31 de marzo de 2011

Juntos de la mano, con la misma bandera

Como hermanitos, como siameses.
NorthCorea

El mismo día en que la Corte Suprema le negó la apelación a Davis, Amnistía Internacional publicó su informe anual sobre pena de muerte. Estados Unidos aún figura en la lista de los principales países que realizan ejecuciones, junto a China, Irán, Arabia Saudita, Yemen y Corea del Norte.

Por Amy Goodman
Democracy Now!

Jugar con la Maquinaria de la Muerte

Sobre la Pena de Muerte.
Sacco - Image.

Martina Correia plantea un hecho importante pero poco conocido acerca de la ley de pena de muerte en Estados Unidos, a saber, que el actual precedente judicial permite la ejecución de personas inocentes. Aunque parezca mentira, la Corte Suprema, en un dictamen de 1993, sugirió que "la evidencia de inocencia real" no es causa suficiente para dejar a alguien en libertad. La corte solamente presta atención a si se siguen las normas jurídicas, a la vez que reconoce que aún así gente inocente podría ser condenada y ejecutada. En dichos casos, un prisionero podría solicitar el indulto. Parece que la Corte aún no ha aprendido lo que muchos estados sí lograron aprender: que el sistema de la pena de muerte no funciona y no tiene arreglo.

Amy Goodman de Democracy Now! Blog

29 de marzo de 2011

Qatar, el primer estado que reconoce a los rebeldes

En Libia y contra Khadafi.
Libia
En medio de la movida rebelde que se ha generado en Libia para defenestrar a Khadafi, y además con apoyo de una coalición intternacional, Qatar ha sido el primer estado en el mundo que ha reconocido a la CNT, la representación oficial de oposición al sátrapa Khadafi.

En el plano político, el gobierno de Qatar reconoció el lunes al CNT. Se trata del primer país árabe en reconocer ese órgano, integrado por 31 representantes de las principales ciudades libias.
Por su parte, el presidente francés, Nicolas Sarkozy, y el primer ministro británico, David Cameron, manifestaron también su apoyo político a la rebelión en vísperas de la reunión en Londres del grupo de contacto sobre Libia. "Gadafi debe partir inmediatamente", estimaron, haciendo un llamamiento conjunto al CNT para que instaure "un diálogo político nacional" con el fin de "organizar la transición en Libia". Dice la nota aparecida en Yahoo:

20 de marzo de 2011

"Odyssey Dawn"

yAHOO - eSPAÑA.
No sabemos si será el fin de Khadafi, no sabemos si por fin el pueblo libio tendrá el futuro de su país en sus manos. Lo cierto es que ayer sábado se inició la operación llamada "Odyssey Dawn" con un racimo de países occidentales apoyando, supuestamente, a la población civil opuesta al sátrapa Khadafi.
En parte, este tipo de hechos desmiente categóricamente la noción de que la violencia nunca resuelve nada. Todavía hoy, en pleno siglo XXI, la violencia tiene alguna función histórica, que tanto los países de occidente como algunos pueblos de Medio Oriente reivindican casi al unísono.
Ojalá un mecanismo similar funcione cuando se plantee la figura de un sátrapa tipo Bush, con todas sus consecuencias, con la misma inevitabilidad que hoy se aplica en Libia.

"Una falacia hecha música ..."

La faenota de Castañeda Lossio.
Pedro Salinas - Columna.
Algo que suele indignarme con facilidad y energía, es el cinismo alegre y sobervio. Hacer un mal escabeche y pretender pasarlo por platillo de alta cocina.
Casi desde el principio, para muchos, era evidente que el alcalde, o ya ex alcalde Castañeda, no tenía mayor interés por la ciudad, por su infraestructura y desarrollo. Desde lo de las escaleras, era evidente que su performance era demagógica, y comportaba un propósito político ulterior; vale decir, el de usar el municipio como trampolín para llegar a la presidencia.
Hoy, gracias a un informe de gestión que acaba de sacar a luz la gestión actual de Villarán, hoy y no después, sabemos que no solo se hizo mal lo que debía hacerse bien, sino que se ha gastado un dineral en obras que básicamente solo adornan una ciudad que reclama orden y planificación en su diseño. Un Metropolitano que debería descargar el tránsito, solo afecta a menos del 7 % del transporte limeño. Un Metropolitano incompleto, que en determinadas zonas debía pasar por subterráneo, pero que terminó pasando por la superficie, con toda la carga de congestión que eso conlleva.
En fin, dejo el comentario de Padro Salinas para hacernos una mejor idea del tema Castañeda:

