21 de febrero de 2008

¿Mario el telúrico?

En, http://despertar.fullblog.com.ar/post/los_ojos_del_bosque_71197374832 Mario Vargas Llosa nos obsequia una gran semblanza sobre la magia de los bosques de Oma, en el País Vasco. Vargas Llosa, con la calidad que lo caracteriza, describe y esboza las palpitaciones que subyace en la pasión del artista bilbaíno Agustín Ibarrola por el entorno que circunda su lugar de origen. El escritor nos dice: "vivir de cerca, como un indefenso primitivo, la impresión del aguacero, los truenos y los rayos...". Luego, asevera con gran maestría: "... a través de una delicada y amorosa aproximación, valiéndose de unos pinceles y colores que acarician y convocan en vez de añadir, sacar a la superficie de aquellos troncos y cortezas lo que de un modo difícil de racionalizar, pero no de sentir, estaba ya implícito en ellos, una escondida espiritualidad, una esencia".
Sin ser malpensados, podríamos decir que de improviso, a nuestro mayor novelista le vino, le nació un telurismo inesperado y sorpresivo. En realidad, nada de aquel gran artículo puede resultarnos equívoco o cuestionable. Definitivamente no. La cuestión, sí, es que nuestro novelista, el gran Mario, por menos de eso, a menudo ha descalificado y menospreciado a artistas y escritores de otras latitudes, entre ellas y especialmente, del Perú.
Con el verbo en ristre y la pluma engrasada, Vargas Llosa en repetidas ocasiones ha utilizado con especial delectación el término telúrico o telurista para reducir y descalificar a diversos artistas e intelectuales con similar vibración por el entorno natural como el referido Agustín Ibarrola.
¿Qué sucede?, ¿Qué pasó?. Aquí no nos vamos a detener a analizar al gran escritor. Solo consignamos nuestra curiosidad por estos requiebros y contorsiones conceptuales que suelen tener nuestros intelectuales. Pienso en algunas personas, alguna gente en nuestro medio, que cuando oyen hablar del olluco la quinua, o el chuño, arrugan la nariz tratando de distanciarse de esta cultura alimenticia nuestra, tan dada a exotismos indígenas Pero, cuando están en otros medios pueden llevarse cualquier cosa a la boca con tal de sentirse parte de: ...¿parte de qué?. De lo que sea. Pero, que sea distinto.
Evidentemente el caso de Mario, no es exactamente lo mismo, ni es similar el nivel. Por supuesto. Sin embargo, no se puede negar que algo de peruanos y peruanazos nos queda en cualquier ámbito o esfera cultural.
Finalmente, fíjense lo que dice este grande entre los grandes que una y otra vez a recusado y ninguneado a quienes el ha denominado telúricos: "Recorrer el bosque encantado de Oma es una aventura cultural y espiritual a la vez que artística, un retorno inquietante a los orígenes de la civilización y una exploración de esa vida primaria que también alienta en nosotros...".
En fin, lo importante es que la buena literatura siga vigente.

