El Infinito Regodeo del Yo.
En una reciente entrevista aparecida en el diario Página 12 de Argentina, iván Thais dice a propósito de su último libro, lo siguiente:
"Yo, gracias a Dios, no tuve ningún muerto cercano por culpa de aquella violencia. Pero de todos modos, durante doce años viví en el Perú aquellos años y me resulta difícil entender que alguien pretenda que ese tema no me afecte ...".
Iván Thais parece querer ponerle parche a una herida que nadie ha abierto. Evidentemente es ocioso y absurdo reclamarle a alguien, y menos a un escritor, si puede o no puede escribir sobre algún tema. En realidad, ese no parece ser el punto, aunque Iván quiera dar esa impresión. El punto es que Thais no solo opta por un camino, un derrotero intelectual, perfectamente legítimo como pueden serlo otros, a saber, lo que él mismo ha denominado "El infinito regodeo del yo" -y que Rodrigo Pinto se encarga de recordárnoslo en un Blog del Mercurio de Chile- sino que además, permanentemente le reprocha a otros como a Miguel Gutiérrez, enfocar sus temáticas literarias en los procesos sociales y violentos del país. Thais ha sido un conciencsudo defensor de su derecho a ficcionar y prosar sobre su vida y los laberintos de su individualidad.
Sin embargo hoy, cuando por alguna "excepcional" razón Thais opta por usar el marco de la violencia política de los ochentas y noventas en su novela, y algunos críticos revisan el aspecto formal de dicha obra, Iván, el gran Thais, les atribuye mezquindad al no querer reconocerle su derecho a sentirse afectado por la violencia de Sendero Luminoso. Y en el colmo del absurdo, a alguno de ellos, como Javier Ágreda, quién emitió una de las más honestas reseñas sobre el libro de Thais, le espeta el haberse alineado con Miguel Gutiérrez.
Ni Thais, ni su amigo, nuestro estimado Gustavo Faverón están dispuestos a enfocarse en los argumentos más serios que se han esgrimido hacia la novela "Un Lugar Llamado Oreja de Perro". El privilegiamiento de la ficción en lugar de la narración, en el caso de Jorge Carrión, cierta superficialidad y descuido en el lenguaje, en el caso de Ágreda, o la escolaridad y nimiedad en ciertos pasajes, en el caso de Rodrigo Pinto.
No. Gustavo Faverón evita pronunciarse, limitándose tan solo a enumerar las reseñas ajenas que se han hecho sobre la novela de Iván y Thais, el gran Iván, alega cuestiones ideológicas ante tales críticas. En síntesis, no pocos lectores expertos encuentran deficiencias formales en esta novela, y lo que hace iván, es decirnos "no entiendo porqué pretenden que no tengo derecho a ponerme del lado de los afectados en esta guerra. El problema, desde nuestra percepción, es que Thais elije darle rienda suelta a su "infinito regodeo del yo", con un tema que hubiera merecido un tratamiento más esforzado desde el punto de vista formal y vital.
12 de febrero de 2009
9 de febrero de 2009
Vázquez Figueroa
La vida en la narración.
Este fin de semana quise avocarme a leer algo más del escritor español Alberto Vázquez Figueroa, luego de su novela Por Mil Millones que hace un par de semanas me hubo absorvido.
Esta vez, fueron dos títulos: "Sicario y "Matar a Khadafi". Dos cosas me han llamado la atención de las novelas de Vázquez Figueroa. Primero, que en sus historias puede sumergirse en una realidad como la norteamericana, con una solvencia de información y de perspectiva, casi como cualquier otro novelista norteamericano. Segundo, que de igual modo como puede ofrecernos diversos registros en sus narradores, también puede usar diversos registros en las voces que asumen la narración. Así, si en "Por Mil Millones" y "Matar a Khadafi nos ofrece un narrador omnisciente que va desvelando todos los secretos y todos los hechos de la trama, en "Sicario", nos ofrece la voz del protagonista de la historia. Es el testimonio y confesión de un hombre cuya vida será la historia misma y que irá contándole al escritor autor de la novela.
Finalmente, podríamos decir que de cada historia con la que uno puede confrontarse en la obra de Vázquez Figueroa, se intuye una tensión vital. Se percibe la pulsión de una vida en acción, en permanente e intensa transcurrencia de la vida que el propio autor ha recogido de su intrincado paso por el mundo del siglo XX.
Invito a quienes gustan de la acción y el suspenso de corte político bien articulado, a explorar el estilo de este creador de nuestra lengua.
Este fin de semana quise avocarme a leer algo más del escritor español Alberto Vázquez Figueroa, luego de su novela Por Mil Millones que hace un par de semanas me hubo absorvido.
