26 de octubre de 2007

VARGAS LLOSA Y SU VISIÓN DEL MUNDO ARGUEDIANO

La obra de Arguedas ha significado siempre un gran interés por la crítica, tanto en el terreno literario como en el de las Ciencias Sociales. Muestra de ello son los innumerables estudios realizados en torno a la obra arguediana. Precisamente, uno de los que le ha dedicado especial atención ha sido el novelista Mario Vargas Llosa en distintos artículos, pero sobre todo en su libro La Utopía Arcaica de 1996.Mario Vargas Llosa aborda la obra de Arguedas en dos planos. De un lado, el plano estrictamente literario y de otro, el ideológico. En el terreno literario, es conocido en Vargas Llosa su vocación por la técnica y la arquitectura narrativa. Criterios todos que sin duda alguna domina eficientemente. Pero que elevados a la condición de canon o requisito excluyentes siempre generan polémicas. Así, por ejemplo, cuando afirma que Ciro Alegría escribe como en el siglo XIX. En esa misma línea Vargas Llosa en su ensayo “La Utopía Arcaica”, le restará virtudes literarias al libro de “los Zorros" cuando señala que: "El desesperado intento final de ser moderno que es "El zorro de arriba y el zorro de abajo", labor que, aunque fracasado como obra de ficción, es un experimento, un temerario esfuerzo del escritor para liberarse de toda inhibición". Si nos fuera permitido forzar una analogía, podríamos sentirnos inclinados a identificar en Vargas Llosa, en el terreno literario, la misma postura que Aníbal Quijano asumiera en el plano sociológico.Pero Vargas Llosa efectúa también una crítica de la visión arguediana del mundo andino y su relación con el mundo occidental. En éste tópico talvez el autor de “La Guerra del Fin del Mundo” exhala alguna de las tesis, de su antiguo maestro Raúl Porras, cuando intenta presentarnos a un Arguedas preocupado por mantener al hombre y al mundo indio, congelados en su pasado, ascépticos de toda contaminación del mundo industrializado de occidente. Porras Barrenechea señalaba en alguno de sus escritos que el indio peruano, mostraba como característica germinal un cierto “horror a la mutación y al cambio, un afán de perennidad y de perpetuación del pasado”.Aunque los estudios realizados por Ángel Rama invitan a ver en Arguedas un entusiasta de, por ejemplo, la transculturación, o de la labor de asimilación y recreación de la cultura occidental, es evidente que para Arguedas la ontología de su literatura resumaba o, por lo menos, debía hacerlo en dosis importantes, las palpitaciones más significativas del hombre del ande.Sin embargo, a efectos de considerar el lente con el cual Vargas Llosa ausculta la perspectiva arguediana, es importante recordar aquí lo que el Dr. Ricardo Gonzales Vigil encuentra en este asunto: "El principal problema es otro, sin embargo, se trata de la ideología del propio Vargas Llosa. Una ideología racionalista, empirista y pragmática. Que considera discursos especializados al arte y la literatura”.
Resulta significativo pues que Vargas Llosa adhiere una perspectiva definida en el carácter de su actividad creadora. Es innegable la destreza de su pluma y la acusiocidad con que organiza la información en la plasmación de sus ficciones. Rasgos que por lo demás son virtudes en el novelista.No obstante, es preciso reconocer que Vargas Llosa asume sin pudores un punto de vista radical en la defensa de un racionalismo beligerante en diversos ámbitos de la existencia. Como puede extraerse de su devoción por la obra de Kart Popper. Quizás ello explica, en parte, esa seguridad,ese tono a menudo sentencioso; propios de los ámbitos del neopositivismo. Lo cual, evidencia si no una ideología, por lo menos un matiz definido desde donde proyecta su perspectiva sobre Arguedas.En cualquier caso cabe la pregunta de si ¿no será que Vargas Llosa, en “La Utopía Arcaica”, aprovecha la ocasión para proyectar, por negación, su propio credo, su propia utopía?.