11 de febrero de 2008

Carnavales en Lima: Extirpación de Tradiciones

Hace algo más de una semana las autoridades en Perú, específicamente del Ministerio del Interior, llevaron a cabo una de las medidas más atinadas de la actual gestión. En Lima, como saben quienes viven en esta ciudad bastante desorganizada y con poco aspecto de gran ciudad, se suele vivir los días de carnavales con una exacerbada mezcla de violencia y goce colectivo. Un culto del sadismo celebratorio del valdazo de agua insalubre y el globazo traicionero. En toda la ciudad, especialmente en los barrios populares, pero no solo en dichos barrios. Más de una vez, yo mismo he sido víctima de una furibunda salpicada mientras viajaba en una coaster, por el distrito de San Borja.
Es una práctica, una tradición, pero una malsana tradición. No se recusa el juego en sí mismo, por lo demás, bastante oportuno en el mes más cálido del año, sino el acto invasivo de la libertad personal y la agresión expresa que se le inflige a tantos ciudadanos que sin desearlo, pasan manu militare, a formar parte de los mojados, embarrados, ensuciados, a menudo asaltados y, en el caso de las jóvenes, agredidas y ultrajadas.
No, no se recusa la tradición en sí misma. Lo que se deplora es la barbarie intrínseca con que se la vive en esta ciudad. A propósito de la noción de tradición, se escucharon a algunos congresistas y políticos, tratando de disminuir la gravedad y molestia que ya venía provocando en los últimos años esta ordalía ya instituida en los meses de verano en Lima. Trataban de minimizar la peligrosidad de estas prácticas, escudándose en la defensa y justificación de lo que ellos denominaban “tradición”.
¿Tradición?, puede ser. Talvez. Pero, si así fuera, hay que extirparla sin temores ni contemplaciones. Ningún argumento de tradición o tradicionalismo puede sostenerse si de por medio está la dignidad, la seguridad y el orden social.
En fin, lo cierto es que las autoridades con el apoyo de los medios masivos de comunicación se encargaron de advertir que el primer domingo de febrero estarían vigilando y preservando el orden en prevención de cualquier acto vandálico de esta naturaleza.
Bueno pues, en los días pasados me enteré que ese primer domingo hubo más de doscientos detenidos entre menores de edad y adultos. Los resultados se notaron ayer. Como cosa rara, pocas veces experimentada en Lima, se podía transitar en auto o en transporte público, sin recibir el destructivo globo de agua o la ráfaga de agua sucia.
La verdad es que pocas veces el suscrito suelta loas a las medidas o políticas implementadas desde el estado. Pero, la verdad es que en esta ocasión, han respondido con puntería y pertinencia. Solo cabe esperar que el control se mantenga con éxito durante toda la temporada de verano.
Así es Lima. Si tus tradiciones joden y apestan hay que extraerlas de cuajo y sin culpas. Hasta que aprendas a ser una ciudad que se considere como tal, hay que tratarte así. Con poco respeto por tus tradiciones insalubres y con mano inteligentemente dura.

5 de febrero de 2008

Accesibilidad en la Web:Una Necesidad Múltiple

La noción de accesibilidad o diseño accesible en la Web, fue en el inicio, un requerimiento, una exigencia de grupos o minorías específicas como son las personas con discapacidad. El Consorcio WWW, cuyo origen mismo fue la interoperatividad entre sistemas y la estandarización de plataformas, acogió de inmediato las necesidades de adoptar el concepto de “Diseño Universal” en el desarrollo de la Web.
Sin embargo, resulta curioso y hasta paradójico, que un segmento de evolución de las propias TIC, se sumen, en la actualidad, al sector que demanda un diseño accesible en los contenidos de la Web.
La irrupción de la conectividad inalámbrica y la actual revolución de los dispositivos móviles, forman parte del factor que empujará a la Web a hacerse más amigable, más accesible para la navegación y el acceso a contenidos. La paradoja es que los usuarios de dispositivos móviles, que en definitiva son el sector más a la punta de la ola tecnológica, experimentan los mismos problemas de accesibilidad que los usuarios con discapacidad en ordenadores de escritorio.
Se está produciendo una confluencia de intereses a partir de una coincidencia de necesidades entre uno de los sectores más avanzados de consumidores de las tecnologías de la información y uno de los más rezagados.
Fenómenos de esta índole pueden y deben complementar la configuración que deberá ir adoptando los nuevos desarrollos de la Web.