Esta vez, fueron dos títulos: "Sicario y "Matar a Khadafi". Dos cosas me han llamado la atención de las novelas de Vázquez Figueroa. Primero, que en sus historias puede sumergirse en una realidad como la norteamericana, con una solvencia de información y de perspectiva, casi como cualquier otro novelista norteamericano. Segundo, que de igual modo como puede ofrecernos diversos registros en sus narradores, también puede usar diversos registros en las voces que asumen la narración. Así, si en "Por Mil Millones" y "Matar a Khadafi nos ofrece un narrador omnisciente que va desvelando todos los secretos y todos los hechos de la trama, en "Sicario", nos ofrece la voz del protagonista de la historia. Es el testimonio y confesión de un hombre cuya vida será la historia misma y que irá contándole al escritor autor de la novela.
Finalmente, podríamos decir que de cada historia con la que uno puede confrontarse en la obra de Vázquez Figueroa, se intuye una tensión vital. Se percibe la pulsión de una vida en acción, en permanente e intensa transcurrencia de la vida que el propio autor ha recogido de su intrincado paso por el mundo del siglo XX.
Invito a quienes gustan de la acción y el suspenso de corte político bien articulado, a explorar el estilo de este creador de nuestra lengua.
27 de enero de 2009
El Corregidor
De Implacables y Mala ondas.
En un reciente post de nuestro estimado Gustavo Faverón,
con su característico filo, anota y repasa un par de inexactitudes de un especialista en la historia de la música cumbia en nuestro país.
Sin otro propósito que anotar, aquí también, algunos errores interesantes, diríamos que, sí pues, efectivamente, en el comentario del señor Alfaro, no parece estar tomando una cosa por la otra. Sino, simplemente tratando de destacar un hecho, la versión de "Para Elisa" en cumbia, de los Destellos, a través de otro tema de nombre más conocido como es la "Quinta Sinfonía". Este tema, la Quinta Sinfonía, para quienes lo recuerdan, tiene una clásica versión Pop, una versión disco más exactamente. Que fue el tema musical de las olimpiadas de De otro lado, sería importante recordar, estimado Gustavo, que el inicio de la pieza "Para Elisa", no usa nueve notas. Esa parte va en una sola nota: La menor. Lo que sí usa son nueve semitonos. Son nueve semitonos, no notas.
La posibilidad de mezclar conceptos o de caer en omisiones, es un riesgo permanente cuando se entra en un terreno que no es el propio. Es un riesgo que puede atenuarse no solo con una adecuada indagación, sino, también con un toque de muena onda.
En un reciente post de nuestro estimado Gustavo Faverón,
con su característico filo, anota y repasa un par de inexactitudes de un especialista en la historia de la música cumbia en nuestro país.
Sin otro propósito que anotar, aquí también, algunos errores interesantes, diríamos que, sí pues, efectivamente, en el comentario del señor Alfaro, no parece estar tomando una cosa por la otra. Sino, simplemente tratando de destacar un hecho, la versión de "Para Elisa" en cumbia, de los Destellos, a través de otro tema de nombre más conocido como es la "Quinta Sinfonía". Este tema, la Quinta Sinfonía, para quienes lo recuerdan, tiene una clásica versión Pop, una versión disco más exactamente. Que fue el tema musical de las olimpiadas de
La posibilidad de mezclar conceptos o de caer en omisiones, es un riesgo permanente cuando se entra en un terreno que no es el propio. Es un riesgo que puede atenuarse no solo con una adecuada indagación, sino, también con un toque de muena onda.
18 de enero de 2009
Una Decepción en medio de la Barbarie
Cuando la educación no es suficiente.
Esta fue una de las mayores decepciones que he tenido, como consecuencia del debate por el conflicto en Gaza.
León Tratemberg es docente, un especialista en temas educativos, con Mucha de cuyas ideas yo coincido.
Pero, su posición sobre el reciente conflicto en gaza, y la operación "Plomo fundido" de Israel, pero, sobre todo en su artículo GAZA: Entre Montaner y Vargas Llosa, ha sido básicamente decepcionante.
Primero, porque en realidad, como puede comprobarse, nadie de los que condenan la acción de Israel, ha defendido o argumentado en favor de Hamas. Nadie pone a Hamas contra Israel. Sino, se condena la criminal acción de Hamas, así como la criminal acción de las IDF de israel que se ha cebado en la sangre de inocentes. Y, tratemberg, en lugar de referirse a ello, en lugar de pronunciarse sobre la situación en la que estaban los niños palestinos mientras se bombardeaba desde aviones y barcos israelíes, él, Tratemberg, educador como es, se ponía a hacer recuentos justificatorios de la acción de Israel.
Ahora bien, los defensores de la posición israelí suelen recusar, porqué solo se alude a los niños palestinos víctimas del conflicto, y no a los niños israelíes víctimas de las bombas criminales de Hamas. Sucede que a León Tratemberg, tampoco no se le ha escuchado hacer análisis sobre la situación de permanente inseguridad en que han estado los niños y los ciudadanos de Israel, en todo este tiempo. No se le ha esccuchado pedir o sugerir soluciones a este tema, durante todo este tiempo. Mientras, según se afirma, en los últimos dos años han habido permanentes lanzamientos de cohetes por parte de Hamas, este nuestro pedagogo, León Tratemberg, se ocupaba de la educación en Finlandia, el traslado del ministerio de educación hacia distintas sedes, o sobre las mediciones de comprensión de lectura en Nueva Zelanda. No. A Tratemberg, le daba lo mismo. Los cohetes de Hamas, y el impacto siclógico en los niños de Israel, no le eran un tema de interés. No había problema, ni había solución que buscar. Y es que no se trata de contraponer un silencio a otro silencio. Sino, de ser coherentes con la gravedad de este conflicto.