20 de octubre de 2007

Literatura de la Oportunidad

Anoche estuve escuchando el programa 'Vano Oficio' por TV Nacional que, como saben, es un programa dedicado a la literatura. El tema de esta semana fue la obra: "La Hora Azul" de Alonso Cueto. Un libro del 2004.
Como saben también, La Hora azul, es una trama sobre los rezagos de la violencia política en el Perú. Un tema que merece abordarse desde todos los puntos de vista, sin duda.
La cuestión es que el conductor, Iván Thays, no puede despojarse de esa vocación de cenáculo, Esa tendencia a levantar y endilgar virtudes a quienes son de su entorno, digamos, de su preferencia. Un hábito que, por cierto, es muy peruano. Es muy peruano aunque a estos muchachones de la cultura, no les guste. A ellos les gusta respirar el aire de las campiñas francesas, perderse por las calles de roma, o de cuando en vez, les gusta contarnos lo increíble que son los atardeceres en el Mediterráneo. pero, con todo, no dejan de ser los peruanazos que tanto quisieran dejar de ser.
Un hombre de literatura como es Thays, quien tendría que lucir una actitud abierta, por lo menos de curiosidad intelectual, pero sobre todo de honestidad, suele reducir el ámbito de la literatura nacional, a un grupo de escritores allegados a él. En realidad, fue este el punto central de la crítica de Miguel Gutiérrez, y no, una disyuntiva entre escritores costeños o andinos, en que luego derivó gracias a la confusión y los prejuicios.
Fue precisamente en este debate, donde alguien como Alonso Alegría sostuvo, no sin una dosis de insolencia, que la aparición de “La Hora Azul” indicaba que ya era tiempo que un escritor de peso le entrara al tema de la violencia política que sacudió al país.
pero, creemos que Iván Thays, tendría que ser algo más coherente con su función de difusor de la cultura peruana y darle tribuna a todo lo que signifique escritura y creación literaria. No tiene que recular en sus posiciones en el debate sobre los escritores de Lima y los de provincia. Simplemente le toca ponerse por encima de ello y dar cuenta de lo que se ha escrito en este país.
Para empezar, la Hora Azul, al margen de sus cualidades literarias, (yo aún no la he leído), no es la primera obra que aborda el tema, ni Alonso cueto, el primer escritor que lo encara.
Hay escritores que escribieron y contaron este periodo difícil, durante los años en que el Perú ardía como nunca en su historia.
Dante Castro, tiene varios cuentos muy conmovedores al respecto. Pero varios otros más. Oscar Colchado, Carlos Eduardo Zavaleta, el propio Mario vargas Llosa, escribió por esos años, Historia de Mayta. Uno de los que habló claro y fuerte, fue Miguel Gutiérrez. Para muchos, El más importante escritor peruano vivo residente en el Perú.
Es esta tendencia nuestra a los cenáculos, a los grupitos o grupetes, lo que se manifiesta en casi todo. Ni la gentita de la cultura se salva. Iván Thays le dedicará minutos al color de la tapa del libro, o a las pequeñas anécdotas de la edición del mismo, etc. Pero, al parecer no dirá nada de la pluma de Dante Castro, además, premio del "Casa de las Américas", el año 87 u 88. Vale decir, cuando las papas quemaban.
Ahora, después que la Comisión de la Verdad se vio en la necesidad de hablar sin disimulos, y que tanto interés generó, tenemos a nuestros muchachones, sintiéndose la voz de los que no tuvieron voz.
Tenemos a Alonso Cueto con la Hora Azul, últimamente a Santiago Roncagliolo con Abril Rojo o su último libro "La Cuarta Espada", etc. Obviamente nunca es tarde para explorar la condición humana. Pero, pienso que explorar la condición humana en la literatura, no debe responder a cálculos de mercado.
Quiero decir, lo siguiente. A ver, veamos.
Imagino al escritor de oficio, ese que cuando las cosas dolían, él escribía sobre lo dulce de la juerga, sobre la profundidad de las orgías, sobre las noches de Barranco o sobre "Miraflores Melody", etc.
Pero, hoy, cuando encarar los conflictos políticos vividos, puede ser de gran interés, como lo ha demostrado Javier Cercas en su obra "Soldados de Salamina", entonces nuestro escritor de oficio, orienta la antena y resuelve que ya es hora de dejarse de vainas, y tengo que hablar de esto que tanto me interesa.
¡Me interesa?, Bueno, este, digo, interesa que la gente quiera comprar y leer.
Así es. Imagino al escritor de oficio, levantando el auricular. Timbra el teléfono. Del otro lado levanta el editor y dice: "Diga?". Hola estimado X. Dime, que tema está sonando o puede sonar?. “Heeee, bueno, déjame ver el cuadro”. Mmm, creo que lo de la violencia. Hablar de Sendero, de los desaparecidos, un poco de romance, una pizca de trama detectivesca, agitamos bien, y listo.
Perfecto mi querido X. Voy a prender la cocina y sale caliente.
Pero, de acuerdo. Dicho esto, y disparado algunos balines de chocolate, de todos modos invito a buscar éstos libros. La lectura en cualquier caso es sumamente edificante.

La Guitarra de un Trovador

Cuando uno se refiere a los trovadores y, en especial, a los exponentes de la llamada "Nueva Trova", se tiene la idea general de un cantor con una gran sensibilidad poética. Un hombre que recorre los caminos del mundo y la vida, cantándole los sentimientos que aquellos le inspiran. Se suele asumir al trovador, portando una guitarra como una reminiscencia del trovador medieval con el laúd al hombro y recorriendo los caminos y las villas en busca de oídos que lo acojan.
Cuando se piensa en Silvio Rodríguez, probablemente uno de los mayores íconos de la trova latinoamericana, por lo general se tiende a destacar su estremecedora profundidad poética y la extraordinaria sensibilidad musical para construir sus melodías. Sin embargo, pocas veces se suele referir a su impresionante solvencia instrumental. La guitarra, como lo ha señalado alguna vez Andrés Segovia, es un instrumento cuya interpretación puede significar un esfuerzo no solo físico, sino íntegramente nervioso.
La inusual diversidad y calidad de los estilos desplegados por Silvio en su vasto catálogo de canciones interpretadas con guitarra, no solo hablan de un artista que domina el verso y la poética del sentido sino, un artista que alcanza la maestría en su mimesis con aquel instrumento noble.
Hay pasajes memorables como en Unicornio, la versión en vivo, (Argentina 1984), donde Silvio, inicia la canción con una sucesión de arpegios que dan la sensación de estar oyendo un piano transmutado en guitarra. Lo mismo en el tema: ‘en estos días’, la secuencia de tonadas, un juego de bajos y trinos, nos presenta la cadencia de un triste arpegio pianístico.
Otro rasgo que conmueve es la diversidad de ritmos que deslumbra a quienes, como nosotros, un intrincado arpegio de guitarra puede detenernos en medio de la calle para cogerlo en el aire y no dejarlo escapar más. En ‘Óleo de Mujer con Sombrero’, Silvio hace una demostración de su deleite por el country como posibilidad expresiva en castellano. La misma cadencia del country se puede encontrar en su canción ‘Mariana’ o ‘Dejarlo todo y largarse’. Naturalmente son odiosas las comparaciones, pero es notable el mayor dominio interpretativo de la guitarra que ostenta Silvio en el country respecto, por ejemplo, del propio Bob Dylan.
Otro aspecto de su virtuosidad con la guitarra, es la permanente alusión a la música clásica. Temas como ‘Río’, ‘El rey de las flores’ o ‘Eva’, donde inicia la canción con una tonada en Re, en el que alterna acordes y arpegios de extracción barroca. En el tema en vivo: ‘En mi calle’, (Concierto en Avellaneda, 1984), Silvio hace un preludio guitarrístico en tonada barroca. Algo de Bach o Téleman se percibe en sus melancólicas variaciones en re mayor que luego, desemboca en una especie de rock country melódico.
Así también, son memorables sus tonadas en ritmo de son cubano al cual le asigna un sello personal. Temas como ‘Preludio Girón’ o ‘Sueños de una Noche de Verano’ evidencian un feeling cubano a partir de unas cuerdas de guitarra. Sus acordes en los cuales intercala bajos con rasgueos acompasados ofrecen el cálido sabor a la música cubana. En el tema ‘La Gota de Rocío’, Silvio canta con la segunda voz de su hermana, acompañándose extraordinariamente con unos acordes en ritmo de son cubano. Un conjunto de acordes estructurados para dar la sensación de bajos intercalados con breves arpegios cuyos síncopes por sí solos podrían ser parte de una pieza en solo de guitarra.
Sin duda la riqueza interpretativa que ostenta Silvio en sus creaciones, constituye un territorio aún por explorarse dentro del universo que ya de por sí significa el genio creador de este cubano que se define a sí mismo como: "simplemente un trovador".