31 de enero de 2008

Cultivar el Futuro

En semanas pasadas, una vez más, se ha encontrado en el norte del país, la región Lambayeque, un nuevo objeto de gran valor y mayor antigüedad. Una escultura de bronce perteneciente a la cultura Moche cuya antigüedad dataría de más de mil ochocientos años. Naturalmente, es comprensible que Una región como la del Perú, pródiga en testimonios arqueológicos, haya impregnado en su población, una reverencia por el pasado. Pero, también es cierto, que se trata de una reverencia a menudo maleable, a menudo puesta en función de las necesidades o las convenciones del momento. Los antropólogos y estudiosos, como es natural, manifiestan su entusiasmo y fascinación con cada uno de estos nuevos hallazgos. Luego, la prensa destaca el hecho en una mecánica repetición de las virtudes y el valor de nuestro pasado histórico. Y, finalmente, la población en general, internaliza el discurso de veneración y valoración por lo que se supone, es nuestra mayor riqueza cultural.
En tiempos en que el presente muestra cambios en terrenos tan disímiles como el clima, la biología, la tecnología y el imaginario intersubjetivo, pareciera hacerse necesario ponerle el mismo entusiasmo y las mismas energías en cultivar el futuro.
Saber que el reino del Señor de Sipán no data de 1700 años sino de más de 1800 años, nos inspira una mecánica valoración de nuestro pasado. Sentimos que podemos ser un poco mejores como colectividad, en razón de nuestra mayor antigüedad. Nos embarcamos en la meta de incluir a Macchu Picchu dentro de las siete nuevas maravillas del mundo como una cruzada nacional. Peruanos hipernacionalistas o peruanistas hiperarcaístas tratan de subrayar que la ciudadela de Caral, es tan antigua como el viejo Egipto. Y, aún con todo ello, siempre nos quedará la sensación de que hay, o tiene que haber, algo más antiguo. Alguna ciudadela, algún complejo arquitectónico, o, cuando menos, algún tejido o ceramio más antiguo que el anterior. Como si cuanto más lejos lleguemos en la línea temporal del pasado, seremos tanto más grandes, o tengamos más legitimidad como colectivo.
Sin desmerecer la legítima pasión por el pasado, me parece que algo va faltando, con respecto a nuestra propia legitimación como colectividad. El presente lo estamos usando para venerar el pasado y muy poco para asegurar y legitimar el futuro. ¿Cuánto esfuerzo se está poniendo para lograr que las nuevas generaciones de peruanos tengan presencia en el futuro?. ¿Cuánto nos está interesando nuestra presencia en el futuro?.
Está claro que nuestro pasado es bastante prolongado y absolutamente meritorio en términos culturales y civilizatorios. Pero, ¿no sería mejor, o por lo menos, más útil tratar de cultivar el futuro?. ¿No es más sensato ocuparnos ahora de las nuevas condiciones materiales y culturales en la que se desenvolverán las nuevas generaciones de peruanos?.
Por supuesto, la pregunta DE si existe alguna contraposición entre una cosa y otra, puede ser legítima. Evidentemente en rigor no existe oposición entre buscar que comprender nuestro pasado y tratar de edificar el futuro. Sin perjuicio de los esfuerzos por conocer y comprender nuestro pasado, es posible emprender la indispensable epopeya de construir, de inventar nuestro futuro. Eso, sin duda alguna.
Pero, hay que estar claros también, de que ese es nuestro mayor reto. Es lo único que nos proporcionará nuestra real autolegitimación como grupo humano. De hecho, antes que la papa, la Maca o algún otro producto, esa capacidad de edificar el futuro, podría ser nuestra mayor contribución con el resto de la comunidad humana, si así lo decidiéramos.
En las condiciones actuales, todavía nos encontramos con la resaca del desarrollismo ingenuo. Andamos tratando de atraer inversiones, buscando firmar TLC con todo el que tenga la bolsa gruesa. En nuestro caso, la noción del rescate del pasado, está vinculado a la industria del turismo, así como la reverencia de nuestras riquezas naturales están vinculadas a las necesidades del mercado de compradores de minas o de zonas protegidas.
Cultivar el futuro significará dar un paso adelante. Significará o, debería significar, pensar en mil ochocientos, dos mil, o tres mil años pero hacia delante. Como dijo el Dr. Abugattás, nuestras mayores creencias hay que ponerlas adelante, en el futuro, y no allá atrás, en el pasado.

28 de enero de 2008

Asia es ...

"Nos fuimos a Asia, .....", suele ser la frasesita que nos confiere estilo en estos meses.
Asia, balneario levantado por gente de los sectores más acomodados de esta ciudad, tiene el signo de esta Lima. A decir de arquitectos como Augusto Ortiz de Zevallos o Guillermo Dulanto, Asia es perfectamente una invasión, un asentamiento humano, de la gente rica. Se hizo sin diseño previo, no tuvo plan, casi no tuvo permisos adecuados en el comienzo, etc.
A partir de estas constataciones, uno, limeño implantado, ya sabe porqué esta ciudad nuestra, Lima, no cuenta con un servicio de transportes de ciudad moderna. O, porqué no hay una racionalidad urbanística, una filosofía de metrópoli, que oriente el crecimiento urbano.
Asia crece y cuenta con servicios modernos, recibe mucha plata, muchos visitantes, y suena a cosmopolita. Pero, también conserva lastres como la discriminación a sus trabajadores, (o sea, conserva rasgos del siglo XIX), contiene componentes de informalidad, y parece importarle poco el entorno en que se asienta.
Eso es. Asia es lo más peruano que podamos imaginar. Es peruanísima en el peor de los sentidos.