El Doctor Tratemberg, no había incluido este tema entre sus preferidos. No opinó ni comentó nada cuando Israel rompe la tregua, en noviembre pasado, matando a seis palestinos en cisjordania.
No, tratemberg no opinaba. Se dedicaba a sus quehaceres didáctico pedagógicos. entre ellos, regentar el colegio León Pinelo, de su propiedad.
Ha, pero, cuando se desencadena el ataque de Israel y la comunidad internacional critica y condena en consecuencia, ha, no. entonces, ahí sí, Tratemberg hace recuentos, cuantificaciones, rememoraciones, y, pide que también nos acordemos de los niños de Israel.
Entonces, ahora, nos saca los artículos de Vargas Llosa y de Carlitos el chico de Miami Montaner, para decirnos que aquí hay pareceres distintos, y que todos tienen derecho a pensar distinto, y que no hay que angustiarse si no nos ponemos de acuerdo, pues lo importante es que bla bla bla.
Lo que importa Doctor Tratemberg, es que se ha matado cruelmente a niños, y, se ha justificado sin la menor vergüenza.
La diferencia, Doctor Tratemberg, es esta:
Hamas agrede a niños de Israel, y nadie lo justifica. por lo menos, nadie en el entorno internacional. Nadie de los que condenamos la acción de Israel.
pero, Israel agrede y asesina cruelmente a niños, y, gentes bienpensantes como Ud. Doctor Tratemberg, se lo explica, lo justifica, y, se desgasta en contarnos la historia de que a Israel no le quedaba otro camino.
Esa es la diferencia que habría que descubrirle al Doctor Tratemberg.
Esta fue una de las mayores decepciones que he tenido, como consecuencia del debate por el conflicto en Gaza.
León Tratemberg es docente, un especialista en temas educativos, con Mucha de cuyas ideas yo coincido.
Pero, su posición sobre el reciente conflicto en gaza, y la operación "Plomo fundido" de Israel, pero, sobre todo en su artículo GAZA: Entre Montaner y Vargas Llosa, ha sido básicamente decepcionante.
Primero, porque en realidad, como puede comprobarse, nadie de los que condenan la acción de Israel, ha defendido o argumentado en favor de Hamas. Nadie pone a Hamas contra Israel. Sino, se condena la criminal acción de Hamas, así como la criminal acción de las IDF de israel que se ha cebado en la sangre de inocentes. Y, tratemberg, en lugar de referirse a ello, en lugar de pronunciarse sobre la situación en la que estaban los niños palestinos mientras se bombardeaba desde aviones y barcos israelíes, él, Tratemberg, educador como es, se ponía a hacer recuentos justificatorios de la acción de Israel.
Ahora bien, los defensores de la posición israelí suelen recusar, porqué solo se alude a los niños palestinos víctimas del conflicto, y no a los niños israelíes víctimas de las bombas criminales de Hamas. Sucede que a León Tratemberg, tampoco no se le ha escuchado hacer análisis sobre la situación de permanente inseguridad en que han estado los niños y los ciudadanos de Israel, en todo este tiempo. No se le ha esccuchado pedir o sugerir soluciones a este tema, durante todo este tiempo. Mientras, según se afirma, en los últimos dos años han habido permanentes lanzamientos de cohetes por parte de Hamas, este nuestro pedagogo, León Tratemberg, se ocupaba de la educación en Finlandia, el traslado del ministerio de educación hacia distintas sedes, o sobre las mediciones de comprensión de lectura en Nueva Zelanda. No. A Tratemberg, le daba lo mismo. Los cohetes de Hamas, y el impacto siclógico en los niños de Israel, no le eran un tema de interés. No había problema, ni había solución que buscar. Y es que no se trata de contraponer un silencio a otro silencio. Sino, de ser coherentes con la gravedad de este conflicto.
El Doctor Tratemberg, no había incluido este tema entre sus preferidos. No opinó ni comentó nada cuando Israel rompe la tregua, en noviembre pasado, matando a seis palestinos en cisjordania.
No, tratemberg no opinaba. Se dedicaba a sus quehaceres didáctico pedagógicos. entre ellos, regentar el colegio León Pinelo, de su propiedad.
Ha, pero, cuando se desencadena el ataque de Israel y la comunidad internacional critica y condena en consecuencia, ha, no. entonces, ahí sí, Tratemberg hace recuentos, cuantificaciones, rememoraciones, y, pide que también nos acordemos de los niños de Israel.
Entonces, ahora, nos saca los artículos de Vargas Llosa y de Carlitos el chico de Miami Montaner, para decirnos que aquí hay pareceres distintos, y que todos tienen derecho a pensar distinto, y que no hay que angustiarse si no nos ponemos de acuerdo, pues lo importante es que bla bla bla.