Globalización e Interculturalidad

En la actualidad, existe una tendencia, sobre todo desde los intelectuales canadienses, por teorizar y sublimar las diferencias culturales. Es una postura que de todas formas le proporciona una justificación teórica a ciertos sectores anti-globales. Una postura que niega o se resiste a los procesos universalizantes.
Sin embargo, creo que esa es la vía menos útil para contrarrestar los peores efectos de esta globalización.
Personalmente, creo que, en principio, los procesos universalizantes son irreversibles. No hay marcha atrás, no hay forma de evitarlos. En segundo lugar, no es necesariamente perjudicial que se den tales procesos de universalización. Es parte de la maduración que iba a llegar a enfrentar la humanidad. La de sentirse todos, parte de un mismo proceso unitario.
En tercer lugar, hay que reconocer que el proyecto moderno, el que se anuncia con el renacimiento, que luego se perfila con la ilustración, y se manifiesta con la declaración de los derechos en la revolución francesa, es el único que se planteó con toda claridad, la meta, el objetivo de darle un alcance universal, a sus máximas aspiraciones.
Lo que la globalización hace hoy día, es solo continuar como una inercia, lo que desde su origen, la modernidad tenía inscrita en su racionalidad.
Reconocerle eso al proyecto moderno no debería ser un problema. Además, todas las nociones y concepciones más avanzadas, son parte, son creaturas del proyecto moderno. Incluyendo, el marxismo, el anarquismo, todas las variantes de socialismo, etc. El liberalismo y su forma práctica, el capitalismo, son primos hermanos de los anteriores. Por eso algunos creemos que el socialismo no podía tener éxito, en ningún caso. Pues, todas sus disputas con el capitalismo han estado y están aún inscritas dentro del paradigma del proyecto moderno.
Pero yendo al tema de la interculturalidad, pareciera que la alternativa no es enfocarse en las potencialidades de lo local, tal como proponen algunos seguidores de los enfoques multiculturalistas. En realidad, lo local, siempre se auto genera de manera espontánea. La cuestión es cómo darle una naturaleza distinta a los procesos actuales de universalización, éstos que se están dando con la globalización.
Vale decir. Reconocer que el actual proceso de universalización, fenómeno éste que hace universalizable los modelos de vida, haya sido una virtud de la modernidad, no debe llevarnos a concluir que tal modelo, el de la modernidad, es la única posibilidad.
La cuestión, no es, entonces, resistirse a la globalización, en términos de matrices culturales propias. Sino, en modificarle la naturaleza que lleva por dentro, la actual globalización. Por tanto, el punto es como producir, como construir una identidad cultural distinta a la modernidad, que sea beneficiosamente universalizable.
Un filósofo el año 2000 decía, algo así como que, reconocer que muchas culturas simplemente no tienen ni deberían tener lugar en nuestro mañana, puede también implicar, que la propia modernidad, tampoco debería ya, tener lugar en dicho mañana. No debería tenerla, por el bien de la humanidad.
esa es la cuestión. El reto es una epopeya sin precedentes de creación de una nueva cultura, una nueva identidad, un distinto proyecto cultural, con un rasgo inédito, a saber: que sea concebido concientemente. Pues, a diferencia de todas las otras culturas, incluida la propia modernidad, que fueron procesos espontáneos y aleatorios, ésta vez requiere hacerse y diseñarse concientemente.
Y, concientemente significa a sabiendas de que si no se hiciera bien, si alguien quisiera pasarse de vivo, por decirlo de algún modo, lo primero que estaría en juego, es la propia viabilidad de la especie humana. Pero, además, concientemente, significa también, que una lógica intrínseca tendría que ser la inclusividad. Es decir, que la concepción de un nuevo proyecto cultural, que valga la pena universalizar, debe requerir la contribución de cualquier modelo de vida particular, a la manera de como funciona la naturaleza.
Consideramos que hay otras razones más por las cuales tendría que concebirse la inclusividad como rasgo indispensable. Razones de carácter tecnológicos; pero eso será motivo de otro post.

29 de marzo de 2007

LA SINGULARIDAD TECNOLÓGICA

El largo proceso que ha seguido el universo, el curso de su evolución, ha tenido, sin lugar a dudas, verdaderos hitos que a posteriori determinaron una transformación radical en su propio proceso de desarrollo. Podríamos mencionar a manera de ejemplos, el impulso crítico que dio lugar a la constitución de los grandes cuerpos celestes, los astros y planetas que ahora conocemos. Podríamos también pensar en la aparición de la vida y, específicamente, de la vida orgánica que conocemos. Probablemente, en el momento que surgieron las primeras moléculas autorreplicadoras, alguna forma de organismo incipiente, tuvo lugar el primer caso de singularidad. Fue el paso de procesos de materia inerte a procesos de materia orgánica.

El otro caso de singularidad tuvo que haber sido, con toda seguridad, la aparición de la conciencia humana. El momento en que uno de esos organismos superiores, la especie homo, esbozó los primeros rasgos de conciencia respecto de su entorno y de sí mismo.

A inicios del denominado tercer milenio, y luego de más de un siglo de ímpetus tecnológicos, la noción de un tercer hito en la historia del mundo, por lo menos del mundo que conocemos, se cierne sutil pero inquietantemente entre expertos de la tecnología. Entre entusiastas y catastrofistas de la tecnología.

Vernor Vinge, matemático y escritor de ciencia ficción ha formulado una de las hipótesis más inquietantes acerca de el curso que el mundo contemporáneo podría haber adoptado aún sin ser conciente de sus consecuencias.

Según Vinge, de acuerdo con la llamada "Ley de Moore", que fija los patrones de crecimiento exponencial en el desarrollo de la tecnología, con una razón de incremento de dos años, hacia el 2020 podría darse la paridad entre el hardware y el cerebro humano en términos de funcionalidad y capacidad. Se trata simplemente de tomar en cuenta el carácter del crecimiento no solo de los micro o, ahora llamados, nanocircuitos, sino de los modelos en que actualmente se articulan los factores de procesamiento de información. El concepto del Google es uno de ellos donde la capacidad no se basa solo en la tecnología que usa sino en el modo de utilizar sus recursos.

