los peruanos.
Entonces, hay que saber que si esa lógica, la de no importa que robe o que mate, lo importane es que me traiga estabilidad, vale para ciertos casos, también vale o puede valer para otros. Esa lógica fue uno de los soportes éticos del violentismo de sendero Luminoso, por ejemplo. Del mismo modo, si puede discernirse un tipo de fujimorismo de otro, entonces, también pudiera discernirse, separarse un senderismo de otro. Y, creemos que eso es sencillamente contradictorio. Es un contrasentido lógico. Pero el echo de que hoy tengamos a periodistas y representantes del mainstream, y al mismo tiempo a parte importante de la población, dispuesta a aceptar esa lógica, revela una franca corrupción moral, una putrición cultural. Es esa rajadura, esa rotura en nuestra base ética colectiva, lo que hay que advertir, definir y sacar a luz. He allí lo más delicado y peligroso que tenemos cara al futuro. No el que alguien, algún régimenn, altere el modelo económico actual, sino, el que se entronice y se haga endémica esta enfermedad moral.