Lo que importa Doctor Tratemberg, es que se ha matado cruelmente a niños, y, se ha justificado sin la menor vergüenza.
La diferencia, Doctor Tratemberg, es esta:
Hamas agrede a niños de Israel, y nadie lo justifica. por lo menos, nadie en el entorno internacional. Nadie de los que condenamos la acción de Israel.
pero, Israel agrede y asesina cruelmente a niños, y, gentes bienpensantes como Ud. Doctor Tratemberg, se lo explica, lo justifica, y, se desgasta en contarnos la historia de que a Israel no le quedaba otro camino.
Esa es la diferencia que habría que descubrirle al Doctor Tratemberg.
10 de enero de 2009
Carta de Herbert sobre Bryce
Justicia tardía.
Consigno aquí el texto de un mensaje que nos envía Herbertt Morote, a propósito de la sentencia que recibiera el escritor Alfredo Bryce por el tema de los plagios.
Querid@: como sé de tu interés y apoyo a mi denuncia por plagio que hice hace dos años a mi ex-amigo Alfredo Bryce, te adjunto la resolución del Instituto de Defensa del Consumidor del Perú (Indecopi) en la que lo sanciona por el plagio de otros 15 artículos por un monto cercano a 60,000 dólares. En mi caso no se consideró suficiente los 4 testigos que recibieron mi manuscrito al mismo tiempo que Bryce, pero tengo la satisfacción ahora que este reiterado plagiador haya sido finalmente condenado. No estoy feliz, es una pena muy grande descubrir la decadencia intelectual y moral de una persona amiga, una decepción para todos. Y para las letras peruanas. Quizá es una muestra de la corrupción de nuestra sociedad, conseguir dinero como sea.
Un fuerte abrazo
Herbert
Consigno aquí el texto de un mensaje que nos envía Herbertt Morote, a propósito de la sentencia que recibiera el escritor Alfredo Bryce por el tema de los plagios.
Querid@: como sé de tu interés y apoyo a mi denuncia por plagio que hice hace dos años a mi ex-amigo Alfredo Bryce, te adjunto la resolución del Instituto de Defensa del Consumidor del Perú (Indecopi) en la que lo sanciona por el plagio de otros 15 artículos por un monto cercano a 60,000 dólares. En mi caso no se consideró suficiente los 4 testigos que recibieron mi manuscrito al mismo tiempo que Bryce, pero tengo la satisfacción ahora que este reiterado plagiador haya sido finalmente condenado. No estoy feliz, es una pena muy grande descubrir la decadencia intelectual y moral de una persona amiga, una decepción para todos. Y para las letras peruanas. Quizá es una muestra de la corrupción de nuestra sociedad, conseguir dinero como sea.
Un fuerte abrazo
Herbert
8 de enero de 2009
Silencios yOmisiones
No te menciono, no existes.
Siempre resulta interesante constatar estas viejas manías limeñas, peruanas, que consiste en anular a alguien, por vía del probervial soslayo.
Luego de que tanto Iván Thais hubieron ignorado, o casi innorado el libro Bombardero de César Gutiérrez, se trasluce la crítica haci Gonzáles Vigil,
Siempre resulta interesante constatar estas viejas manías limeñas, peruanas, que consiste en anular a alguien, por vía del probervial soslayo.
Luego de que tanto Iván Thais hubieron ignorado, o casi innorado el libro Bombardero de César Gutiérrez, se trasluce la crítica haci Gonzáles Vigil,
6 de enero de 2009
La Paradoje de nuestra Época
Citas del Dr. Juan Abugattas.
"la principal contradicción de la época:
se han universalizado y globalizado las expectativas para alcanzar
las formas de vida producidas por el industrialismo en un
momento en que queda claro que el industrialismo no es universalizable
en su forma actual".
Esta es una de las tesis que me estremecieron de las tantas que pude escuchar en las aulas y auditorios de San Marcos al profesor Abugattas. Desde entonces no he podido dejar de pensar en lo impresionantemente lúcida y, a la vez, urgente fue la mirada de este intelectual nuestro.
Mientras los antiglobales se angustian por lo indetenible de la globalización, los optimistas de ella, tienen que refugiarse en el cinismo para no ver las distorsiones de sus sueños. Y, la distorsión está en que la real globalización, son básicamente una red de enclaves occidentalizados que como Dubaien el Medio Oriente, o HongKong en el extremo oriente, muestran rasgos de alta tecnología poco extensibles al resto de su contexto de un modo espontáneo.
"la principal contradicción de la época:
se han universalizado y globalizado las expectativas para alcanzar
las formas de vida producidas por el industrialismo en un
momento en que queda claro que el industrialismo no es universalizable
en su forma actual".
Esta es una de las tesis que me estremecieron de las tantas que pude escuchar en las aulas y auditorios de San Marcos al profesor Abugattas. Desde entonces no he podido dejar de pensar en lo impresionantemente lúcida y, a la vez, urgente fue la mirada de este intelectual nuestro.