Pero lo más interesante es aquello que Vernor Vinge sugiere que podría haber después de ese momento. Es a ello a lo que ha denominado la "Singularidad Tecnológica". Vale decir, el momento en que nuestra realidad, nuestra historia, dará lugar al nacimiento de un modo de inteligencia absolutamente nueva y radicalmente distinta.

Lo realmente inquietante de esta teoría es que a diferencia de los mejores sueños de los futuristas del siglo XX, no se trata de una inteligencia, digamos, compañera de la inteligencia humana. Sino, que de acuerdo con el proceso evolutivo, sería una inteligencia superior destinada a crear entornos y visiones del mundo distinta a la que ahora es compatible con la vida humana.

Y, es que de acuerdo con la naturaleza del desarrollo compulsivo en el cual han ingresado las investigaciones en tecnología, La llamada "singularidad" ofrecerá las condiciones fértiles donde la tecnología tendría la autonomía para crear inteligencia superior a la humana. Puesto, que la nueva inteligencia, si cabe el término, estaría en mejores condiciones para desarrollar su propia naturaleza. Vale decir, la tecnología misma.

Evidentemente, una perspectiva de esta magnitud abre un sin número de dilemas éticos, filosóficos y, tal como el propio Vinge lo insinúa al final de su ponencia, problemas vinculados con nuestras concepciones sobre la trascendencia. Vinge señala: "la aproximación de una singularidad esencial en la historia de la raza humana más allá de la cual la vida humana, tal como la conocemos, no tiene continuidad".

Adicionalmente, algo que llama la atención de la teoría de Vinge es que en ella hay menos entusiasmo por los desarrollos en inteligencia artificial que por otros fenómenos menos concientes y más vinculados a una lógica evolutiva. Efectivamente, Vinge reconoce en el desarrollo de la red global, el Internet, algunos fenómenos que siendo aleatorios, comportan una tendencia a lo que él llama "inteligencia amplificada". Refiere, de acuerdo con expertos en procesos evolutivos, como es que el mutualismo ha sido una fuerza impulsora de la evolución y, que por lo tanto, análogamente, los rasgos que se han impuesto en la lógica de redes podría estar contribuyendo más eficientemente en el forjamiento de la "singularidad tecnológica" que, por ejemplo, la propia teoría de la inteligencia artificial.

En cualquier caso, según Vinge, aún cuando pudiéramos diseñar la llegada de la "singularidad", es decir, si se pudiera apostar por eso que llama un "nacimiento suave" de la singularidad, parece ser irreversible el proceso que tiende hacia su realización.

Algo de esto fue previsto por el Dr. Abugáttas cuando subrayaba la demanda actual por forjar un nuevo sentido a la existencia humana. Una necesidad de trascendencia racional y conciente. Desprovista de los embrujos y visiones arcaicos que antes pusieron al ser humano como un subproducto de voluntades extrafísicas y caprichosas. Una trascendencia basada en las condiciones actuales del ser humano.

15 de diciembre de 2006

UNOS DÍAS EN TRUJILLO

Recientemente tuve la oportunidad de estar unos días por la ciudad de Trujillo y confieso que me resultó gratamente interesante, tener la posibilidad de contrastar ciertos matices de la vida cotidiana en Lima con las de esta bella ciudad.

En realidad solo fueron dos días. Y, debido a las actividades que debía realizar, me fue imposible disfrutar de todos sus atractivos. Sin embargo, precisamente, dentro de esta rutina frenética pude vivenciar cosas que quisiera compartir en esta pequeña crónica.

La urgencia de estar en Trujillo aquel fin de semana, me obligó a viajar por avión y de noche. De modo que todo empezó cuando me encontré sentado en uno de los asientos del pasillo en uno de los vuelos de Lan Perú. De pronto escuché un tumulto de gente evidentemente extranjera.

Deduje por la voz, que la mayoría era gente adulta en plan de vacaciones o en algún tour de aventura, porque, para venir al Perú, hay que tener un cierto espíritu de aventura.

Ese sábado para mí había sido super ajetreado. No había tenido ocasión de almorzar. Por lo cual, a eso de las ocho y treinta de la noche, el hambre empezaba a producir sus primeros estragos en mí. Yo estaba tratando de ordenar el plan de actividades previsto para esos días y de pronto, percibo que alguien deseaba entrar a uno de los dos asientos hacia la ventana. Yo dudé un instante si ponerme de pié o preguntarle si es que deseaba algo. Solo atiné a encoger las piernas y cederle el paso diciéndole: “Go a head”, en mi inglés a media caña. Felizmente entendió y me dijo algo así como gracias muy amable en un inglés que identifiqué como el típico americano. Se trataba de una veintena de turistas norteamericanos reunidos en grupos , muy entusiastas que se dirigían a Trujillo; probablemente a conocer las ruinas de Chan Chan o las playas de Huanchaco.
Cuando llegamos, bajé en medio de este grupo de turistas, por supuesto, yo, con más hambre que entusiasmo.

José Zevallos, un colaborador de CIDESI, debía esperarme en el aeropuerto. Él es de Trujillo, conoce la ciudad y había viajado el día anterior. Pero una descoordinación con el uso de los códigos de llamada local y nacional me impidió avisarle a tiempo que ya estaba partiendo. De manera tal, que a mi llegada no estaba en el aeropuerto de Huanchaco. Yo tuve que aplicar el plan B. Es algo que suelo prever en algunas de mis actividades poco rutinarias. Así es que decidí llamar a mi amigo Heber García. Un buen amigo, ciego como yo.

Una señorita de Lan me guió desde el avión hasta la zona de los taxis. Quería asegurarse que me fuera muy bien atendido. Conversó con el taxista y esperó hasta que hubiera definido a donde iba a dirigirme. Llamé a Heber desde el celular del taxista y parece que, dado que era sábado y, además, por la noche, no lo iba a encontrar. La señorita me informaba de varias opciones de hospedaje en la ciudad mientras esperábamos las coordinaciones del taxista. “Yo no tendría inconvenientes de ir donde tu me lleves”, le dije mentalmente a la guapa counter de Lan, que según recuerdo se llamaba Patricia.

Por fin, decidí ir al hotel Colonial. Heber, seguramente, estaría disfrutando de una fiebre de sábado por la noche y yo no iba a estropearle la jornada. Así es que enrumbamos al hotel, en el centro de la ciudad. A medio camino entre el aeropuerto y el hotel, entra una llamada a mi celular. José me dice: “Lucio, ¿donde estás?, espéranos que estoy yendo para el aeropuerto”. Le dije que ya andaba en camino y quedamos en que me esperaba en el centro mismo de la ciudad. Según me percaté, esa noche algunos candidatos estaban desarrollando sus últimos mítines de campaña en la plaza de Trujillo, previos a los comicios municipales del domingo siguiente.