21 de enero de 2008

Ciudad

Salgo a la calle, me dirijo al paradero. El cielo semi oscuro de la mañana ofrece el trasfondo de una melancólica ciudad. Las unidades de transporte, las combis, las custers y los omnibuses, se enfrascan en verdaderas disputas por recoger pasajeros. Los gritos de los cobradores llenan la mañana y el paisaje.
Subo a una custer. La radio del carro inunda el espacio interior. El viaje será largo y de seguro permaneceré de pie. La gente no conversa. En Lima, la gente que no se conoce, por lo general, no conversa. Pueden viajar media hora o más, juntos, pero rara vez entablarán conversación; en esta ciudad impera un clima, un retintín a desconfianza y a molestia. Algunos hablan por celular y muy seguido suben vendedores a contar sus desgracias personales.
El mayor ruido viene de la radio y el cobrador que no para de gritar y llamar a la gente.
Siempre los empujones incómodos e impertinentes; pero, ya todos acostumbrados a ello.
Luego de cuarenta minutos, llego a mi destino. El Sol ya ha salido, y el aire ya se ha cargado con las emisiones de monóxido. Avanzo acelerado; voy retrasado. Un par de choferes se insultan, un vendedor pugna con el cobrador por subir a vender para ganarse la jornada y algunos perros aún somnolientos, husmean las esquinas en busca de comida.
Con la mañana avanzando, sube el calor y sube también la neurosis cotidiana. La mañana se vuelve día y luego, ésta deviene inevitablemente tarde. Hablar, explicar, convencer, escuchar, observar la sucesión de escenas, a veces aprendiendo, a menudo soportando, y la fornada empieza a declinar. Los días pasan, la gente pasa, el Sol pasa, aunque vuelve de vez en cuando, y crece la sensación de que algo va faltando. Algo de intensidad nos va mezquinando esta ciudad despiadada.

2 de enero de 2008

La Mirada Occidental

Hace poco escuchaba un reportaje en la BBC de Londres; uno de los miradores mediáticos más influyentes del mundo actual. Un reportaje donde se presentaba una perspectiva de la fiesta del Ramadán y algunos aspectos interesantes de la vida espiritual del mundo islámico. Esto me generó un par de reflexiones sobre el impacto de la visión del mundo que nos ofrecen los grandes entes mediáticos de occidente.
En realidad, lo más relevante, no era tanto el contenido mismo del reportaje; en general, son performances estándares de las culturas no occidentales.
Lo relevante para mí, fue percibir cómo el hombre occidental, en este caso, el periodista de la BBC de Londres, indaga, pregunta, y esboza una imagen de esta religión no occidental. Para mí, ese es el fenómeno más interesante de la actual globalización.
Percibir cómo es que la cultura occidental, se siente observadora del mundo. Y, de hecho, lo es. Para el musulmán entrevistado, es seguramente, emocionante hablar de sus sentimientos, su religión y sus peculiaridades culturales. Sobre todo, si se habla ante un micrófono de la BBC. Lo curioso es que para muchos la globalización, en el terreno cultural, es esto, precisamente un gran diálogo intercultural. El que, supuestamente, todos pueden dialogar.
Sin embargo, si nos damos cuenta, el rasgo cultural de este tipo de fenómenos, no es tanto el diálogo de culturas diversas. Sino, en realidad, el carácter casi oficial del ojo de la cultura occidental, mirando al resto del mundo, y ofreciendo su mirada, como opinión estándar.
A ver. Veamos. ¿Cuántas veces podremos ver, a una agencia musulmana, haciendo un reportaje sobre la navidad cristiana?. No me imagino a un equipo periodístico iraní o sirio, indagando sobre la cultura o la religiosidad de occidente, y además, esbozando interpretaciones sobre rasgos de la cultura de occidente.
Hay que reconocer que el resto de culturas, todas las no occidentales, parecen guardar un complejo de inferioridad respecto de la cultura occidental.
Para todas, como por ejemplo las andinas o amazónicas en nuestro país, les ilusionaría la posibilidad de aparecer en la BBC, la CNN, o en el Discovery Channel. Sin embargo, no son capaces, o no están dispuestas a promover ellas mismas, un espacio, mediático donde descubrir, conocer, y sobre todo, comprender a otras matrices culturales. Todas ellas, todas las culturas no occidentales, deberían reconocer que en esta era, la de la globalización, se sienten en el fondo, como un artículo cultural exótico. Un artículo digna de ser observada, interpretada, eventualmente valorada, y, por lo menos, comprendida, por occidente, por la cultura occidental, quiero decir.
Hasta ahora, no hemos conocido una visión, una mirada de la cultura occidental, desde un visor confiable o distinto que la propia mirada occidental.