Mientras los antiglobales se angustian por lo indetenible de la globalización, los optimistas de ella, tienen que refugiarse en el cinismo para no ver las distorsiones de sus sueños. Y, la distorsión está en que la real globalización, son básicamente una red de enclaves occidentalizados que como Dubaien el Medio Oriente, o HongKong en el extremo oriente, muestran rasgos de alta tecnología poco extensibles al resto de su contexto de un modo espontáneo.
4 de enero de 2009
La Franja de Gaza
La conveniencia de la violencia.
Al ver y conocer las magnitudes de la violencia militar operada por las fuerzas israelíes en Gaza, uno se pregunta si no habrá algo de mutua conveniencia entre extremistas de ambos lados en conflicto.
Lo que hace Israel al desencadenar estas operaciones militares tan desproporcionadas e indiscriminadas, es fomentar y retroalimentar el odio y el resentimiento.
Es casi como combatir el fuego con combustible.
Pretender desaparecer a Israel de los territorios que actualmente ocupa, es un sueño necio e inaceptable por parte de los extremistas árabes. Ese sueño o aspiración, no es atendible ni sería permitido por la comunidad internacional. Pero, igualmente, el sueño o, en todo caso, la voluntad del estado de Israel de consolidarse a costa del pueblo palestino, aprovechándose de cada nuevo conflicto para tomar nuevos posicionamientos en territorio palestino, es también, un sueño y una aspiración injusta y por ello, desaprobada por la comunidad internacional.
Por eso, yo creo que a los extremistas de ambos lados, les conviene el conflicto. Y, por eso, es que nadie xensato y neutral en el mundo, puede aprobar justificar o siquiera entender el accionar de horror que también aplica el ejército de Israel.
Lo lamentable, es que los más extremistas en Israel, porque entiendo que no todos guardan las mismas percepciones, piensen que el mundo se tiene algo contra ellos. esa idea de que ellos, me refiero a los israelíes o judíos extremistas o integristas, se sientan algo distinto de todo lo demás, y que todo el resto les tiene algo, algo en contra, es una especie de obcesión histórica injustificada. En realidad, lo que a todos preocupa, a cualquiera, es la intolerancia hecha culto. Tenga el Dios que tenga, la intolerancia, y la vocación belicista hecha cultura e institución, tiene que alarmar y merecer la desaprobación.
Al ver y conocer las magnitudes de la violencia militar operada por las fuerzas israelíes en Gaza, uno se pregunta si no habrá algo de mutua conveniencia entre extremistas de ambos lados en conflicto.
Lo que hace Israel al desencadenar estas operaciones militares tan desproporcionadas e indiscriminadas, es fomentar y retroalimentar el odio y el resentimiento.
Es casi como combatir el fuego con combustible.
Pretender desaparecer a Israel de los territorios que actualmente ocupa, es un sueño necio e inaceptable por parte de los extremistas árabes. Ese sueño o aspiración, no es atendible ni sería permitido por la comunidad internacional. Pero, igualmente, el sueño o, en todo caso, la voluntad del estado de Israel de consolidarse a costa del pueblo palestino, aprovechándose de cada nuevo conflicto para tomar nuevos posicionamientos en territorio palestino, es también, un sueño y una aspiración injusta y por ello, desaprobada por la comunidad internacional.
Por eso, yo creo que a los extremistas de ambos lados, les conviene el conflicto. Y, por eso, es que nadie xensato y neutral en el mundo, puede aprobar justificar o siquiera entender el accionar de horror que también aplica el ejército de Israel.
Lo lamentable, es que los más extremistas en Israel, porque entiendo que no todos guardan las mismas percepciones, piensen que el mundo se tiene algo contra ellos. esa idea de que ellos, me refiero a los israelíes o judíos extremistas o integristas, se sientan algo distinto de todo lo demás, y que todo el resto les tiene algo, algo en contra, es una especie de obcesión histórica injustificada. En realidad, lo que a todos preocupa, a cualquiera, es la intolerancia hecha culto. Tenga el Dios que tenga, la intolerancia, y la vocación belicista hecha cultura e institución, tiene que alarmar y merecer la desaprobación.
21 de diciembre de 2008
El futuro, ¿es cuando?
Cuando los sueños vuelan.
Con la reciente noticia de que la empresa Virgin Galactic ha recibido la autorización oficial para iniciar la construcción de su primer "spacepuerto", se acentúa la idea de que a solo inicios del siglo, aún no contamos con la imaginación suficiente sobre la configuración de la realidad en la que vivirán nuestros hijos.
Se me antoja traer aquí lo señalado por Michael crichton en un libro de finales del siglo pasado o inicios de este siglo:
Todos los grandes imperios del futuro serán imperios de la mente.
WINSTON CHURCHILL, 1953
Si uno no sabe historia, no sabe nada.
EDWARD JOHNSTON, 1990
No me interesa el futuro. Me interesa el futuro del futuro.