Fuera de los Hospitales de la Solidaridad y las escaleritas, que son logros que los limeños agradecemos, la municipalidad de Lima bajo la administración de Castañeda abdicó de sus responsabilidades como autoridad. Y decidió entregarle a entidades internacionales la administración del presupuesto de inversiones del municipio. Concretamente, a la Organización Internacional de Migraciones (OIM), que, como ha subrayado el director de este diario, nunca se ha aclarado qué puede saber de inversiones y por qué motivo se le contrató. A través de esta OIM, en consecuencia, se sustrajo el dinero de la fiscalización, se optó por la turbiedad fiscal, el sobrecosto presupuestal y el debilitamiento de la capacidad de gestión. De las 178 obras realizadas por OIM, verbigracia, ni una ha sido auditada. Más todavía. Los funcionarios de dicha organización asignados a la municipalidad renunciaron al unísono el día en que se les pidió información y rendición de cuentas.
La municipalidad limeña apenas fungió de mesa de partes en materia de obras, o sea. Eso sí, a la hora de la foto y las inauguraciones, Castañeda aparecía, siempre listo, premunido de su impoluto casquito amarillo.
Al cabo, este es el balance: obras incompletas, obras mal hechas, obras que costaron más de lo presupuestado, ningún planeamiento en la ejecución de las mismas, errores gruesos, sobreendeudamiento, ausencia de liderazgo, pistas sin veredas ni señalización de semáforos, baños sin desagües. Y cosas así. Pueden imaginarse el cuadro.

18 de marzo de 2011

Dice la Rebelde Klinton ...

ese odio por los dictadores que conmueve.

La jefa del Departamento de Estado norteamericano, Hillary Clinton, dijo desde Túnez:
"Queremos apoyar a la oposición que se levantó contra el dictador"

¿Enterrando en Libia y en Japón?

La planta de Fukushima y los bunkers de Khadafi.
Mientras los respectivos mandos militares de los países involucrados con la ejecución de lo decidido ayer en el consejo de Seguridad de la ONU analizan la forma más eficiente de enterrar a Khadafi en sus bunkers, en Japón, se analiza la posibilidad de enterrar, básicamente encapsular bajo ormigón la planta de Fukushima que ya parece irse de las manos.
El sicópata de Khadafi había llegado a construir varios bunkers con el apoyo técnico de esos otros sicópatas que no desestiman nunca la posibilidad de algún negocio bélico, en este caso, Suizos, nada menos.
No es improbable que los proveedores europeos de toda la logística de que dispone Khadafi, estén bien al tanto de los planos de todas las instalaciones en que se esconderá la rata Khadafi. Y por tanto, probablemente será casi como jugar a algún videojuego de esos, donde la meta es aniquilar al monstrito de turno. Claro, los otros monstritos, rezan por que no les llegue turno, monstritos como Chávez, los de Irán, pero, no sé si la casa real de Arabia. En este caso, la familia real de Arabia, monstritos en toda la línea, poseen las mayores reservas de petróleo del mundo.
Entre tanto, en Japón la cosa ha pasado de castaño a oscuro, y parece que por segunda vez en su historia, esta vez por mano propia, el Japón cargará con las secuelas de la radioactividad sobre sus hombros, y su población. al parecer la única alternativa será enterrar esa planta, la de Fukushima, sobre un monumento de ormigón, un monumento a alguna forma de negligencia humana.