Nos reunimos con José y una amiga suya. Me instalé en el hotel y fuimos a comer y celebrar mi llegada a la, no estoy seguro si, segunda o tercera ciudad del Perú. Probé la “Pilsen Trujillo”. La encontré buena. Por lo menos mejor que algunas que las que se toman en Lima. Cuando volví al hotel, me avisaron que un amigo mío había venido a buscarme. Supe que Heber, había abandonado su “fiebre de sábado por la noche”, para venir a recibirme. Debo decir, que la verdad es que Heber inmediatamente supo que estaba en Trujillo se ofreció de anfitrión y trató de coordinar con el taxista para que me dirigiera a alguno de los hospedajes económicos y de calidad. Pero como yo soy algo impaciente, decidí ir al primer hotel que se ofreciera cercano a los puntos de mis actividades. Además, como la llamada que le hice había sido realizada desde el celular del taxista, él, Heber, no había sabido como ubicarme.

Al día siguiente, luego de desayunar recibí la llamada de Heber y me dijo que estaba en camino. Lo esperé para ir juntos con José al instituto Leonardo Da Vinci, donde, por gestión del Inictel y con apoyo del congresista Urtecho, se viene realizando un curso de computación para personas con discapacidad. Desarrollamos algunas entrevistas y coordinaciones con los responsables del curso. Ya luego de todas las actividades, al medio día, nos fuimos a almorzar. Heber sugirió algunos lugares interesantes. Como era domingo, fuimos a comer unos cebiches en un restaurant que no recuerdo el nombre.

Tuve ocasión de conocer a un par de trujillanos, amigos de Heber, muy amables y ocurrentes. Se trata de unos comerciantes de calzado que frecuentemente viajan al Ecuador. Tuve la oportunidad de ir enterándome de la dinámica económica que se está perfilando en el norte del país. Personalmente no estaba al tanto de que en varias ciudades del norte peruano, pero en especial Trujillo, además del boom agroesportador, se ha ido desarrollando una sólida industria del cuero y el calzado.

Pero además, ahí con los amigos de Heber, uno de los cuáles es compadre suyo, conocí de la gran amabilidad y bonomía de la gente de Trujillo. Yo había oído de esto. De hecho, en general se sabe que la gente de las provincias suelen ser más amables que los de las capitales. Pero creo que en este caso, la bondad es marcadamente notoria.
Heber me había pedido que después de almorzar lo acompañara al Hospital Regional a visitar a un primo suyo que recientemente había sufrido un terrible accidente de moto donde había perdido las dos piernas. Se trataba de un joven de 21 años, proveniente de las zonas andinas de La Libertad. Llegamos al hospital y encontramos a varios familiares de Heber, visitando al joven. Vilcar, que así se llama, estaba notoriamente afectado. Tuve oportunidad de conversar unos minutos con él. Tratamos de compartir algunas experiencias personales para transmitirle ánimos. No sé si lo logramos, pero era evidente, que Heber le cambia el ánimo a cualquiera. Por lo menos el resto de los familiares estaban tan contentos de que este primo ciego, acompañado de un amigo también ciego, se hubieran dado el tiempo de venir a saber como estaba el joven Vilcar.

Ya por la noche estuvimos en casa del compadre de Heber y ahí, tuvo lugar otra de las cosas interesantes que me pasaron. Estábamos brindando con algunas bebidas espirituosas con Heber. Su compadre acababa de partir al norte. Y en eso, entra una llamada a la casa y la señora, comadre de Heber, luego de contestar, le pide a Heber: “compadre, por favor, acaban de robar la motocicleta del taller y David está en la comisaría, ¿podría usted llevarle la tarjeta de propiedad?”. Según pude notar, Heber es conocido y reconocido por su extroversión y generosidad. Heber dijo; “Claro, comadre, faltaba más. En qué comisaría se encuentra”.

Nos dirigimos a la comisaría. Cuando llegamos a preguntar, al parecer, nadie sabía de qué motocicleta o robo se trataba. Estábamos en plena indagación cuando llegó una unidad con varios efectivos que llevaban a un detenido. Se nos acercó un joven en sandalias y short a saludar a Heber. Este me presentó. Nos comentó que habían intentado robar la motocicleta pero que él mismo lo impidió. Había logrado no solo evitar el robo, sino que había reducido al tipo y además, había podido pedir apoyo para que acuda la policía. Mientras permanecimos unos minutos, desde donde nos encontrábamos, pudimos escuchar cómo obligaban al maleante a confesar su identidad. Al parecer ya tenía antecedentes. Se oían algunos insultos y amenazas. Recordé que la policía puede ser muy dura en cualquier parte.

Cuando nos retirábamos, Heber me comentó que este joven, David, era el jefe del taller de su compadre. David era conocido por su temperamento. Solo tiene 23 años, pero que es una especie de fiera silenciosa. Solo lo habían conocido descontrolándose en algunas jornadas de fútbol, pero que para haber agarrado a un delincuente con antecedentes, y, además, estando solo en sandalias, tenía que ser, como dijo Heber: “un bravo”.

Después de esta breve experiencia nos fuimos a comer. Una de las cosas que me llamaron la atención fue el costo bastante económico de la vida en Trujillo. A cada lugar que fuimos lo hicimos en taxi. Cada carrera nos salía de dos a tres soles. En una ocasión tuve la oportunidad de subir a una combi y noté que conocían a Heber.

Algo que también me llamó la atención, es que a diferencia de Lima, en Trujillo los cobradores de las unidades de transporte no llaman a grito pelado. No se percibe ese ambiente ruidoso de las esquinas y paraderos de Lima, donde uno puede permanecer varios minutos en una misma esquina, mientras el cobrador trata de llenar la combi. En este aspecto, Trujillo me hizo recordar a otras ciudades donde he estado, en las cuales el tráfico aún no ha caído en la barbarie limeña. De hecho, me sorprendió gratamente saber que en esta ciudad, los taxis han sido organizados por colores distintivos de manera que resulta más fácil su ubicación y control en caso de robos.