Sería súper interesante algún reportaje profundo de como es la conducta del individuo occidental cuando se encuentra en un Shoping Center. O, lo extraordinariamente exótico que resulta la conducta del individuo occidental, en las fiestas de fin de año. Cómo es que piensa en la navidad del niño Jesús, las misas de Gallo, etc., en medio de un consumismo frenético. Vale decir, como es que la lógica del mercado, se ha introducido en estas fiestas, supuestamente espirituales. Y, cómo es que aquellas personas que no pueden tener todo el training de compras que quisiera, se siente mal, se deprime, se estresa.
Sería interesante ver un reportaje chino, hindú o melanésico, mostrándonos lo extraño y exóticos que solemos portarnos ante este tipo de eventos. ¿Verdad?. Y, que decir de otros tantos ejemplos.
Este es el punto. Constatar cómo es que la cultura occidental, se ha convertido en juez y preceptora de las otras culturas. Pero, evitando ella misma, someterse a un examen, un escrutinio de su propia cultura o conducta cultural.
A todo esto, hay que decir que hace tiempo hay muchos que vienen intentando este examen de la cultura. Marx lo hizo desde un punto de vista económico, Freud también, desde el análisis del subconsciente. Y otros tantos, como la escuela de Frankfurt. Pero, todos ellos, fueron occidentales. Otros actuales como el escritor Saramago, son siempre occidentales. Este es otro rasgo de la cultura occidental que las otras no tienen. A saber, que es una cultura capaz de mirarse con espíritu crítico a sí misma. Desde determinados ámbitos, tiene y ha tenido, la vocación de indagarse a sí misma, y descubrirse sus propios fantasmas culturales o civilizatorios. Esto, esta vocación autocrítica digamos, no se encuentra en las otras culturas.
NO. Las otras culturas, las no occidentales, cuando se les pone el micrófono o la cámara, siempre tienden a mostrar sus atributos culturales, como exclusivamente portadoras de virtudes y cualidades. Siempre como objeto o pieza cultural lista para ser presentada y expuesta a los ojos del mundo. Ojos del mundo que en última instancia son los ojos de occidente.