17 de marzo de 2011

Fukushima Rima con Hiroshima

¡Qué tanto hemos aprendido?.
Democracy Now!
Algo de perverso hay en el parecido de los nombres, en el parecido de las situaciones, y en lo parecido de la tragedia que ronda hoy a estas dos regiones japonesas. Tragedias vinculadas a la amenaza nuclear.
La era nuclear se inició no muy lejos de Fukushima, cuando Estados Unidos se convirtió en la única nación en la historia de la humanidad en lanzar bombas atómicas en otro país, dos bombas que destruyeron Hiroshima y Nagasaki y mataron a cientos de miles de civiles. El periodista Wilfred Burchett fue el primero en descrbirir la "plaga atómica", como la llamó: "En estos hospitales encuentro gente que, cuando cayeron las bombas no sufrió ninguna lesión, pero que ahora están muriendo a causa de las secuelas. Su salud comenzó a deteriorarse sin motivo aparente". Más de 65 años después de que se sentara en los escombros con su vapuleada máquina de escribir Hermes y escribiera su advertencia al mundo, ¿qué hemos aprendido?

Extracto de uno de los últimos reportes de Democracy Now!.

Todos se van de tokyo, ... Los hombres se quedan trabajando

La crisis y el éxodo en Japón.
Página 12.
La cosa parece ser más seria de lo que se había supuesto. Para empezar, ignoraba que en Japón hubieran tantas centrales nucleares. Encima, tan antiguas que pudieran desbaratarse con un sismo como el último que se produjo. Segundo, esta imagen de ciudades más o menos vacías, con gente saliendo de ella, o recluyéndose, suena a una anomalía moderna. En la ficción, son varias las propuestas de ciudades colapsadas, como en "Ensayo sobre la ceguera" de Saramago, o, "apocalipsis" de Stephen King. Pero ya vividas o vistas en directo, la cosa suena ciertamente estremecedora..
La nota de Página 12 dice así:
"Tenemos miedo", dice Ruben Daniel Nakamura, desde Japón, donde vive hace 22 años. Este argentino, que nació en la ciudad de Buenos Aires y es hijo de padres japoneses, trabaja como diseñador gráfico para una empresa en Tokio. Pero el lunes, con su esposa, brasileña, Sayumi, decidieron emprender el éxodo hacia el sur del país para huir del riesgo de la contaminación con radiaciones, después de ver por televisión, en vivo y en directo, una explosión en uno de los reactores de la central nuclear de Fukushima I, situada 250 kilómetros al nordeste de su hogar. "Estamos ahora parando en un hotel en la ciudad de Otsu, provincia de Shiga, a unos 430 kilómetros de Tokio. Hemos resuelto alejarnos de la capital con varios matrimonios más de argentinos", cuenta a través del teléfono. Se lo escucha calmo. La vida en Otsu, una localidad muy turística por su enorme lago Biwa, el más grande de Japón, transcurre con absoluta normalidad, alejada de los estragos que dejó el terremoto y el tsunami en Sendai y de los cortes de electricidad y el racionamiento de combustible que persiste en la capital nipona, dice. "Mi esposa fue muy clara en su trabajo. Le dijo a su jefe: "Tengo miedo. Si me asegurás que en cinco años no desarrollo un cáncer o no estoy radiactiva, me quedo." La decisión de dejar el trabajo fue en realidad unilateral, pero en la empresa entendieron. Y entonces cada uno anunció que se tomaba vacaciones pendientes, explicó Nakanura, de 47 años, la misma edad que Sayumi. No tienen hijos. Nakanura se queja por la falta de información gubernamental sobre el riesgo atómico: teme que les estén ocultando la verdadera gravedad que podría tener la situación por las fallas en los reactores nucleares.
El terremoto del viernes lo encontró a él en su hogar, "una típica casa japonesa antisísmica, con armazón de madera", precisó. Se trata de un conjunto de departamentos de dos pisos. El suyo tiene 40 metros cuadrados de superficie, por el que pagan 1200 dólares al mes de alquiler. "Estaba trabajando cuando empezó el sismo. Después de los dos primeros minutos me di cuenta de que iba a ser más fuerte que en otras oportunidades. Se sintió muy fuerte en Tokio. Al tsunami lo vi casi en directo, por la televisión. Creo que hubo unos cinco minutos de diferencia, para limpiar las imágenes más impresionantes. Mi señora estaba trabajando en el centro de Tokio", relató. En seguida intentó comunicarse con ella, pero las líneas telefónicas estaban ya saturadas y le resultó imposible. Por la suspensión del transporte público, Sayumi, que trabaja en un banco, tuvo que caminar unos 16 kilómetros ese día para regresar a su casa. "Así empezó nuestro periplo", apunta Nakamura. El sismo no dejó en su vivienda más que algunas pequeñas grietas. "Sólo se cayeron unos CD de una estantería", grafica. "El domingo hicimos una vida más o menos normal. De hecho nos juntamos