Al día siguiente, lunes 13, tenía previsto visitar el Colegio Especial “Tulio Herrera León”. El principal centro de educación y rehabilitación para personas con discapacidad visual en la ciudad de Trujillo. Debido a que José debía volver a Lima el domingo para cumplir con sus actividades normales de trabajo. Me ví forzado a contar con alguien para que nos facilite el traslado a los puntos de visita de ese lunes. Felizmente, Heber contactó a un amigo y colaborador suyo para servirnos como guía en la ciudad. Denis, un muchacho super buena honda, nos ayudó con la mayor voluntad en esa jornada de lunes.
En realidad yo pretendía hacer una visita muy rápida y discreta al laboratorio de cómputo del colegio Tulio Herrera. Pero la hospitalidad de la profesora Alicia Milagros y de la madre directora del colegio, nos permitió hacer un recorrido por todos los salones del centro.

Justo cuando llegamos, la directora y la profesora Milagros, salían a una diligencia. De modo que la señorita Rosmery fue encargada de guiar nuestro recorrido. Era la segunda vez que hacía una visita a un centro de educación especial. La primera fue en Lima por intermedio de la Unidad de Educación Especial del Ministerio de Educación. Pero esta era la primera vez que hacía una visita guiada a un centro para personas ciegas. Primero hubo una formación de alumnos en el patio, donde participamos de la presentación de los candidatos a la alcaldía del colegio. Un par de mítines algo multitudinarios y, uno de ellos, medio reguetonero pero muy simpático.

Después fuimos ingresando a cada salón. Saludamos a los alumnos que los habían desde pequeñitos de tres o cuatro años hasta jóvenes que ya están desarrollando estudios superiores.

Luego de esta visita breve, tenía previsto conversar con un contacto en el diario La Industria de Trujillo. Aquí también, en la sede del diario La Industria, percibí esa amabilidad y trato cálido de la gente trujillana. Pepe Hidalgo, jefe de la sección cultural de La Industria, nos proporcionó la información y datos que le solicité. Acordamos gestionar algunas iniciativas y movidas culturales apenas retomemos el contacto. Luego de ello, pude percibir otra diferencia extraordinariamente interesante respecto de Lima. En Trujillo, al igual que en algunas ciudades de países algo más concientizadas en el cuidado del medio ambiente, se ha dispuesto que de acuerdo con un cronograma establecido, hayan domingos en los cuales se cierran ciertas vías y calles al tráfico automotor y solo se permite el flujo de peatones. Esto permite no solo reducir la emisión de gases tóxicos, sino que además permite descongestionar la ciudad y darle un clima más agradable.

Después de la jornada de la mañana, nos fuimos a almorzar a una cebichería casi en las afueras de la ciudad. Nuevamente tuve ocasión de disfrutar el temperamento trujillano entre unos exquisitos cebiches y un par de negras interesantes. Un par de cervezas negras, por supuesto.

Por la tarde, debía asistir a la clausura del curso de computación desarrollado en el laboratorio de cómputo del colegio Tulio Herrera. Asistimos con Heber y Denis. Pude conocer a todos los participantes del curso a quienes, hasta ese momento, solo conocía por nombres. La jornada estuvo muy agradable, nos invitaron bocaditos, comentaron los incidentes durante el curso, creo que fue Carlitos quién me obsequió un CD con música hecha por él, luego Heber rompió una bandeja de cristal y la cosa se puso divertida.

Al final de la jornada a alguien se le ocurrió la buena idea de ir a comer algo para compartir unos momentos amigables. Fuimos a un Rocky’s en plena Avenida Larco de esta ciudad. No sabía que en Trujillo también se encuentran esta cadena de pollerías. De hecho, el lugar me pareció hasta más acogedor que los de Lima. Al entrar hay dos fuentes de agua a cada lado de la vereda de ingreso. Tuve el gusto de compartir con Charito Boy, presidenta de la Asociación de Ciegos Luis Braille, con Milagros y Rosmery, instructoras de cómputo en el colegio, con Abel y otros chicos. Velada muy simpática donde en un momento inesperado, Heber, tras darle un vehemente mordisco a la pierna de su pollo, se olvidó de mi nombre y me llamó Dionisio, provocando la risa general. Supongo que en alusión al Dios griego, yo espero que sí.

Esa misma noche partía de regreso a Lima por vía terrestre, luego de conocer una pequeña parte de esta ciudad llamada: “Ciudad de la Eterna Primavera”. La verdad es que yo he quedado con el compromiso y las ganas de volver apenas se den las condiciones, que espero sea pronto. Entretanto, por ahora, estoy procurando aprehender el potencial que ofrecen las diferencias de temperamento y de hábitos culturales entre unas ciudades y otras, entre unas realidades y otras para descubrir como la diferencia puede traducirse en el factor oxigenante de nuestras rutinas personales.
Hasta la próxima oportunidad, Trujillo.

11 de diciembre de 2006

LAS CUENTAS EN AZUL Y LA TENTACIÓN DEL DELITO

Recientemente ha surgido, en nuestro país, una nueva angustia social debido al incremento de los asaltos y secuestros con características mercenarias. Algunos medios periodísticos proporcionan datos estadísticos, modalidades de asalto o puntos de mayor incidencia de secuestros. Sin embargo, la cuestión no es solo, saber como están las cosas en materia de seguridad ciudadana, sino, porqué tenemos ahora este fenómeno. Luego de más de una década de violencia política y otra de dictadura, ¿no se suponía que este país necesitaba paz y rechazaba la violencia?. ¿No era, acaso, cierto que ya habíamos superado lo peor en términos de violencia?.

Creo que es razonable preguntarse qué nos ha traído ahora, este nuevo fenómeno. Desde una perspectiva de simple ciudadano podríamos hallar una causa fundamental. La presión que el modelo económico ejerce sobre la población y, sobre todo, en los sectores más vulnerables, puede desencadenar malestares incontrolables.

Si pensamos en cómo es que grandes flujos de dinero discurren en determinados círculos financieros, beneficiando a sectores privilegiados y a ciertas capas muy circunscritas, mientras que la mayoría de la población anda ajustada y, en muchos casos, al borde de la desesperación. Es decir, si pensamos en cómo es que tanto dinero circula grosera y desafiante en medio de la pobreza y la angustia económica, entonces no debe sorprendernos que la tentación del delito y el crimen empiece a ganar terreno en la sociedad.
Si vemos a tantos jóvenes en los límites de la frustración. Si pensamos, por ejemplo, en los policías o, talvez, en los vigilantes que trabajan de seis a seis o de ocho a ocho, con sueldos francamente inmorales, no será difícil imaginar dónde pueden estar las condiciones que alimentan los niveles de criminalidad que ahora empezamos a percibir.