ROBERT DONIGER, 1996
INTRODUCCIÓN
LA CIENCIA A FINALES DE SIGLO
Hace cien años, en las postrimerías del siglo XIX, los científicos de todo el mundo estaban convencidos de que habían alcanzado una representación precisa del mundo físico. Tal como lo expresó Alastair Rae, «a finales del siglo XIX parecían conocerse los principios fundamentales que rigen el comportamiento del universo físico» [1]. De hecho, muchos científicos sostenían que el estudio de la física prácticamente podía darse por concluido: no quedaban grandes descubrimientos por hacer, sino sólo detalles y pinceladas finales.
Pero en la última década del siglo salieron a la luz unas cuantas curiosidades. Roentgen descubrió unos rayos que traspasaban la carne; como no tenían explicación, los llamó rayos X. Dos meses después Henri Becquerel advirtió por azar que un fragmento de mineral de uranio emitía algo que velaba las placas fotográficas. Y el electrón, el portador de la electricidad, fue descubierto en 1897.
Sin embargo, en términos generales, los físicos no se inmutaron, dando por supuesto que esas rarezas quedarían explicadas tarde o temprano por la teoría existente. Nadie habría previsto que en cinco años esa conformista visión del mundo se vería trastocada de manera sorprendente, surgiendo una nueva concepción del universo y unas nuevas tecnologías que transformarían la vida cotidiana del siglo xx de un modo por entonces inimaginable.
Si en 1899 alguien hubiera dicho a un físico que en 1999, cien años después, se transmitirían imágenes en movimiento a los hogares de todo el mundo desde satélites; que bombas de una potencia inconcebible amenazarían la supervivencia de la especie; que los antibióticos atajarían las enfermedades infecciosas pero que dichas enfermedades contraatacarían; que las mujeres tendrían derecho al voto y píldoras para controlar la reproducción; que cada hora alzarían el vuelo millones de personas en aparatos capaces de despegar y aterrizar sin intervención humana; que sería posible cruzar el Atlántico a tres mil doscientos kilómetros por hora; que los hombres viajarían a la Luna, y perderían luego el interés por el espacio exterior; que los microscopios conseguirían ver átomos independientes; que la gente llevaría encima teléfonos de un peso no mayor a unas cuantas decenas de gramos y se comunicaría sin hilos con cualquier lugar del mundo; o que la mayoría de estos milagros dependerían de un dispositivo del tamaño de un sello de correos, basado en una nueva teoría llamada mecánica cuántica...; si alguien hubiera dicho entonces todo esto, el físico sin duda lo habría tachado de loco.
La mayoría de estos avances no podían predecirse en 1899, porque la teoría científica imperante los consideraba imposibles. Y en cuanto a los pocos que por entonces parecían posibles -tales como los aviones-, la envergadura de su posterior uso hubiera escapado a las previsiones de cualquiera. Podía imaginarse un avión; pero la presencia simultánea de diez mil aviones en el aire era algo inconcebible.
Así pues, podemos afirmar en rigor que, en el umbral del siglo XX, ni siquiera los científicos mejor informados tenían la más vaga idea de lo que se avecinaba.
Ahora que nos hallamos a las puertas del siglo XXI, la situación presenta una curiosa similitud. Una vez más los científicos creen que el mundo físico está ya explicado, y que el futuro no nos deparará más revoluciones. Por la experiencia de la historia previa, ya no expresan esta opinión en público, pero eso es lo que piensan de todos modos. Algunos observadores incluso han llegado al extremo de plantear la tesis de que la ciencia como disciplina ha concluido ya su labor, que no le queda nada importante por descubrir [2].
Pero de la misma manera que en los últimos años del siglo XIX existían indicios de lo que estaba por venir, en los últimos años del siglo XX encontramos también pistas para vislumbrar el futuro. Una de las principales es el interés en la llamada tecnología cuántica, un esfuerzo en muchos frentes para crear una nueva tecnología que utiliza la naturaleza esencial de la realidad subatómica, y promete revolucionar nuestra idea de lo que es posible.
La tecnología cuántica entra en total contradicción con lo que el sentido común nos dice sobre el funcionamiento del mundo. Postula un mundo en el que los ordenadores operan sin ponerse en marcha y los objetos se encuentran sin buscarlos. Con una sola molécula puede construirse un ordenador de una potencia inimaginable. La información se desplaza entre dos puntos de forma instantánea, sin hilos ni redes. Se examinan objetos lejanos sin contacto alguno. Los ordenadores realizan sus cálculos en otros universos. Y el teletransporte [3], «Teletranspórtame, Scotty», es algo corriente y utilizado de muy diversas maneras.
En la década de los noventa del siglo XX, las investigaciones en el campo de la tecnología cuántica han empezado a dar resultados. En 1995 se enviaron mensajes cuánticos ultraseguros a una distancia de 61 kilómetros, induciendo a pensar que en el siglo venidero se desarrollará una Internet cuántica. En Los Àlamos, un grupo de físicos midió el grosor de un pelo humano mediante un rayo láser que en realidad no se proyectó sobre el pelo, sino que podría haberse proyectado. Este singular resultado «contrafactual» inició una nueva área de detección sin interacción, o lo que se ha dado en llamar «encontrar algo sin buscar».