con otros matrimonios -eran cuatro personas argentinas y tres extranjeras- a comer un asadito para comentar los acontecimientos", recuerda. Pero con el correr de las horas la amenaza de un estallido nuclear los llevó a Nakamura y a su esposa a querer alejarse de Tokio, con rumbo al sur del país. "En un principio, yo era de la idea de quedarnos. Hasta que me di cuenta de que nos estaban mintiendo. El lunes a las 10.50 aparece el portavoz del gobierno en la tele y dice que la situación en el reactor N 3 de Fukushima 1 estaba controlada. Y en ese mismo momento en que él hablaba la pantalla mostraba otra pequeña ventana abajo donde se veían imágenes en vivo y en directo desde la central nuclear. A las 11.01, es decir, apenas diez minutos después, se ve cómo explota un reactor. Fue algo que me chocó mucho. Hasta ese momento creía en el gobierno japonés y no quería moverme de Tokio. Pero esa escena me hizo cambiar de idea y le dije a mi mujer: 'Vámonos'."
Entonces, cargaron su camioneta con un bolso con ropa y una carpa que suelen usar para hacer camping y se dirigieron hacia el sur del país junto con dos matrimonios, uno de una argentina y un argentino, que tienen un bebé, y otro conformado por una argentina y un cubano, que tienen dos hijos, de 2 y 4 años. Se fueron en dos vehículos, la camioneta de Nakamura y otro auto. Primero pasaron una noche en un hotel en Nagoya, a unos 350 kilómetros de la capital japonesa. Allí se encontraron con otros dos argentinos, que trabajan en empresas multinacionales, que estaban parando en otro hotel de la misma ciudad, con quienes se vieron. La pareja de la argentina y el cubano -contó Nakamura- resolvió ir a la ciudad de Osaka, desde donde podrán seguir trabajando, dado que allí hay una filial de la compañía en la que están empleados. El otro matrimonio de argentinos se instaló en la casa de unos amigos en la provincia de Shiga, a 430 kilómetros de Tokio. Y Nakamura y Sayumi siguen viviendo en un hotel, pero ahora en Otsu, también en Shiga. "En esta ciudad la vida es rutinaria, como si no hubiera pasado nada", describe Nakamura. En su raíd, vieron largas colas para cargar combustible en estaciones de servicio de la ciudad de Kanagawa, donde las filas llegaban a cuatro kilómetros. "Este tipo de detalles me ayudó a convencerme de que nos teníamos que ir de Tokio", dice. "Me parece que el gobierno japonés nos estuvo engañando sobre la gravedad del problema nuclear", agrega. Nakamura tiene la esperanza de que se trate de una crisis momentánea, que no llegue a los niveles del accidente en Chernobyl.
Dice que él y su esposa son exponentes de la típica clase media nipona, donde los dos necesitan trabajar para tener un buen pasar. Con la recesión que vive el país desde hace más de un año, sus posibilidades de ahorrar se han ido achicando. Pero la crisis económica, aclara, no la siente tanto la población -que recibe ayuda estatal si la necesita- como las empresas que, en todo caso, ganan menos. El índice de desocupación llegó a 12 por ciento, "que es muchísimo para este país", apunta.
Ayer, a su esposa el banco en el que trabaja le ofreció enviarle una computadora configurada para que pueda retomar su actividad o le propuso trabajar desde Nagoya, que es la cuarta ciudad más grande de Japón, capital de la industria automovilística, y está localizada en la costa del Pacífico en la región de Chubu. "Ella tiene ganas de trabajar porque hacer ocio, estar 24 horas pendiente de las noticias, te mata. Podríamos volver, son 150 kilómetros de acá", explica.
-¿Y han evaluado irse de Japón? -le preguntó Página/12.
-Hay varios países como Suecia, Francia y Alemania que han recomendado a través de sus embajadas a sus ciudadanos que se vayan de Japón. Vamos a ver cómo sigue la cosa. Tenemos miedo. Hoy un amigo que llevó hasta el aeropuerto a Pablo Bastianini, el delantero argentino del Yakohama Marinos, que se iba del país, me dijo que el aeropuerto era un caos, que se estaban yendo todos los extranjeros. Me contó que un pasaje que salía 300 dólares a Filipinas o Corea lo están vendiendo a 2500 dólares. También me llamó un argentino que quería irse, pero me dijo que no tenía la plata para sacar los cuatro pasajes que necesita para él y su familia: cada ticket aéreo cuesta alrededor de 4000 dólares.
-¿Otra gente se está yendo, como ustedes, para el sur del país?
-El lunes nos dedicamos a ver las placas de los autos: de cada 10, tres eran de la región de Kantos, que es donde está Tokio. Hoy, de cada 10, seis eran de allá. Te das cuenta de que la gente está saliendo. Pero la que está saliendo es la mujer con los hijos, o con su madre y los hijos. Los hombres se quedan trabajando.