Una sociedad que juega con el futuro de sus generaciones más jóvenes no puede esperar seguridades ni tranquilidad. Una sociedad con un modelo económico que, literalmente, le importa un bledo como viven o sobreviven sus ciudadanos, definitivamente está jugando con fuego.

El señor Toledo y su premier Kuchinsky no se cansan de repetir la monserga aquella de que han dejado las cuentas del país en azul. Pero, si dejar las cuentas en azul supone condenar a grandes sectores a vivir ajustadamente y en la angustia permanente de no poder cubrir la educación y la salud de sus hijos o, peor aún, de no poder alimentarlos, entonces probablemente habrán dejado las cuentas en azul, pero con manchas de sangre. Porque está claro que un modelo que privilegia el éxito económico de pequeños grupos dejando al abandono a las mayorías, de todas maneras condenará a la sociedad al terrible malestar humano que al final, degenerará o, en revueltas sociales o, en el incremento de los niveles de criminalidad.

Resulta, pues, de un cinismo indefendible sostener que la única manera de desarrollar al país es "atrayendo inversiones", mientras se le restringe posibilidades al productor interno. Porque, la situación actual , (situación perfectamente atribuibles a mentalidades como las de Kuchinsky, que además la defienden con orgullo, es la mejor forma de ahuyentar las inversiones. Solo pensemos en el escándalo que debe haberse producido entre los inversionistas extranjeros el reciente secuestro del empresario español, de la Coruña, a quien le han extraído por rescate cerca de cien mil dólares. (Las versiones periodísticas refieren que cuando lo hallaron, luego de su liberación, en un basural, al querer ayudarlo algunos transeúntes, el empresario herido en las piernas y atado por completo , se negó y dijo: “déjenme aquí, ya no me hagan más daño”).

El problema, parece no ser, solo, una cuestión de seguridad ciudadana, sino de factores que posibilitan el crimen. Hay que recordar que la relación siempre ha sido directamente proporcional entre seguridad y crimen. Cuanto más se enfatizan los procedimientos de seguridad, tanto más se sofistican los procedimientos criminales.

Pareciera que la realidad, la propia vida nos obligará a hacer más racionales los modelos de desarrollo y los esquemas económicos. Si no queremos vivir a la defensiva, (como está empezándose a recomendar en los medios, con técnicas de cuasi espionaje o semiclandestinidad hasta para ir de compras), si es que no queremos una nueva generación que crezca en la paranoia, entonces estamos obligados a promover, gestionar y exigir modelos de desarrollo más coherentes y saludables. Forjar o, por lo menos , exigir desde la propia ciudadanía, un proyecto social y económico más racional y decente se imponen casi como una cuestión de emergencia. Pero esa es una responsabilidad nuestra. No de candidatos o caudillos sino de quienes vivimos y sufrimos este país. En las circunstancias actuales, talvez, solo cabe generar conciencia y compromisos con las cosas que nos afectan a todos. Hay cuestiones muy puntuales ante los que no caben ni ideologías ni posiciones doctrinarias. Cuando estamos ante una catástrofe o una amenaza colectiva, (y esto parece serlo), no hay lugar a discrepancias o matices. Solo cabe prevenir o remediar el daño. Y, consideramos que lo que cabe hoy es adquirir una gran capacidad de exigencia ante los funcionarios públicos. Probablemente se haga necesario un proceso de emponderamiento ciudadano tal, que las condiciones sociales marchen en concordancia con las cuentas en azul. Habrá, pues, que recordar, que no hay alternativa. O adecentamos nuestros modelos de distribución de riqueza o abrimos las puertas a nuevas formas de violencia. Depende de nosotros. Es una elección que la haremos por acción o por omisión. Pero igual la haremos.

Junio de 2006

LA ERGONOMÍA EN LA REPRESENTACIÓN DE LA INFORMACIÓN*

A partir del surgimiento del lenguaje articulado en los albores de la civilización humana, el hombre se planteó la necesidad de representar, registrar y transmitir los conocimientos adquiridos por cada generación mediante el uso de símbolos que buscaban representar el instrumento que ya le era posible referenciar: el discurso. El discurso oral fue instrumentalizado en el discurso escrito. En su forma más elemental: el texto.

Posteriormente con la llegada de la imprenta el texto escrito cobra una preeminencia cuyo reino se prolongará por más de cinco siglos, hasta la aparición de las formas electrónicas de representación de información. El hombre contemporáneo, en momentos en que ya le es posible disponer de nuevas herramientas para representar la información, especialmente cuando las denominadas NTI salen de los claustros militares y científicos, se enfrenta con una reformulación de paradigmas, que aún está en proceso de definirse.

El asunto de la representación del conocimiento en la actualidad comporta una serie de nuevas cuestiones y desafíos. No es ya, únicamente, una cuestión lingüística como quería Saussure o un asunto de Análisis del Discurso como estiman algunos teóricos de la comunicación. En los últimos tiempos se ha planteado con creciente fuerza el tema del diseño de los entornos a partir de las teorías de la disciplina de la ergonómica.

Después de las intuiciones de Vittgenstein sobre la indisolubilidad del pensamiento del lenguaje, nuevamente podría abrirse esta cuestión a la posibilidad de independizar el conocimiento humano de las formas y los medios de representación como un modo de concebir el conocimiento en su forma más abierta y por tanto accesible para cualquier forma de interacción e internalización.

La ergonomía en la representación de los conocimientos, supone la concepción del principio de “diseño universal en la información y en el conocimiento. La presente ponencia busca exponer sumariamente algunos elementos de análisis para considerar la representación del conocimiento, a partir de la aplicación de tecnología, en condiciones que asegure su accesibilidad en el sentido más amplio del término.



*Extracto de la Ponencia presentada el 11 de noviembre de 2006 en la PUCP.

VOTO DE SANCIÓN

Las elecciones presidenciales de este 2006 nos obligan, aparentemente, a participar de un proceso llamado democrático. La mayoría de gente se ve en la obligación de enterarse mejor acerca de las opciones electorales para no equivocarse una vez más, mientras los mas serios proponen ser mas responsables y fijarse en programas y no en caras.