Y en 1998 se demostró la posibilidad del teletransporte cuántico en tres laboratorios de distintos lugares del mundo: en Innsbruck, en Roma y en el Cal Tech (California Institute of Technology). El físico Jeff Kimble, jefe del equipo del Cal Tech, declaró que el teletransporte cuántico podía aplicarse a objetos sólidos. «El estado cuántico de una entidad podría transportarse a otra entidad... Creemos saber cómo hacerlo.» [4] Kimble se abstuvo de insinuar que fuera posible transportar a un ser humano, pero imaginaba que quizá alguien lo intentara con una bacteria.
Estas curiosidades cuánticas, contrarias a la lógica y el sentido común, han recibido escasa atención por parte del público, pero eso no seguirá así por mucho tiempo. Según ciertas estimaciones, en las primeras décadas del nuevo siglo la mayoría de los físicos de todo el mundo trabajará en algún aspecto de la tecnología cuántica. [
Con la reciente noticia de que la empresa Virgin Galactic ha recibido la autorización oficial para iniciar la construcción de su primer "spacepuerto", se acentúa la idea de que a solo inicios del siglo, aún no contamos con la imaginación suficiente sobre la configuración de la realidad en la que vivirán nuestros hijos.
Se me antoja traer aquí lo señalado por Michael crichton en un libro de finales del siglo pasado o inicios de este siglo:
Todos los grandes imperios del futuro serán imperios de la mente.
WINSTON CHURCHILL, 1953
Si uno no sabe historia, no sabe nada.
EDWARD JOHNSTON, 1990
No me interesa el futuro. Me interesa el futuro del futuro.
ROBERT DONIGER, 1996
INTRODUCCIÓN
LA CIENCIA A FINALES DE SIGLO
Hace cien años, en las postrimerías del siglo XIX, los científicos de todo el mundo estaban convencidos de que habían alcanzado una representación precisa del mundo físico. Tal como lo expresó Alastair Rae, «a finales del siglo XIX parecían conocerse los principios fundamentales que rigen el comportamiento del universo físico» [1]. De hecho, muchos científicos sostenían que el estudio de la física prácticamente podía darse por concluido: no quedaban grandes descubrimientos por hacer, sino sólo detalles y pinceladas finales.
Pero en la última década del siglo salieron a la luz unas cuantas curiosidades. Roentgen descubrió unos rayos que traspasaban la carne; como no tenían explicación, los llamó rayos X. Dos meses después Henri Becquerel advirtió por azar que un fragmento de mineral de uranio emitía algo que velaba las placas fotográficas. Y el electrón, el portador de la electricidad, fue descubierto en 1897.
Sin embargo, en términos generales, los físicos no se inmutaron, dando por supuesto que esas rarezas quedarían explicadas tarde o temprano por la teoría existente. Nadie habría previsto que en cinco años esa conformista visión del mundo se vería trastocada de manera sorprendente, surgiendo una nueva concepción del universo y unas nuevas tecnologías que transformarían la vida cotidiana del siglo xx de un modo por entonces inimaginable.
Si en 1899 alguien hubiera dicho a un físico que en 1999, cien años después, se transmitirían imágenes en movimiento a los hogares de todo el mundo desde satélites; que bombas de una potencia inconcebible amenazarían la supervivencia de la especie; que los antibióticos atajarían las enfermedades infecciosas pero que dichas enfermedades contraatacarían; que las mujeres tendrían derecho al voto y píldoras para controlar la reproducción; que cada hora alzarían el vuelo millones de personas en aparatos capaces de despegar y aterrizar sin intervención humana; que sería posible cruzar el Atlántico a tres mil doscientos kilómetros por hora; que los hombres viajarían a la Luna, y perderían luego el interés por el espacio exterior; que los microscopios conseguirían ver átomos independientes; que la gente llevaría encima teléfonos de un peso no mayor a unas cuantas decenas de gramos y se comunicaría sin hilos con cualquier lugar del mundo; o que la mayoría de estos milagros dependerían de un dispositivo del tamaño de un sello de correos, basado en una nueva teoría llamada mecánica cuántica...; si alguien hubiera dicho entonces todo esto, el físico sin duda lo habría tachado de loco.
La mayoría de estos avances no podían predecirse en 1899, porque la teoría científica imperante los consideraba imposibles. Y en cuanto a los pocos que por entonces parecían posibles -tales como los aviones-, la envergadura de su posterior uso hubiera escapado a las previsiones de cualquiera. Podía imaginarse un avión; pero la presencia simultánea de diez mil aviones en el aire era algo inconcebible.
Así pues, podemos afirmar en rigor que, en el umbral del siglo XX, ni siquiera los científicos mejor informados tenían la más vaga idea de lo que se avecinaba.