21 de diciembre de 2007

Sentido

A lo largo de la historia, según los momentos en el curso de la civilización o el avance de las ciencias, se ha definido al ser humano, como un ser racional, como un ser pensante, (Homo Sapiens), etc. En los tiempos de las sociedades industriales, hay quienes lo han definido como “Homo faver”; un ser definido por su capacidad de producir. Definición que más bien se acomoda a la ética del trabajo anglosajona. Recuerdo que en el colegio, nuestros maestros solían definir al hombre como un ser bio-psico-social, dicho con un silabeo en el que trataban de mostrar la complejidad del concepto.
Pareciera irónico que la sola necesidad de definir al ser humano, resulte una pretensión poco seria. Sobre todo ahora, que su propia naturaleza ya es susceptible de manipulación. La ironía es que el hombre no terminaba de comprenderse, ni de definir su condición, cuando ya la ciencia traspasó las últimas barreras para la manipulación de su constitución biológica y, en consecuencia, de su conducta.
Sin embargo, cuando se piensa en fenómenos como la depresión, la anomia o el goce autodestructivo, cada vez más generalizados, se plantea la necesidad de indagar cuestiones como: ¿Porqué la razón no basta para superar alguno de esos temas?. O ¿Porqué la ética, la moral, o la religión no alcanzan para acomodar los afanes e ímpetus humanos?. ¿Qué falta?, ‘qué vacío requiere llenarse para aliviar siquiera en parte, alguno de los dolores contemporáneos en el ser humano.
Existe desde la filosofía reciente, la intuición de que el sentido y no solo ya el sentido vital de los individuos sino una forma más compartida del SENTIDO VITAL, sería lo más cercano a lo que el hombre o la “especie Homo”, necesita con urgencia. Castoriadis como otros filósofos, ya se han aproximado al tema con el concepto de “significancia”.
Lo cierto es que un ser tan inquietantemente inestable como el ser humano, pareciera acusar la falta de un sentido vital que le sostenga la existencia. Esa pareciera ser la clave. El SENTIDO y la EXISTENCIA.
Diera la impresión de que cuando eso se pierde, ni la razón ni las gratificaciones inmediatas pueden suplir su carencia. Una civilización como la nuestra, la occidental, parece haber descuidado este factor decisivo en la condición humana. La civilización occidental se hizo diestra en la producción material y técnica. Nunca como antes en la historia, el ser humano ha logrado dominar la técnica a niveles de asombro. Nunca como antes, el éxtasis del acceso a la información ha sido un factor de realización personal y optimismo social. Sin embargo, justo cuando la fiesta, esta epifanía tecnológica se enseñoreaba, un fantasma aguafiestas se cierne en el horizonte: LA FALTA DE SIGNIFICADO PROFUNDO EN LA EXISTENCIA.¿Estamos hablando de existencialismo?. Evidentemente no. El fenómeno ya no es ni puede ser individual como creía o quería el buen Sartre. Es una cuestión de familia, de especie.
Repito aquí, el sentido de lo que expresaron las palabras del Dr. Abugattás, el año 1998:
“Para el cosmos, como especie no somos más relevantes que cualquier otro bicho. Podríamos desaparecer y sin embargo, el cosmos, el universo, no se va a resentir”.
Efectivamente, nuestra ausencia como especie no presentaría mayor impacto para nuestro entorno cósmico. El problema, es para nosotros. Pero, el problema, ahora es que tampoco parece ser relevante para los seres humanos en general. Solo se percibe un gran vacío. Se intuye la ausencia de algo profundo. Curiosamente quienes más expresan este fenómeno no son las mayorías pobres y excluidas del planeta sino, las sociedades más estables económicamente.
El SENTIDO, individual o como especie, es una deuda pendiente que el ser humano parece tener consigo mismo; una deuda que acaso, puede decidir no solo la viabilidad de nuestra presencia como especie, sino la conveniencia de seguir, de continuar presentes en este mundo.

17 de diciembre de 2007

Signos, Totales!

Sobre los conciertos del grupo Soda Stereo el fin de semana último, en Lima, me interesaba consignar un par de temas, o signos.
De un lado, la extraordinaria maquinaria de márketing que se movió al rededor de estos eventos. El mensaje que se propalaron desde las radios, una en especial, era de tal calibre que quien no pudiera asistir, simplemente no tenía más alternativa que deprimirse. Desde el lanzamiento del regreso del grupo, la transmisión de las conferencias, los periódicos reportes desde cada punto de la gira, etc.
Todos ganando. Los auspiciadores, las grandes operadoras telefónicas, las emisoras de radio, los centros de venta de entradas y souvenir, etc. No sé si será mi percepción, o es que el grupo mismo, Soda Stereo, siempre irradió una atmósfera a Márketing, a spot publicitario. Mucha imagen, mucho estilo puesto en venta, pero, menos energía o mística en su construcción musical.
No se conoce tanto de la predilección musical de cada miembro del grupo. ¿Qué música escucha el señor Alberti o el señor Zerati?. ¿Qué honda con su evolución espiritual expresada en la música que hacen?. No los imagino, como por ejemplo, a los Led Zéppelin en una velada nocturna sentados ante una fogata, y tocando unas guitarras para robarle algo del misterio a la noche.
No. Nada de eso. Los imagino más bien, juntos, hombro a hombro, con sus ejecutivos de ventas y márketing, decidiendo los slogans comerciales, discutiendo al ritmo de sus móviles o portátiles, los costos y las barras de flujo en una hoja de Excel, los detalles de la estrategia y los potenciales ingresos.
Ese es el signo. Los alucino más diseñando estrategias, que explorando nuevas pulsiones musicales. En fin, que podríamos alegar si el contrargumento es: "Bueno, Soda mueve millones de dólares y cualquier poeta o artista romántico puede virtualmente morirse de hambre". Esa parece ser la actual lógica del arte. El signo de la música contemporánea.
El otro tema, era el del maltrato a alguno de los artistas peruanos que debían aparecer como teloneros Revisar noticia aquí:

En un post anterior, me referí al temperamento peruano y alguno de sus rasgos característicos. Y, lamentablemente, es una cuestión constatable en todo ámvito de nuestra realidad. La ironía que yo encuentro, es que el artista peruano, Max Castro, cuando se entera que sería el telonero en el concierto de Soda Stereo, se declara fan de dicho grupo. Al cual, con toda seguridad, trata de emular. Pero, luego, el equipo que rodea al grupo, trata al artista peruano como a un ciudadano de segunda categoría, en su propio país.
Probablemente para muchos artistas con poca personalidad, puede quedarles el mensaje de que la condición del ídolo contemporáneo, es que la sobervia y el atropello son signos característicos del éxito. Son estos los signos que se instalan en la atmósfera seudocultural, en el imaginario colectivo.

10 de diciembre de 2007

El Temperamento Peruano

Las diferentes realidades y los distintos grupos humanos suelen mostrar rasgos de alguna característica especial. Cuando pensamos en el brasileño, en el temperamento brasileño, uno se siente inclinado a percibir o destacar esa impronta de alegría de ser. Con el mexicano más bien se siente un cierto chauvinismo cultural. Por lo general, encantador, aunque a veces, empalagoso. Con el temperamento argentino, específicamente Con el porteño, suele percibirse una divertida suficiencia y una agudeza que suele confundirse con la del vivo, dicho todo esto en términos generales por supuesto.
Con los chilenos, uno encuentra una extroversión y una calidez que poco podría imaginar el peruano; pero, que, en mi caso, puedo refrendar por experiencia propia.
En el caribeño se percibe ese espíritu locuaz y divertidamente dicharachero. En el español una gravedad y, a menudo, hasta una sequedad inquietante. En el americano, en términos generales, insisto, hay una dosis de impronta lúdica e infantil; tanto en el vestir, como en el ser o el hacer. En el peruano, que evidentemente es lo que nos impulsa a escribir estas líneas, hay algo que no llega a definirse del todo, desde mi percepción.
En algún momento me sentí tentado de identificar la timidez como nuestro rasgo característico. Luego, a raíz de alguna entrevista a unos turistas holandeses, intuí la tristeza. Más recientemente he sostenido frecuentemente que un rasgo característico es la baja autoestima. Aunque también llegué a identificar la dulzura o la ternura, en términos muy genéricos, como vengo insistiendo.
Lo cierto es que el temperamento peruano; puesto frente o junto a otros tipos culturales, suele mostrar ese apocamiento, esa cortedad expresiva, incluso esa tristeza vallejiana.
No es necesario referir nuestra performance futbolística o nuestra histórica incompetencia en las gestas militares. Nuestros principales héroes, lo son como protagonistas de guerras perdidas. Y en el fútbol, ha sido frecuente la carencia de personalidad para siquiera mantener resultados favorables.
Pero, ¿cuál es el problema?, ¿nos falta aplomo?, ¿necesitamos aplomo?. Probablemente sí. Qué duda cabe que un poco de aplomo podría contribuir junto con otros factores a remontar problemas del presente. Sin embargo, un examen más consistente, debería mostrarnos nuestro genoma cultural. Por decirlo de algún modo. Un mapa de la estructura básica de nuestra idiosincrasia y nuestro modo de encarar el mundo.
Tengo la impresión de que en la actualidad, como resultado de una mayor penetración de los medios masivos, existe una generación un tanto más desenfadada. Un creciente espíritu de extroversión y locuacidad, sobre todo, en determinados sectores sociales. Lo que es evidente es que este rasgo reciente tiene una raíz mediática. Se trata de llenar el silencio, con lo que sea. Se trata de ganar micrófono, de robar cámaras, como usualmente se dice entre los comunicadores. O, lo que algunos llaman, el figuretismo, (una expresión de origen rioplatense). Figuretismo, que, siendo una necesidad, un disfuerzo por figurar, revela o constata nuestra proverbial baja autoestima.
No obstante, insisto, aún nos falta una dosis de aplomo. Una cierta seguridad y confianza en lo propio. Vale decir, en las capacidades propias.
En cualquier caso, es imprescindible explorar nuestro propio horizonte cultural desde la perspectiva de nuestro temperamento, de nuestro espíritu colectivo. Pero ¿para que?. Para empezar a ser. Ser lo que realmente nos toca ser. Y no, lo que la tradición o la imagen mediática nos señale lo que podemos ser.