Frente al rechazo generalizado que existe ante la política y, sobre todo ante los políticos, quisiéramos proponer una opción que va de acuerdo con nuestra condición de ciudadanos. Cabe notar aquí, que si nos fijamos bien, tanto los políticos, como los medios y hasta las encuestadoras, nos miran y nos ven como "VOTANTES" no como ciudadanos. En realidad, uno siente que no es ciudadano, ni siquiera persona, sino somos un voto. Eso, un voto. Pero, el problema no es que el sistema de la política nos vea así, sino que nosotros dejemos que sea así. Es decir, que sintamos que ya que tocan elecciones este año, entonces tengo que votar de todas maneras por alguien, o sea, que entre lo peor, tenemos que elegir el menos malo.

Nosotros proponemos, ya que no tenemos mas alternativa que asistir a votar en abril, que le apliquemos una sanción ejemplar a la clase política y, de pasada, a los que viven de ella como las encuestadoras, los asesores las consultoras, etc. La sanción consistiría en propinarles una derrota histórica a los políticos emitiendo el voto nulo. Sí, el voto nulo. Vale decir, la idea es que ninguno de los candidatos presidenciales ni congresales termine elegido en las elecciones de abril para forzar unas nuevas elecciones a fines de año, pero con reglas distintas, claramente distintas. Reglas convenientes para nosotros los ciudadanos que somos quienes finalmente ponemos a estos funcionarios en sus cargos. Después elegiremos a quien haya que elegir.

Esta iniciativa está concebida desde nuestra condición de ciudadanos y lo que ahora se requiere más que nunca, es no tanto, elegir bien, informarse mejor o revisar los programas de gobierno, sino ante todo, reivindicar nuestra posición de ciudadanos.
Ahora bien, por supuesto, cabe la pregunta: ¿Y qué ganamos con eso?. Yo diría, talvez por ahora no mucho de manera visible. Pero, comenzar a vernos como ciudadanos, es decir, como miembros de la sociedad con derechos y responsabilidades, nos permitirá tener mas ingerencia en nuestro futuro. Sin embargo, para terminar, quisiera proponer también, la siguiente reflexión. Pensar que estas iniciativas no tienen sentido porque ¡qué podemos hacer unos pocos frente a la mayoría que de todos modos irá a votar por alguien!, o pensar que "bueno, pero no hay que ser pesimistas, el candidato X me parece bien intencionado", encierran un problema grave. El problema es que aún creemos que nuestra función como ciudadanos es votar, aplaudir, frustrarnos y luego, quejarnos cinco años. Todavía pensamos que la mecánica social funciona mediante líderes o mejor dicho, "buenos caudillos", a quienes hay que elegir para que sean ellos los que nos resuelvan los problemas y, si es posible, nos resuelvan la vida. esa creencia y su correspondiente actitud es el mayor lastre que nos tiene como estamos. Somos gente sin la capacidad de sentirnos reales ciudadanos y sin el valor para reivindicarlo.

Entonces, si sucediera que aún no estamos dispuestos a asumir una madurez social y asumirnos como lo que deberíamos ser, CIUDADANOS completos, solo nos quedará resignarnos. Si así fuera, yo propongo tener claro lo siguiente:

Dado que por nuestra inercia alguien saldrá elegido, (muchos se entusiasmaron con Humala, por ejemplo), habrá que estar claros que no tendremos razones para ningún cambio. Las sociedades no cambian por sus "buenos caudillos", sino por la madurez de sus ciudadanos. Hay que saber que le estaremos entregando carta libre al nuevo funcionario de palacio y si la frustración sobreviene, entonces no habrá que quejarse. Estamos pues, ante dos opciones. O asumimos una actitud seria y valiente al sancionarlos o dejamos, una vez mas, que la política se imponga y nos mantenga cinco años más en la frustración. Lo interesante es que todo esto depende de nosotros, solo de nosotros.
¡No nos agrada la conducta de los congresistas?, ¿Nos indigna el descaro de ciertos políticos?, ¿Nos preocupa el futuro de nuestro país?. Bueno, hay que decidirse y atrevernos a participar real y efectivamente en política. Y si no nos agrada la política, igual, abramos espacio para una gestión más decente y coherente de nuestro futuro.
Piénsenlo .... el voto nulo. Es democrático porque forma parte de nuestros derechos, en cierto modo, es responsable y, si pensamos en ciertos casos, hasta resulta higiénico.

VOTO NULO, VOTO DE SANSIÓN.



Marzo de 2006

PARA LUCÍA

Una mirada que imagino triste se posó en medio de mi soledad. No esperaba esta vorágine de sentimientos, pues ya casi me sentía acerado por el desamor.

Pero ella. Esta niña con penas de mujer, se metió sin querer en mi universo silente.
Algo me duele de ella, algo se diluye en mis manos, algo que al mismo tiempo no se desprende de mí.

Tengo una imagen de ella, una imagen que es solo mía. Tengo, también, la voz de ella que se quedó atrapada en un tranquilo almuerzo de medio día.

Hay días en que la ausencia de alguien se ensaña tanto con uno que no es posible siquiera disimular. Su ausencia se adueña de este instante que se hace eterno e implacable.
Lucía ya no está. Ella ya se fue y algo no volverá a ser lo mismo.
Ella me miró con esa mirada entre triste y serena. Ella percibió algo de mi universo. Supo que toda ella dormía, sin saberlo, entre mis sueños y mis días.

Solo sonrió con ternura, trató de ser amable y calló. Calló con un silencio dulce y delicado.
Acaso es suficiente decirle "Lucía, te quiero", ""me importas sin poder explicarme porqué".
Creo que no vasta. Siento que se necesita más que el cielo, la noche y las flores para decirle que me importa, que no he podido dejar de escuchar su voz y el sonido de su caminar. No, no es suficiente. Hay algún enigma vital que se esconde detrás de esa ternura que me es inhaprensible y que, sin embargo, necesito conocer y tener.

Ahora está lejos, tan lejos que siento un frío intenso. No sé si volverá. No sé si al oírla nuevamente, volverá con ella la primavera y ese leve calor que devuelve la vida de a pocos.
Lo que sé es que ahora, en este instante, la tengo aquí, en estas palabras que escribo, en esta pena que siento y en esta espera tan larga.

Una espera de alguien como ella. Alguien que pueda llegar con algo que por lo menos se parezca al amor. Pero que no tarde. Que no tarde más.

Mayo de 2006