Ahora que nos hallamos a las puertas del siglo XXI, la situación presenta una curiosa similitud. Una vez más los científicos creen que el mundo físico está ya explicado, y que el futuro no nos deparará más revoluciones. Por la experiencia de la historia previa, ya no expresan esta opinión en público, pero eso es lo que piensan de todos modos. Algunos observadores incluso han llegado al extremo de plantear la tesis de que la ciencia como disciplina ha concluido ya su labor, que no le queda nada importante por descubrir [2].
Pero de la misma manera que en los últimos años del siglo XIX existían indicios de lo que estaba por venir, en los últimos años del siglo XX encontramos también pistas para vislumbrar el futuro. Una de las principales es el interés en la llamada tecnología cuántica, un esfuerzo en muchos frentes para crear una nueva tecnología que utiliza la naturaleza esencial de la realidad subatómica, y promete revolucionar nuestra idea de lo que es posible.
La tecnología cuántica entra en total contradicción con lo que el sentido común nos dice sobre el funcionamiento del mundo. Postula un mundo en el que los ordenadores operan sin ponerse en marcha y los objetos se encuentran sin buscarlos. Con una sola molécula puede construirse un ordenador de una potencia inimaginable. La información se desplaza entre dos puntos de forma instantánea, sin hilos ni redes. Se examinan objetos lejanos sin contacto alguno. Los ordenadores realizan sus cálculos en otros universos. Y el teletransporte [3], «Teletranspórtame, Scotty», es algo corriente y utilizado de muy diversas maneras.
En la década de los noventa del siglo XX, las investigaciones en el campo de la tecnología cuántica han empezado a dar resultados. En 1995 se enviaron mensajes cuánticos ultraseguros a una distancia de 61 kilómetros, induciendo a pensar que en el siglo venidero se desarrollará una Internet cuántica. En Los Àlamos, un grupo de físicos midió el grosor de un pelo humano mediante un rayo láser que en realidad no se proyectó sobre el pelo, sino que podría haberse proyectado. Este singular resultado «contrafactual» inició una nueva área de detección sin interacción, o lo que se ha dado en llamar «encontrar algo sin buscar».
Y en 1998 se demostró la posibilidad del teletransporte cuántico en tres laboratorios de distintos lugares del mundo: en Innsbruck, en Roma y en el Cal Tech (California Institute of Technology). El físico Jeff Kimble, jefe del equipo del Cal Tech, declaró que el teletransporte cuántico podía aplicarse a objetos sólidos. «El estado cuántico de una entidad podría transportarse a otra entidad... Creemos saber cómo hacerlo.» [4] Kimble se abstuvo de insinuar que fuera posible transportar a un ser humano, pero imaginaba que quizá alguien lo intentara con una bacteria.
Estas curiosidades cuánticas, contrarias a la lógica y el sentido común, han recibido escasa atención por parte del público, pero eso no seguirá así por mucho tiempo. Según ciertas estimaciones, en las primeras décadas del nuevo siglo la mayoría de los físicos de todo el mundo trabajará en algún aspecto de la tecnología cuántica. [
16 de diciembre de 2008
Mujeres
Me estremeció una muchacha, ... hija de aquel continente.
Hoy 16 de diciembre, a las 8:42 de la mañana, ha nacido mi hija. Solo eso, debería bastar para estremecerme y sentirme por unos instantes, fuera del aquí y del ahora.
Antes, en otro tiempo, pensé y lo dije con insistencia, no concibo como se puede traer niños al mundo. A este mundo cada vez menos acogedor con los que recién llegan. Pero, en fin, la vida se las arregla para ponernos en la tecitura de amar, sentir, vibrar, quedar sin aliento, llorar, reir, pero, ante todo, vivir, y vivir.
Gracias Paola, compañera mía, por obsequiarme esta oportunidad para la esperanza en la vida. Y, a tí Luciana, hija, te deseo lo mejor que pueda darte la vida. Hoy llegas, estarás a nuestro lado, conocerás el mundo, y un día te irás. Hasta entonces, trataré de ser el humano que he soñado y sueño aún para este mundo.
Luciana, al igual que mamá, y, al igual que tu abuela, me das esta hermosa oportunidad de vivir.
Besos por siempre.
Papá.
Hoy 16 de diciembre, a las 8:42 de la mañana, ha nacido mi hija. Solo eso, debería bastar para estremecerme y sentirme por unos instantes, fuera del aquí y del ahora.
Antes, en otro tiempo, pensé y lo dije con insistencia, no concibo como se puede traer niños al mundo. A este mundo cada vez menos acogedor con los que recién llegan. Pero, en fin, la vida se las arregla para ponernos en la tecitura de amar, sentir, vibrar, quedar sin aliento, llorar, reir, pero, ante todo, vivir, y vivir.
Gracias Paola, compañera mía, por obsequiarme esta oportunidad para la esperanza en la vida. Y, a tí Luciana, hija, te deseo lo mejor que pueda darte la vida. Hoy llegas, estarás a nuestro lado, conocerás el mundo, y un día te irás. Hasta entonces, trataré de ser el humano que he soñado y sueño aún para este mundo.
Luciana, al igual que mamá, y, al igual que tu abuela, me das esta hermosa oportunidad de vivir.
Besos por siempre.
Papá.
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