16 de marzo de 2011

No estaba muerta, ... estaba de parranda ...

Sobre la literatura política.
El boomerang.
Aunque son muchos los escritores que nunca han dejado de perfilar sus filiaciones políticas, la novela política como tal, ha padecido de una suerte de proscripción tácita desde la caída del bloque socialista a inicios de los noventa.
Autores como Vargas Llosa, José Saramago, Amos Oz, e incluso el propio Stephen King en su última novela, han incurrido en la performance de la novela política. solo que hoy, Patricio Pron lo reivindica y airea sin pudor, en su blog personal, en respuesta a algunas preguntas de Riaño :
me gustaría preguntarle si entiende la literatura como un arma de intervención política.
Bueno, pienso en la literatura como un modo de intervención en el marco de las mentalidades de una sociedad y de una época y, por lo tanto, de una forma tal vez indirecta (y, naturalmente, bastante poco específica), como una tarea política, sí.
¿Una novela política o social es también ideológica?
Una novela política o social es todo aquel texto de envergadura que sus lectores lean como tal.
¿Cree que se le está prestando la suficiente atención a las injusticias del momento? ¿Echa en falta propuestas en el panorama nacional narrativo con acento en estos problemas?
No necesariamente; sin embargo, sí echo en falta que los escritores que no tienen intenciones de ser revolucionarios al menos no sean contrarrevolucionarios, que es (desafortunadamente) el caso más frecuente.
¿Está la novela política en crisis?
Quizás, pero en ese caso su crisis está supeditada a la pérdida de interés social en la literatura y su incorporación a la industria del entretenimiento, una incorporación a menudo deseada y fomentada por los propios autores. En mi opinión, esa crisis es, sin embargo, una oportunidad, ya que devuelve a la literatura a unos márgenes que son su sitio natural y el mejor lugar desde el cual articular su crítica.
¿Es un problema de márgenes: cuánto tiempo necesita la narrativa para reaccionar ante la actualidad? ¿Es un problema de temas: la narrativa debe interesarse por la actualidad?
No creo que se trate de un problema de plazos, aunque, desde luego, el tiempo que requiere la producción de narrativa hace que ésta no pueda reaccionar de forma directa e inmediata a los acontecimientos de actualidad, lo cual tampoco me parece necesario; la literatura que realmente me interesa opera de forma subterránea y sus temas no son necesariamente los acontecimientos de mayor actualidad sino las líneas de fuerza y las mentalidades que se articulan en una sociedad en un período histórico determinado y tienen su expresión en algunos acontecimientos, pero no necesariamente esos acontecimientos específicos.
¿Hay motivos para rebelarse, para darle a un texto interés y tinte político?
Naturalmente; no creo que nadie que tenga los ojos abiertos pueda contemplar lo que sucede sin indignación y rabia.